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Podemos Euskadi, primarias con resultados agridulces

También ha ganado María Valiente, logrando el primer puesto del Consejo Ciudadano Autonómico. La realidad nunca es tan simple en el entramado interno de una organización política

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La juntera crítica guipuzcoana del sector 'pablista', María Valiente.

La juntera crítica guipuzcoana del sector 'pablista', María Valiente.

Simplificando: al acceder a la secretaría general, Lander Martínez ha ganado las primarias de Podemos Euskadi. También ha ganado María Valiente, logrando el primer puesto del Consejo Ciudadano Autonómico. La realidad nunca es tan simple en el entramado interno de una organización política. En ambos casos el resultado se puede interpretar como triunfo amargo o derrota dulce. Lo cierto es que todo está por ver, siendo clave la composición y actuación  del nuevo  equipo de dirección. Así que, vayamos por partes, ciñéndonos a los hechos. 

Baja participación, causas y consecuencias

La participación era inevitable que resultase inferior a la de anteriores procesos de primarias. Para poder votar se exigía por primera vez adjuntar copia de un documento de identificación personal. Ese requisito motiva que el porcentaje de votantes baje al 23,5%, aunque tiene aspectos positivos: 1) depura el censo situándolo en valores de participación reales, 2) era una condición necesaria para garantizar la fiabilidad y la transparencia del sistema de votación, 3) se disipan las dudas respecto a la credibilidad y justeza de los resultados.  La identificación mediante un número de móvil posibilitaba actuaciones arbitrarias e irregularidades graves. La acreditación personal con documento oficial acaba con los recelos y las reclamaciones.

Como consecuencia de la menor participación, sube la proporción del voto activo y militante, mientras bajan los apoyos basados en factores mediáticos. Aumenta el índice de participación de la base organizada.  Vota sobre todo la gente integrada en los círculos de Podemos. Son aspectos que inciden de forma significativa en unas primarias con resultados muy igualados.

Preocupa la escasa participación en la elección de la Comisión de Garantías democráticas, pues se aprecia un distanciamiento consciente. Mientras en el Consejo Ciudadano el voto en blanco no llega al 3%, en la Comisión de Garantías alcanza el 15%. Siendo un órgano esencial para dirimir conflictos internos, su autoridad no está debidamente reconocida y se ha visto envuelto en más problemas de los que resuelve. Las dos comisiones anteriores resultaron inoperantes, teniendo que asumir sus funciones el equipo estatal.  

Equilibrio inestable, problemas y oportunidades

En la composición del nuevo Consejo Ciudadano de Podemos Euskadi no hay sorpresas imprevistas.  Se sabía que el sistema Desborda podía desbordar los resultados,  yendo más allá de una composición plural y relativamente proporcional que rompiese la uniformidad y el monolitismo anterior. Había dos fuerzas, una hegemónica, otra testimonial. Ahora entran tres candidaturas, pero serán cuatro fuerzas, sin que ninguna corriente tenga implantación suficiente para imponerse al resto. La incorporación de 4 miembros elegidos directamente por los círculos intensifica la incertidumbre, dado  que tendrán que rendir cuentas a los propios círculos y no estarán sometidos a la disciplina interna de las candidaturas. 

Aunque en apariencia Martínez contará con 21 de los 39 votos de la dirección del partido, en la práctica no tiene garantizado el control de 3 miembros elegidos en su propia lista y de 2 afines que representan a los círculos. De modo que Martínez  se queda con 16 apoyos seguros y 5 dudosos, frente a los 18 que suman las otras dos candidaturas. Ello implica tener que distribuir de forma equitativa las responsabilidades en las áreas de trabajo. O sea, lograr el equilibrio de fuerzas mediante el reparto del poder interno. La pluralidad y la proporcionalidad tendrán que ser aplicadas también en la composición y labor ejecutiva del Consejo de Coordinación. 

Tras las primarias, reubicación interna

Podemos Euskadi siempre ha tenido tres corrientes fijas y alguna otra fluctuante. Izquierda Anticapitalista, tercera fuerza en votos,  fue la primera en aparecer y la que impulsó la carrera política de Lander Martínez.  La promovida por Roberto Uriarte, autodenomina ahora pablista, tenía las de ganar con la renuncia de Nagua Alba y Eduardo Maura, pero la desvinculación de una parte de Bizkaia lo ha imposibilitado, quedando en segundo lugar. La corriente de Martínez, que no se identifica como errejonista, logra la primera posición gracias al apoyo del sector bizkaino que se integró en su lista.

Pablistas y anticapitalistas forman grupos homogéneos, no habrá novedades. El colectivo bizkaino, con 5 miembros en el Consejo Ciudadano (3 elegidos en lista, 2 en los círculos) tendrá que buscar su espacio, de lo contrario quedará diluido. Ese colectivo, que habría conseguido esa o mayor representación con candidatura propia, necesita un nombre y emanciparse del grupo de Martínez para ser reconocido como una alternativa creíble.   

Un partido feminizado, teoría y práctica

El mayor grado de consenso entre las corrientes que integran Podemos Euskadi se basa en la necesidad de feminizar el partido. La Asamblea Ciudadana ha unido el discurso con la praxis, situando con sus votos a cuatro mujeres en los primeros puestos del Consejo Ciudadano de Euskadi. Lo lógico hubiese sido que la Secretaría General la volviese a ocupar una mujer.  Como ya no es posible, dado que el siguiente cargo orgánico de responsabilidad es la Secretaría de Organización, el conjunto del consejo, mujeres y hombres, deberían asumir el mensaje de la militancia, admitiendo que le corresponde ocuparlo a la mujer más votada, aunando de paso los criterios de feminización, representatividad e integración.

Recapitulando

La adecuación de Podemos Euskadi a las directrices de Vistalegre II resultará complicada. En una organización con limitada cultura política, requiere tiempo y esfuerzo aplicar medidas democráticas y descentralizadoras como  el reconocimiento de la pluralidad, la participación efectiva y el control desde la base. Lander Martínez desde la Secretaría General  y María Valiente como cabeza visible del Consejo Ciudadano Autonómico, tienen la responsabilidad de asumir conjuntamente, en plano de igualdad y compartiendo el liderazgo, la dirección de Podemos Euskadi. El acuerdo que no fue posible al elaborar las candidaturas será necesario para afrontar la gestión del partido con acierto y sin convulsiones. Nadie ha ganado ni perdido. Habrá continuidad, pero la diversidad exige cambios significativos. La renovación está garantizada con la incorporación de nuevas formas de entender la organización interna y las políticas públicas. Se notarán las actuaciones innovadoras en el conjunto de Podemos Euskadi. Falta hace para recuperar la ilusión de la militancia y el apoyo de la ciudadanía.

* Luis Alejos es sociólogo y milita en Podemos Euskadi

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