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Ciudadanos de capital kurda quieren el sí a independencia para ser "libres"

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Los ciudadanos de Erbil, la capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí, se muestran decididos a votar en favor de la independencia en el referéndum, que está previsto que se celebre mañana, para poder ser "libres" y "separarse de Irak".

Entre las callejuelas del gran zoco de la antigua ciudadela de Erbil, en el norte de Irak, el kurdo Hamza Lak Iam, de 38 años, pide un café para poder sentarse junto a más colegas que debaten sobre el plebiscito. "Es bueno para nuestro país porque después (del referéndum) seremos libres", afirma a Efe.

Erbil está engalanada con las banderas tricolores del Kurdistán iraquí y con algunas que llaman al voto para el 25 de septiembre, a pesar de que existen todavía presiones por parte de las potencias occidentales y del Gobierno de Bagdad por posponer la cita electoral.

Sin embargo, el presidente kurdo, Masud Barzani, dejó claro ayer, después de que una delegación viajara a Bagdad para encontrarse con autoridades iraquíes -aunque finalmente no se reunió con el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi,- que las conversaciones para negociar sobre la región llegarán después del referendo.

En la misma cafetería, frecuentada únicamente por hombres, Ayub Karim Mohamed, de 45 años, insiste a Efe en que dirá "sí" a la independencia porque el pueblo kurdo lleva "mucho tiempo luchando contra el régimen de Bagdad".

Ataviado con la vestimenta tradicional kurda, Karim recuerda cómo en la historia reciente, el Gobierno iraquí del exmandatario iraquí Sadam Husein (1979-2003) intentó acabar con los kurdos.

Evoca el ataque químico a la ciudad de Halabja, en el oeste de Irak, el 16 de marzo de 1988, que acabó en pocas horas con la vida de 5.000 personas -en su mayoría mujeres, niños y ancianos- y que se convirtió en el símbolo del martirio kurdo en su camino a la autodeterminación.

"La independencia tiene que ocurrir para decir, al fin, que somos libres y poder disfrutar de una bandera ondeando en las Naciones Unidas. Serían muy buenas noticias y, ahora mismo, estamos todos muy felices", asegura Karim.

Sin embargo, los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU expresaron el pasado 21 de septiembre su "preocupación" por el "impacto desestabilizador" que pueda causar esta consulta en la región de Oriente Medio.

También han mostrado su rechazo a la consulta otras potencias occidentales y los países que lindan con el Kurdistán iraquí, como Irán y Turquía, cuyo Gobierno incluso ha declarado que este referendo es una "amenaza a la seguridad nacional".

Karim se pregunta "por qué todos esos países quieren para ellos su democracia, pero a nosotros no nos la quieren dar", dice mientras sorbe el último trago del café turco.

En ese momento, interrumpe un niño llamado Bariz Ahmed, de 13 años, que guiado previamente por el hombre que le acompañaba, dice en un perfecto inglés: "Queremos la libertad para el Kurdistán por todos los peshmergas (combatientes de las tropas kurdas) que han derramado su sangre en la batalla".

Más de cinco millones de kurdos están llamados a las urnas para votar a favor o en contra en el referéndum tanto en la región autónoma del Kurdistán, reconocido en la Constitución iraquí de 2005, como en los territorios controlados por los kurdos -como Kirkuk (noreste)- y que se encuentran teóricamente bajo la administración de Bagdad, aunque los kurdos los reclaman como suyos.

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