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La Cumbre del Clima opta por un compromiso débil contra el cambio climático a cambio de sumar apoyos

La cumbre del clima de París entra en sus 24 horas definitivas

Raúl Rejón / París

París —

La Cumbre del Clima de París (COP21) ha optado por un acuerdo débil. A la hora de escoger la redacción de los aspectos más cruciales, en el último borrador que ha publicado la noche del jueves, los negociadores han elegido la versión de mínimos. El texto remitido por el presidente de la cumbre Laurent Fabius a las delegaciones ha eliminado gran parte de las incógnitas y tiene un articulado sin alternativas en muchos de los puntos claves que se han convertido así en, prácticamente, definitivos.

El borrador ya solo contempla un objetivo de freno al calentamiento global: los 2ºC. La única salvedad es que “se perseguirán esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5ºC”. Además, ha hecho desaparecer referencias concretas a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Ni porcentaje de recorte, ni nivel de referencia para calcular las rebajas de emisiones ni un año concreto para alcanzar un máximo de lanzamiento de Co2 desde el que emprender una marcha hacia las tecnologías libres de combustibles fósiles. Se pide que ese pico llegue “tan pronto como sea posible”.

Las horas de negociaciones en París han ido remachando las líneas maestras que iban transpirando los técnicos. La descarbonización no tiene cabida en el acuerdo. Eso significa que los combustibles fósiles han ganado la partido en cuanto a que seguirán siendo una opción. El borrador úniciamente recoge la fórmula de “emisiones neutras”, es decir, el cómputo de las gigatoneladas que se lancen en virtud de la producción de energía a base de quemar petróleo, carbón o gas a las que se restan el volumen de gases que van a sumideros naturales: bosques y océanos y lo que se atrape mediante tecnología de captura y almacenamiento de CO2. Para rematar la rebaja de ambiciones, de los límites temporales muy específicos que se habían dibujado para que las emisiones no calentaran la atmósfera. De la última propuesta que señalaba 2050 como horizonte más lejano, se ha quedado como plazo exclusivo “la segunda mitad del siglo”.

Nada más revisar esta versión, el responsable de Cambio Climático de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz, lo ha llamado “papel mojado”, porque sin objetivos precisos de reducción de emisiones se queda en “una huida hacia adelante respecto al modelo que nos ha traído a esta situación. Un triunfo de los países productores de combustibles fósiles”.

Laurent Fabius ha llamado a las partes a revisar este texto y sentarse a negociar ya de manera casi ininterrumpida. Si era necesario, ha pedido que pasen la noche del jueves solventando problemas para obtener el acuerdo este viernes, un plazo que ha ampliado hasta mañana sábado. Un acuerdo que “ambicioso y legalmente vinculante. Debemos hacerlo. Podemos hacerlo y vamos a hacerlo”.

Sin embargo, de nuevo ha quedadoo fuera las expresiones que sustentan un articulado de medidas “jurídicamente vinculantes”. Una vez fuera de las opciones, parecía muy complicado que regresara. Más si se tiene en cuenta que ya desde el martes, EE UU había recordado que para que apareciera su firma no podía admitir una obligación legal. 

“Es indignante”

La previsión es que este acuerdo, una vez cerrado en París, entre en vigor 30 días después de que lo hayan ratificado un número específico de estados: barajan 55. Y que se sumen entre el 55 y el 70% de las emisiones mundiales (todavía por cerrar). El borrador “Es indignante porque no tienen objetivos reales de reducción de emisiones así que se ha claudicado ante el cambio climático”, ha reflexionado Alejandro González de Amigos de la Tierra según teminaba de repasar los nuevos artículos. Un acuerdo “muy de mínimos”.

Sin embargo, el portavoz de Equo en el Parlamento Europeo, Florent Marcellesi ha considerado  que “está mejor que lo anterior”. Marcellesi cree que “que se ha salvado lo peor respecto a lo que nos esperábamos”, sobre todo en la financiación de los países vulnerables que será, como mínimo de 90.000 millones, de euros anuales“. Más allá de otras consideraciones, el miemro de Equo valora que ”este es un compromiso que, a diferencia de Kioto, va a contar con la mayoría de las partes“.

Nota:

El viaje y la estancia del enviado especial de eldiario.es a la COP21 han sido sufragados por la organización Ecologistas en Acción con la ayuda de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Ecologistas en Acción ha organizado una delegación de periodistas para asistir a la conferencia.

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