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La gestión del Haiyan, fuente interminable de críticas al Gobierno filipino

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La gestión del Haiyan, fuente interminable de críticas al Gobierno filipino

La gestión del Haiyan, fuente interminable de críticas al Gobierno filipino

Dos años después del paso del tifón Haiyan por Filipinas, que causó más de 6.300 muertos y 1.000 desaparecidos, la recuperación de las zona afectadas por la tormenta se ha convertido en una fuente interminable de críticas hacia el Gobierno, al que acusan de ser lento y caótico.

"Hace un par de meses recibimos por primera vez algo de ayuda económica de nuestro Gobierno. Forma parte de lo que llaman 'respuesta de emergencia'. ¿Casi dos años después del tifón? ¿Qué tipo de emergencia es esa?", dice a Efe Marife Versoza, una de las afectadas que sobrevivió gracias al apoyo de varias ONG.

Versoza, residente del distrito de Paglaun, en las afueras de Tacloban, forma parte de los filipinos que critican la respuesta de su propio Gobierno a la tragedia que desató en noviembre de 2013 la llegada al archipiélago asiático de Haiyan, una de los tifones más violentos de la historia.

Con la celebración del segundo aniversario del desastre, varias cifras publicadas respaldan las quejas de los afectados: según la Comisión de Auditoría del país, más de 923 millones de pesos (18,2 millones de euros o 18,5 millones de dólares) del fondo oficial de ayuda humanitaria permanecían intactos para finales de 2014.

"Si no llega a ser por las ONG que vinieron a ayudarnos... a saber qué hubiera pasado. Probablemente hubiéramos acabado matándonos entre nosotros para sobrevivir", dijo a Efe Dionisio Berio, un pescador de Tacloban que recibió apoyo económico de Acción Contra el Hambre para comprar nuevo material de trabajo.

El Gobierno ha recibido una avalancha de quejas por su falta de urgencia en la construcción de las viviendas permanentes para las más de 205.000 personas que aún residen en zonas costeras de riesgo, donde a raíz del Haiyan se ha prohibido la edificación, y las 10.000 que siguen en casas provisionales.

"Debemos demostrar que somos rápidos y que podemos hacerlo. Debería ser más rápido", admitió hoy el propio vicepresidente de Filipinas, Jejomar Binay, que pertenece a un partido político distinto al del presidente, Benigno Aquino.

La lentitud se ha cebado especialmente con la ciudad de Tacloban, la más afectada por el tifón, donde el Gobierno ha construido en dos años 572 viviendas permanentes de las 14.162 planificadas, según cifras publicadas esta semana por el Departamento para la Vivienda de la ciudad.

Los críticos apuntan a que esta falta de progreso en Tacloban se debe principalmente a que los políticos no han sabido dejar atrás la rivalidad histórica que existe entre los distintos clanes que ostentan el poder en Filipinas.

Los protagonistas de la tensión política, en este caso, son la familia del fallecido exdictador filipino, Ferdinand Marcos, y su excéntrica viuda, Imelda, frente a sus eternos enemigos y opositores, el clan de los Aquino.

Mientras que Benigno Aquino ocupa la jefatura del Estado, Alfred Romualdez, sobrino de Imelda, es el alcalde de Tacloban, uno de los bastiones de los Marcos.

Las continuas acusaciones cruzadas de inacción de los últimos dos años entre el gobierno central y local han puesto en evidencia la falta de coordinación y han intensificado la frustración de los afectados.

"Después de todo lo que hemos pasado, lo que más nos ha molestado ha sido el desprecio con el que nos ha tratado el Gobierno", dijo a Efe la doctora Daisy Kanongkong, superviviente del Haiyan.

"Obviamente a Aquino y a su gente los habitantes de Tacloban les importamos más bien poco, y todo porque nuestro alcalde es un Romualdez", añadió Kanongkong.

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