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El festival Viennale encumbra la obra del cineasta Gonzalo García Pelayo

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El festival Viennale encumbra la obra del cineasta Gonzalo García Pelayo

El festival Viennale encumbra la obra del cineasta Gonzalo García Pelayo

Gonzalo García Pelayo ha llevado una vida de película, su gesta de desbancar los casinos de medio mundo se ha contado en la película "The Pelayos" (2012), pero apenas se conoce su faceta como cineasta. El festival vienés de cine "Viennale" le ha dedicado su primer tributo internacional.

Periodista, productor y crítico musical, locutor de radio, apoderado de toreros, jugador de casinos y cineasta, la vida de este madrileño ha tocado muchos palos.

A los 66 años reconoce su felicidad por vivir el "milagro", según dice, del reconocimiento a su filmografía en un festival europeo.

La "Viennale", que concluye hoy, ha proyectado sus seis largometrajes en salas repletas, incluido el último, "Alegrías de Cádiz" (2013), que supuso su vuelta al cine después de 30 años.

Además, se organizaron coloquios e incluso una fiesta con música escogida por el que fuera un gran productor del rock andaluz.

El festival vienés, que lo califica como "uno de los secretos más interesantes del cine español", lo eleva a realizador de culto y elogia la frescura, vitalidad y libertad de su obra, creada en la transición política española, entre 1976 y 1982.

De "Vivir en Sevilla" (1978), una de sus obras señeras, el festival sostiene que es una "película única, singular, distinta, excepcional, innovadora y fresca, recorrida por el espíritu de Jean-Luc Godard".

Entre risas y buen humor, el director reconoce a Efe que esta viviendo el sueño de que se aprecie su cine tantos años después, casi desconocido incluso en España.

Y subraya lo singular del caso: "No ha habido un redescubrimiento de un cineasta treinta y tantos años después, nunca".

Los honores a este sevillano adoptivo le llegaron por sorpresa, cuando había guardado ya los guiones, "con mucho dolor", ante el escaso eco de su propuesta artística.

Pero todo cambió el año pasado, según detalla, por el interés de un grupo de críticos por su obra, que se tradujo en el homenaje que le rindió el Festival de Cine de Sevilla.

Y algunos responsables del certamen hispalense le dijeron que podría haber un tributo en la "Viennale", es entonces cuando se propone hacer su nueva película después de tres décadas.

"Me dije, quiero venir a Viena con una nueva película, para que el tributo no sea meramente arqueología", destaca, para añadir que su regreso al cine se debe a la idea de estrenar "Alegrías de Cádiz" en la Viennale.

Así, desde noviembre del año pasado hasta septiembre se dedicó a la filmación de esa cinta, y a pesar del parón de tres décadas, asegura que esa película es "muy parecida a las anteriores", ya que tiene una "poética y una sintaxis" semejante.

Su referente principal es Luis Buñuel, "el gran genio del cine español", además de la "Nueva Ola" francesa y el cine italiano de la posguerra, especialmente Roberto Rossellini.

El cineasta habla con entusiasmo del recibimiento de sus filmografía en la capital austríaca, del coloquio con el público tras los pases y de los comentarios de los críticos, sobre todo al tratarse en algunos casos de películas que por problemas de distribución no salieron de Andalucía.

Precisamente la falta de canales de distribución adecuados es a lo que achaca que su cine no fuera más apreciado en su época y haya quedado durante años acotado a un puñado de críticos y cinéfilos incondicionales.

García Pelayo, que hizo saltar la banca en numerosos casinos en los años 1990, incluso en Las Vegas (EEUU), gracias un método que se aprovechaba de los defectos de las mesas de ruleta, sostiene que es "más arriesgado apostar el dinero en el cine que en el juego".

"Si alguien quiere ganar dinero es mejor ponerlo en otras apuestas, en carreras de caballo, tenis o fútbol, que es a lo que me dedico profesionalmente. En cine espero no perder dinero y que la gente que trabaja conmigo cobre sus sueldos", sostiene.

Sobre su vida -llegaron a prohibirle la entrada en los casinos de España- asegura que todas sus actividades tienen algo en común: "la audacia", de la que dice que es "una manera de vivir".

Con esta filosofía vital y el entusiasmo no resulta una sorpresa que avance que tiene ya un guión terminado para un nuevo proyecto que versa sobre la copla y está a la búsqueda de un productor.

"La copla es una maravilla. Estoy seguro que va a sorprender la potencia trágica que tiene la copla española", destaca, al hablar de la "mezcla continua de amor y muerte" que hay en ese género.

Y el proyecto se vincula con otro de sus grandes amores artísticos, la música, que tiene influencia en su forma de entender el cine: "cuando estoy rodando busco imágenes que completen la música. Ruedo en función de la música".

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