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Los bomberos encienden la alarma

La Comisión de Personal y la gerencia de la Agencia Navarra de Emergencias repasan la actual situación del servicio. Los primeros hablan de un empeoramiento de las intervenciones; el Gobierno Foral, de una maniobra sindical con motivación “política”.

Los sindicatos critican que se necesitan más efectivos, la plantilla se está envejeciendo, ha aumentado la movilidad y la formación se ha reducido a la mitad.

El responsable de la ANE, Eradio Ezpeleta, defiende que no hay necesidad de convocar una OPE de forma inmediata, pero sí “a corto plazo” y que la gestión del personal se ha mejorado.

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El parque de Bomberos en Trinitarios, en Pamplona.

El parque de Bomberos en Trinitarios, en Pamplona.

Los Bomberos de la Agencia Navarra de Emergencias (la ANE, compuesta por SOS Navarra y los propios Bomberos) acudieron  esta semana a clase en la Universidad Pública de Navarra. Esta iniciativa, con la que asistieron a una sesión sobre enfermedades infeccionas y formación específica para cada parque, pretendía atender una necesidad formativa que, según han denunciado desde la Comisión de Personal, ya no cubre el Gobierno de Navarra al haber reducido las horas formativas de 40 a 20 al año. Para el colectivo, este es el reflejo de la pérdida de calidad del servicio. Al igual que la falta de efectivos, la ausencia de ofertas públicas de empleo, el envejecimiento de la plantilla, el aumento de la movilidad… Una cadena que, según expone Ana López, delegada del sindicato LAB e integrante de la Comisión de Personal, no solo ha empeorado las condiciones de la plantilla. Ahora y, si nada cambia, en el futuro. De ahí que la plantilla continúe movilizándose.

Eradio Ezpeleta, director gerente de la ANE, por su parte, asegura que el servicio y su profesionalidad son “modélicos”, pero que no se necesitan más bomberos y que los sindicatos han emprendido estas movilizaciones por razones “políticas”. “Ya han reconocido que su objetivo es que UPN no siga en el gobierno”, apunta. Dos opiniones opuestas sobre un servicio delicado, ocupado de hacer frente a las emergencias en la Comunidad Foral. ¿Cuáles son las razones de este desencuentro? Estas son las cuatro principales.

Faltan efectivos

Se trata del punto más controvertido, y el origen de las demás quejas. En noviembre de 2010, la comisión y la Administración alcanzaron un acuerdo para que pudiera ampliarse periódicamente, y en función de las necesidades, la plantilla. En la actualidad, Navarra cuenta con 344 bomberos y cabos con 55 años o menos, y son hasta 365 operativos si se suma a quienes tienen más de 55 años y menos de 60. La idea es que, al cumplir los 55 años, se genera una vacante y ese puesto pueda pensar en cubrirse, y el acuerdo entre ambas partes era llegar a los 388 operativos, pero la comisión denuncia que no se cumple.

Ezpeleta, por el contrario, da directamente por “caducado” aquel acuerdo e insiste en que los nuevos pactos, como el pago de complementos, se han acordado “con la unanimidad de los sindicatos”. El director gerente de la ANE asegura, además, que con los datos sobre la mesa, Navarra no necesita más bomberos. Afirma que “necesitaríamos 347 bomberos para cubrir las 52 plazas diarias que se necesitan, y creo que hay casi 20 más”. Y atribuye las quejas de la plantilla a que “sí es verdad que estaban acostumbrados a trabajar con más personal, porque el número de plantilla era mayor, estaban más holgados”.

Una plantilla más envejecida

Cuando un integrante del servicio cumple años, lo lógico es que acabe pasando a servicios de segunda actividad o especiales, que incluye el mantenimiento de vehículos y de otro tipo de material. Sin embargo, desde la Comisión denuncian que las condiciones de estos servicios especiales se han empeorado tanto (ahora tienen un horario de lunes a viernes, y solo de mañana -de 08:00 a 15:00 horas-, quizá más habitual pero que choca con el asentado en el servicio, con guardias de 24 horas) que los bomberos más veteranos no solicitan pasar a esas funciones, por lo que siguen interviniendo en las actuaciones.

Desde la Gerencia de la ANE, Ezpeleta reconoce que las condiciones de esos servicios especiales han empeorado, pero que no tenía sentido mantener las guardias habituales de 24 horas de los bomberos (punto en el que difiere, del todo, con la opinión de la Comisión de Personal), y “eso lo hace menos atractivo para la plantilla, aunque solo haya cambiado la jornada laboral y no otras condiciones, porque estaba acostumbrada a trabajar 58 días al año”. Preguntado sobre si, con este sistema, no se está envejeciendo la plantilla y se hace más necesaria una OPE que renueve al personal, el gerente descarta que, “de forma inmediata”, se convoque una Oferta Pública de Empleo “porque no hace falta”, pero recalca que sí será necesaria “a corto plazo”.

Más movilidad

La Comunidad Foral cuenta con 12 parques que, en la mayoría de las ocasiones, disponen de tres personas. No ocurre así en la base central de Cordovilla (11 efectivos), Trinitarios (6) o Tafalla, Estella y Oronotz (todos con 4), pero sí en el resto. Desde la Comisión defienden que el mínimo siempre debería ser cuatro, porque permite por ejemplo una mejor coordinación en caso de emergencia; sea como fuere, cada día se repasan las dotaciones de cada parque y eso puede obligar a mover efectivos de un puesto a otro. Para los representantes de los trabajadores, esto también empeora el servicio, por el tiempo que supone de traslado y porque el Bombero llega a un parque que no es el suyo, donde no conoce la ubicación del material ni las peculiaridades del entorno.

Ezpeleta reconoce esa movilidad, pero insiste en que se trata de una forma más efectiva de gestionar la plantilla disponible: “No hablamos de bomberos de Alsasua o de Tafalla, sino de personal de la ANE. Si se quedan en una zona es verdad que pueden conocer mejor el medio, pero un bombero trasladado de un parque a otro nunca está solo, forma parte de un equipo”.

Se reduce la formación

Estas posibles intervenciones especiales, como en aerogeneradores, en túneles, en avalanchas… se solucionan con formación, pero los Bomberos también denuncian que las horas se han reducido a la mitad, pasando de 40 al año a 20. Critican que, dada la necesidad de efectivos, el Ejecutivo ha optado por poner este parche para así disponer de más personal en los parques, pero la plantilla lamenta que, de esta forma, se deja de preparar a los Bomberos y, a la larga, se empeora el servicio.

Ezpeleta también reconoce esta reducción, pero alega que el único problema es que los bomberos quieren mantener la formación pero descontándola de su jornada laboral, es decir perdiendo dos días de esos 58 al año. El gerente de la ANE defiende que, dado que este servicio es de retén (de guardia ante posibles emergencias), la plantilla puede cubrir esa formación durante las horas de calma, y suspenderla en caso de una incidencia. Además, se ofrece a abonar los costes de la jornada realizada este jueves en la UPNA porque “nosotros por la formación”.

Desde la Comisión de Personal no lo tienen tan claro. Ezpeleta, sin embargo, cree que los sindicatos han emprendido estas movilizaciones como parte de “una maniobra política”, de desgaste al gobierno de UPN. Insiste en que no ha habido recortes presupuestarios para atender las emergencias y que todo el problema se ciñe a una cuestión de contar con más o menos personal. Los sindicatos coinciden en ese punto, pero no en sus consecuencias: lo ven como el inicio de una cadena de ajustes que deja a los parques bajo mínimos y, por tanto,  empeora la calidad de las intervenciones.

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