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Posada destituirá al comisario del Congreso si se confirma que la policía desnudó a una invitada

El presidente ha pedido dos informes sobre el incidente, uno a la secretaría general de la Cámara y otro al propio comisario para esclarecer los hechos

La responsable de Igualdad del PSOE, Carmen Montón, pregunta por carta a Posada si tratan igual a los hombres y a las mujeres que acuden a presenciar los plenos

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Jesús Posada, un hombre tranquilo para un Congreso revolucionado

Jesús Posada, presidente del Congreso

La denuncia realizada por la profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de Alicante, Mar Esquembre, asegurando que fue obligada por dos agentes de la policía del Congreso a desnudarse antes de entrar en el recinto parlamentario, puede terminar con la destitución del comisario responsable de la Comisaría del Congreso, Ángel Álvarez. Según fuentes de la Cámara consultadas por el diario.es, Posada está dispuesto a exigir su cese si se confirman los hechos.

El presidente del Congreso no parece dispuesto a que este nuevo incidente empañe aún más su mala imagen y quiere en esta ocasión llegar hasta el final para depurar responsabilidades, si las hubiera. Fuentes cercanas a Posada admiten que es un hecho sin precedentes que se haya podido obligar a una invitada a desnudarse antes de entrar en la tribuna pública a presenciar un pleno. Hasta ahora, a lo más que se ha llegado es a cachear a algunas personas ante el temor de que bajo su ropa escondieran pancartas o camisetas con eslóganes de protesta, algo que queda totalmente prohibido por las normas que rigen en la Cámara.

Posada ha asegurado este martes que ha pedido información sobre este incidente al comisario del Congreso y en base a éste tomará las medidas oportunas. Por su parte, los servicios de la Cámara se van a encargar de elaborar un informe para saber hasta dónde puede llegar la actuación de los agentes bajo el mando del comisario. Fuentes de la Cámara aseguran que el presidente del Congreso está dispuesto a tomar las máximas medidas disciplinarias si se confirma que los policías se excedieron en sus funciones.

Se da la circunstancia de que no es la primera vez que Posada choca con el comisario jefe de la Comisaría del Congreso con el que no mantiene buena sintonía y en quien ha perdido confianza. El pasado mes de mayo su cargo ya estuvo en entredicho tras los fallos de seguridad detectados cuando un grupo de activistas de Greenpeace logró encaramarse al frontispicio del Congreso para protestar contra la ley de Costas. El Sindicato Unificado de la Policía (SUP) consideró muy graves estos hechos y pidió la destitución de Álvarez.

Ángel Álvarez ya despertó críticas el día que se estrenó en su cargo al obligar a los agentes desplazados en el Congreso a uniformarse de gala para recibirle en posición de firmes. El gesto, inédito, fue objeto de comentarios jocosos realizados en las entretelas parlamentarias por los propios agentes de la policía que desarrollan su labor en la cámara.

El nombramiento de este comisario le fue sugerido al presidente del Congreso desde el Ministerio de Interior. Álvarez es un policía claramente vinculado con el PP. Estuvo al cargo de la investigación operativa de los atentados del 11M y fue un apoyo fundamental al Gobierno de Aznar en sus últimas horas, antes de perder las elecciones. Cuando su nombre fue sugerido a Posada como candidato ideal en una terna, el presidente del Congreso no dudó en decantarse por su nombramiento. A día de hoy, ya se ha arrepentido de aquella decisión.

Según relata en una carta enviada a Posada la portavoz de Igualdad del PSOE, Carmen Montón, la profesora Mar Esquembre fue invitada el pasado miércoles por su grupo   a presenciar la sesión de control al Gobierno. Pero antes de entrar al recinto parlamentario dos agentes de la policía del Congreso la sometieron a un cacheo tan minucioso que terminó siendo obligada a quedarse en ropa interior ante la 'sospecha' de que bajo su blusa o en sus pantalones pudiera ocultar alguna pancarta o cualquier otro signo de protesta escrito en su cuerpo. La imagen de las activistas de FEMEN que una semana antes habían protestado semidesnudas desde la tribuna de invitados contra la reforma del aborto de Gallardón coleaba aún en el Congreso.

En su carta a Posada, Carmen Montón considera que la acción de las dos agentes fue “desproporcionada” e incluso que el trato dado a la profesora fue claramente “vejatorio”. También hace constar que no fue el mismo que el que se dispensó a un “ciudadano varón” que accedió al recinto, invitado por otro grupo parlamentario, inmediatamente antes que ella, lo que a juicio de la diputada del PSOE “añadiría un rasgo discriminatorio absolutamente inaceptable”.

Por todo ello, Montón exige explicaciones a Posada en sus atribuciones de “policía” que le otorga la Constitución y le pide “que imparta instrucciones para que estas situaciones no se vuelvan a producir”. Montón también quiere saber si el protocolo es el mismo para todos los invitados de los grupos parlamentarios y si se siguen “normas distintas” para hombres y mujeres “ya que no es justificable que a las mujeres se las obligue a desvestirse completamente para acceder a las tribunas”.

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