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El PP gana con sólo 123 escaños, seguido del PSOE con 90, y los bloques de izquierda y centro derecha casi empatan

Podemos y sus marcas logran 69 escaños y C's, 40, mientras que los nacionalistas pierden fuelle pero siguen siendo decisivos CiU, ahora DL, pierde la mitad de los escaños y se queda en 8, ERC pasa de 3 a 9, el PNV gana uno y Amaiur, ahora EH Bildu, pasa de 7 a 2

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Podemos y sus marcas logran 69 escaños y C's, 40, mientras que los nacionalistas pierden fuelle pero siguen siendo decisivos

CiU, ahora DL, pierde la mitad de los escaños y se queda en 8, ERC pasa de 3 a 9, el PNV gana uno y Amaiur, ahora EH Bildu, pasa de 7 a 2

El Partido Popular ganó hoy las elecciones generales con 123 escaños, pero se hundió al perder 63 diputados, un resultado que no le da mayoría suficiente para gobernar ni sumando con Ciudadanos, que ha quedado en cuarta posición con 40 escaños. El PSOE también retrocede y logra 90 escaños pero la suma de los partidos de izquierda, es decir, con Podemos y sus marcas, que consiguen 69 diputados, y con IU (2) da 151 puestos en el Congreso de los Diputados. Lo que significa casi un empate entre los dos bloques, ya que la suma de PP y Ciudadanos es superior en tan sólo dos diputados y suma 163 parlamentarios, con el 99,75 por ciento escrutado.

Los partidos nacionalistas han perdido relevancia en su conjunto en estos comicios, aunque hay excepciones como ERC y el PNV. El primero ha multiplicado por tres sus escaños al pasar de 3 a 9 y el segundo gana uno y se queda con 6. Pero el partido de Artur Mas, reconvertido en Democracia y Libertad para estos comicios, después de la salida de Unió, logra 8 escaños, la mitad que en 2011 cuando acudió con la coalición CiU. Amaiur, ahora EH Bildu, pierde 5 y logra sólo 2 y Coalición Canaria pasa de dos a uno.

Los datos de las elecciones de hoy ponen de manifiesto la ruptura del bipartidismo, pero lo que no varía es el hecho de que los partidos nacionalistas siguen siendo decisivos para saber quién gobernará en España en los próximos cuatro años, a pesar de que en estos comicios han perdido mucho fuelle en favor de Podemos y sus marcas.

Estas elecciones, que se presentaban como históricas, han supuesto el hundimiento para el Partido Popular, que después de una 'campaña decisiva' y 'reñida', no ha logrado sumar muchos apoyos a los que ya tenía cuando comenzó la contienda. De hecho, ha logrado el resultado en porcentaje de voto que pronosticaba la última encuesta del CIS, a pesar de que los populares auguraban tener voto oculto, y se ha quedado en el 28,71 por ciento, con algo más de siete millones de votos, tras perder 63 escaños y 3.672.054 votos (un 16 por ciento del electorado) frente a los casi 11 millones de votos de los comicios de 2011.

Estos resultados son los más bajos que ha logrado un partido gobernante en la historia de la democracia y baten el récord que obtuvo José María Aznar en 1996, cuando logró gobernar con la exigua mayoría minoritaria de 156 escaños. Y el hecho de que no sumen con el otro partido de su espectro ideológico, Ciudadanos, podría llegar a traducirse en que Mariano Rajoy fuera el primer presidente que sólo hubiera gobernado una Legislatura.

No obstante, el presidente del Gobierno ha dicho esta noche que va a "intentar formar gobierno" porque España necesita "estabilidad, seguridad, certidumbre y confianza". Pero ha admitido que esta etapa "no va a ser fácil". De hecho, el líder socialista Pedro Sánchez, ha advertido, tras conocer los resultados que "España quiere izquierda" aunque cree que es el PP el que debe intentar formar gobierno.

El PSOE partía en casi todas las encuestas con una valoración peor (el CIS le daba entre 77 y 89 escaños) de la obtenido en estas elecciones, y su resultado, aunque ha mejorado, no lo ha hecho en una cantidad sustancial. De hecho se ha quedado en el 22 por ciento del electorado y se dejan el apoyo de millón y medio de españoles.

Aunque el equipo de Pedro Sánchez celebre estos resultados por ser mejores de los pronosticados, lo cierto es que son los peores que registra el PSOE en su historia. Se quedan por debajo de la barrera psicológica de los 100 escaños y suponen una pérdida de 20 diputados en relación con los obtenidos en 2011, que ya fueron los peores en aquel momento, y también una pérdida de votos de alrededor del 6 por ciento.

PODEMOS LOGRO REMONTAR

Podemos sí ha dado la sorpresa y ha protagonizado una "remontada" en la campaña electoral, como anunciaba Pablo Iglesias en sus inicios. La marca Podemos como tal ha logrado 42 escaños y las alianzas forjadas en Cataluña, Valencia y Galicia, otros 27, con lo que la totaliza 69 parlamentarios.

Aún así, Podemos ha experimentado un retroceso en cuatro de las siete grandes ciudades donde logró gobernar tras las elecciones municipales del pasado 24 de mayo: en Madrid, ha bajado del 31,84 por ciento del voto al 20,86; en Zaragoza, del 24,57 al 20,70; en Santiago, del 34, al 28,28 y en Valencia la suma de los votos de Compromís y Podemos en mayo era del 33,12 por ciento y ahora que se han presentado juntos, rozan el 27 por ciento.

Pero ha logrado mejorar ligeramente sus resultado en las otras tres capitales en las que gobierna desde mayo: Barcelona, Santiago y A Coruña. De hecho, en Cataluña ha conseguido casi un millón de votos.

No obstante, el partido de Pablo Iglesias junto con las marcas EnComúnPodem, Compromís-Podemos y En Marea, suman más cerca de 5,2 millones de votos y le van pisando los talones al PSOE que ha logrado 5,5 millones.

Estos más de cinco millones de votos son los que han permitido a Podemos lograr esos 69 escaños y a Iglesias mostrarse pletórico en su comparecencia ante los medios y declarar el fin del "bipartidismo". Este resultado significa que la suma de los diputados del PSOE con los de Podemos e Izquierda Unida totaliza 161 escaños, después de que la formación de Alberto Garzón lograra 2 escaños y 920.000 votos a pesar de que buena parte de su electorado se ha agrupado en torno a Podemos.

FRAGMENTACION

La fragmentación que reflejan estos datos apunta a un escenario de difícil gobernabilidad porque no salen las cuentas para lograr una mayoría absoluta ni con los pactos que puedan conseguir las fuerzas de izquierda o las de centro-derecha. Los partidos nacionalistas e independentistas podrían tener la llave del Gobierno.

En el campo del nacionalismo, el mapa ha cambiado considerablemente. La primera conclusión de estos comicios es que pierden 10 escaños en el Parlamento ya que hace cuatro años los partidos nacionalistas lograron sumar 36 escaños en el Congreso de los Diputados y ahora tendrán 10 menos, un total de 26.

Además de la desaparición en el arco parlamentario de Unió, el BNG y de Geroa-Bai, Amaiur --ahora EH Bildu-- se ha quedado con cinco escaños menos y tendrá dos diputados (al pasar de 334.498 votos a menos de 220.000) mientras que el PNV suma uno a sus cinco parlamentarios y su reprentación será de 6.

En el caso del nacionalismo catalán ha habido un gran trasvase entre la representación de ERC y Democracia y Libertad, la marca con la que el partido de Artur Mas se ha presentado a estos comicios una vez que Unió ha quedado fuera de la coalición. Los republicanos catalanes han pasado de 3 a 9 escaños (y de 256.985 a 598.922 votantes). Por su parte, CiU, que consiguió 16 escaños en 2011, tras la ruptura de la coalición con Unió, que se ha quedado fuera del Parlamento y Convergencia, que ha ido en la coalición Democracia y Libertad, ha obtenido 8 diputados.

Coalición Canaria también pierde un diputado y pasa de tener dos representantes a uno.

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