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Navarra tiene quien le escriba

Envejecimiento, robotización, digitalización, son los tres conceptos que nos encaminan por una nueva sociedad. Seremos más viejos; más virtuales y las máquinas trabajan por nosotros. Cabe retener estos tres mantras para no perdernos en nuestro devenir social.

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Un total de 59 alumnos de 15 centros educativos de Navarra participan en la IV Olimpiada de Historia

La asociación Co.CiudadaNA lleva ya tres años explorando en las tendencias de Navarra a través de las opiniones cualificadas de un nutrido grupo de personas de relevancia social. Ciento setenta  personas del ámbito empresarial, universitario, institucional, creativo y de la comunicación mediante un cuestionario panel responden sobre temas de Marca Navarra. Unas preguntas son de actualidad y otras estructurales para contemplar variaciones posibles. Este colectivo, estos panelistas, no representa el conjunto de la sociedad de Navarra, pero su cualificación, experiencia y rol le hace merecedora de que sus opiniones sean de mucho valor y significación. Cuando el otro día se presentó el III Panel de Tendencias de Navarra me acordé de la novela de García Márquez, “El coronel no tiene quien le escriba”. En ella, se expresaba que de ilusión e  ideas no se come pero  se alimenta.

Este año, en las ventanas de actualidad se ha preguntado sobre dónde invertir; qué trabajadores necesitan las empresas y cuál será el futuro del comercio tradicional ante el comercio digital. Los panelistas expresan que hay que invertir prioritariamente en proyectos dedicados a servicios y prestaciones para mayores. Nos dicen que, a pesar del empuje del comercio digital, el tradicional mantendrá una cuota significativa. Ir de tiendas es también una forma de relacionarse socialmente. Los  empleadores demandan trabajadores/as inteligentes. Flexibles; con capacidad de entender los cambios y de relacionarse con los demás.

Envejecimiento, robotización, digitalización, son los tres conceptos que nos encaminan por una nueva sociedad. Seremos más viejos; más virtuales y las máquinas trabajan por nosotros. Cabe retener estos tres mantras para no perdernos en nuestro devenir social.

Navarra es un buen lugar para vivir, pero debemos evitar caer en la tentación de convertirla en un balneario lleno de relatos sobre lo que fuimos

Nuestro capital humano es nuestra fuerza, afirman los panelistas sobre Navarra. La Educación debe proveerse de las herramientas precisas para entender la nueva sociedad. También la Educación debe proveernos de reflexión crítica, criterio propio,  ante el mal endémico de la Post-verdad y de lo Post-factual.  De eso va la Innovación y el Talento de lo que tanto se habla hoy en día. Por todo ello, los panelistas abogan por un sistema educativo pactado y consensuado; alejado de enfrentamientos.

Se mira con optimismo la situación económica de Navarra. Gana terreno como destino turístico. Pero las infraestructuras necesarias para salir al exterior, tanto personas como mercancías, presentan debilidades. También se echa en falta empuje en inversión pública.  

Falta innovación y emprendimiento social. Un panelista, con mucho tino, advertía del riesgo de caer en la Endoscopia Social. De mirarnos constantemente a nuestro ombligo, a nuestra identidad.

Se les preguntó: ¿Qué sociedad dejaremos a nuestro hijos/as?  Respondieron: Una sociedad más desarrollada, pero con menos capacidad adquisitiva ante un empleo más precario. Si el empleo de calidad da la espalda a los jóvenes;  éstos darán la espalda al trabajo. Se mantendrán al margen de la centralidad social.

Tímidamente, se percibe un riesgo de intolerancia social. Nos alertan ante posibles  brotes de racismo. Hay un riesgo, hoy lejano,  de perder posiciones como Sociedad Abierta.

Navarra sigue siendo sexy para invertir, pero algún michelín se ha ganado por la mayor presión fiscal a las empresas. Sobre la Administración Pública de Navarra, los panelistas nos dicen que se avanza en participación y en protección social. Pero presenta debilidades en transparencia y transporte público.

En definitiva, nos relatan que Navarra es un buen lugar para vivir, pero que debemos evitar caer en la tentación de convertirla en un balneario lleno de relatos sobre lo que fuimos. Hay que escribir sobre el devenir.

 

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