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¡Rajoy, vete ya!

El debate que la situación incierta ha suscitado en el seno del PSOE está generando una especie de inestabilidad emocional en los afiliados y simpatizantes socialistas, a pesar de que el socialismo democrático siempre ha basado su enriquecimiento intelectual y su eficacia en el debate

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Rajoy: La situación de bloqueo de Sánchez es antipatriótica

EFE

En medio justamente de las campañas electorales de Galicia y Euskadi no cesan las noticias relacionadas con la formación del Gobierno de España, aún pendiente. Los gallegos y los vascos estamos muy ocupados en nuestros pazos y caseríos, pero bien cerca de nosotros, en la arisca España, aún se debate a garrotazo limpio como en el cuadro de Goya, intentando que el habitante temporal de la Moncloa sea el más aceptable, es decir el menos malo, ahora que a los políticos se les descalifica por el mero hecho de serlo.

El hecho de que la contienda española se haya visto comprometida con las dos contiendas territoriales, -vasca y gallega-, ha favorecido que los ciudadanos, y más aún quienes opinan en tertulias de todo tipo, especulen sin que haya límite ninguno. Sin embargo las Elecciones gallegas y vascas terminarán con pocas sorpresas, despertarán las debidas atenciones hasta el 25 de Septiembre para volver a dejar paso al debate nacional que seguirá sumido en incertidumbres y oportunismo, con las consabidas corrupciones de unos y otros esgrimidas con rabia para cubrir la falta de propuestas apetitosas y liderazgos con garantías.

Ahora mismo hay cuatro capítulos del debate global en los medios de comunicación:

Primero: La corrupción que agobia y acongoja al PP, con Rita Barberá y el Ministro Soria a la cabeza, se llevará por delante a Mariano Rajoy. De muy poco sirve que Soria haya renunciado a su gratuito nombramiento, o que Rita Barberá se “desapunte” de militante del PP, porque lo que parece claro es que Mariano Rajoy ha convivido con las flagrantes irregularidades y se ha aprovechado de ellas. La sucesión de las denuncias apuntala el “no es no” de Pedro Sánchez, de tal modo que importa poco que no disponga de un plan alternativo creíble, porque lo que sería increíble es ayudar lo más mínimo a quien, como Rajoy, ha sido cómplice de todo.

El hecho de que la contienda española se haya visto comprometida con las dos contiendas territoriales, -vasca y gallega-, ha favorecido que los ciudadanos, y más aún quienes opinan en tertulias de todo tipo, especulen sin que haya límite ninguno.

Segundo: El debate que la situación incierta ha suscitado en el seno del PSOE está generando una especie de inestabilidad emocional en los afiliados y simpatizantes socialistas, a pesar de que el socialismo democrático siempre ha basado su enriquecimiento intelectual y su eficacia en el debate. Los “barones socialistas”, desde sus pequeños pedestales, reclaman que se tenga en cuenta su representatividad. Los antiguos líderes, con razón, se resisten a ser meros “jarrones chinos”, porque mientras no les afecte algún tipo de demencia son capaces de reflexionar desde sus propias y ricas experiencias. La Dirección del partido, con Sánchez al frente, quiere marcar el terreno y llenar de contenido el tiempo que les ha sido otorgado. El PSOE siempre ha sido así, dicen sus líderes de todo ámbito. Los socialistas “debaten y acatan” (ha dicho Emiliano García Page, y algún otro barón), lo cual es saludable y enriquecedor. Lo perverso puede ser que algunos transmuten algunas letras (dos) y conviertan el slogan de Page en “debaten y atacan”, con el consiguiente perjuicio.

Tercero: Aprovechando la confusión aparecen los trileros y los oportunistas. Pablo Iglesias ha dicho: “Creo que vivimos una situación kafkiana, en el PSOE no quieren a Pedro Sánchez de Presidente… Y sí… Parece mentira que tengamos que ser los únicos que abrimos la puerta a que Pedro Sánchez sea presidente mientras en su partido no quieren”. ¡Tramposo! Sus palabras suenan como huecas después de que votara en contra de su investidura tras las Primeras Elecciones. Más huecas aun cuando contempla como deseable, ahora, que C´s ayude en este empeño “absteniéndose pero sin pedir nada a cambio”. Pase que considere a C´s como una fuerza conservadora pero, ¿se atreve a negarle su condición “regeneracionista” de la Política, tan necesaria actualmente?

Cuarto: Y definitivo. ¿Necesita España un Gobierno estable y democrático? ¡Sí! Aunque no por ello vayamos a atropellarnos, debemos esmerarnos para conseguirlo. Con la suma de escaños es difícil configurarle, por lo que quizás sea bueno que, llegado el momento, haya quien evite los votos “no” para favorecer acuerdos provisionales, pero los esfuerzos han de hacerse de forma compensada. Será imprescindible partir de un convencimiento: vivimos un tiempo nuevo. El único líder que responde al viejo y denostado tiempo, del que fue hábil muñidor, y huela a naftalina y polvo viejo, es Mariano Rajoy. Debe abandonar la batalla porque  cuanto emponzoña la actual batalla ha sido usado con su complacencia y aquiescencia. España necesita un Gobierno de transición para el que no sirve Rajoy, para el que el PP necesita remodelar sus vicios y costumbres. No durará cuatro años, probablemente, pero los españoles nos merecemos que se nos respete, que no se nos tome por tontos, que no se nos amenace con futuros negros si no hacemos esto o aquello otro. ¡Rajoy debe abandonar este barco que va a la deriva, porque ya no le desean a su frente ni los marmitones del buque!  

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