eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

El autor confeso del robo del Códice niega ahora que se apropiara de correo de sus vecinos

- PUBLICIDAD -
El autor confeso del robo del Códice niega ahora que se apropiara de correo de sus vecinos

El autor confeso del robo del Códice niega ahora que se apropiara de correo de sus vecinos

El electricista gallego Manuel Fernández Castiñeiras, autor confeso del robo del Códice Calixtino, ha rechazado hoy que en algún momento se haya apropiado de correspondencia particular de sus vecinos de edificio y, si en algún momento confesó algo así, fue porque se sentiría "aturdido".

En los registros practicados en la residencia de este hombre, que trabajó en calidad de autónomo para la Catedral de Santiago, se localizaron bolsas con cartas, comunicaciones en algún caso con una antigüedad superior a un año, pero en el juicio por este motivo que se ha iniciado hoy, ha comentado que de su casa tenían llaves más personas.

Siempre sin su "consentimiento", ha remarcado, porque él no autorizó la instalación de micrófonos, y con este argumento ha confesado no entender cómo aparecieron misivas en su domicilio porque no las robó en ningún momento, "ni del portal ni de los buzones", ni tan siquiera por curiosidad.

Del momento en el que ante el juez José Antonio Vázquez Taín, que instruyó la causa abierta por la sustracción del manuscrito del siglo XII, dijo que él también era responsable del robo de cartas, no se acuerda, porque "estaba aturdido, llevaba tres días sin tratamiento, y yo firmé lo que me pusieron delante, como si me pusiesen mi sentencia de muerte. La firmaría igual".

"Nunca recogí ninguna carta", ha remarcado, en una vista oral que su mujer, la costurera Remedios Nieto, está siguiendo como público.

La abogada que ejerce la defensa, Carmen Ventoso, ha alegado alteración de pruebas, al igual que su cliente, que insistió en que alguien pudo colocar las cartas allí.

Propietarios e inquilinos de viviendas colindantes a la de Fernández Castiñeiras, ubicada en Milladoiro (A Coruña), un núcleo próximo a Compostela, contaron, al producirse este hallazgo, que el electricista tenía "la obsesión de ir cogiendo cosas", aunque nunca llegaron a sospechar que su obstinación llegase a los envíos postales.

En su piso, Fernández Castiñeiras tenía bandejas de plata y oro del templo gallego en el que trabajó, otros objetos religiosos de gran valor, cartas de canónigos, y todo ello junto a correspondencia de sus vecinos de portal.

El juez instructor del proceso que se siguió por el robo del Códice Calixtino, el magistrado José Antonio Vázquez Taín, detuvo a Fernández Castiñeiras el 3 de julio de 2012 y el valioso libro apareció al día siguiente, el 4, justo un año después de su robo.

Por esta causa ya ha sido juzgado y ahora se enfrenta a otra acusación, la de 162 delitos contra la intimidad.

El Ministerio Fiscal le reclama por este segundo hecho 18 meses por cada uno de los delitos, y la acusación particular, impulsada por parte de afectados por la sustracción de correspondencia, eleva esta petición a 36.

No obstante, el cumplimiento efectivo de la pena no debe exceder el triple del tiempo de la máxima, con lo que se enfrenta a hasta nueve años de prisión y también a una reclamación económica que podría aproximarse a los cien mil euros.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha