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La Iglesia se queda sin pastores

En doce años el número de vocaciones religiosas ha caído casi un 30%

Tras una década de caída sin freno, el año pasado empezaron a repuntar ligeramente

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Rouco Varela asegura que el Estado no es el dueño de la escuela

Rouco Varela dirige una Iglesia que está perdiendo sacerdotes.

Las miradas de todos los fieles se dirigen estas semanas hacia el Vaticano cuando está a punto de iniciarse el cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI. En el centro del poder eclesial España está bien representada con diez cardenales, cinco de ellos con derecho a voto. Italia cuenta con 28 cardenales, EEUU con 11 y Alemania, con seis.

Sin embargo, la salud real de la Iglesia en nuestro país no está a la altura de esa influencia. Según datos de la Conferencia Episcopal, el número de vocaciones ha caído en picado. De los 1.839 seminaristas que había en España a finales de 1999 y principios de 2000 se ha pasado a los 1.307 en 2013. En total, un 28,9% menos.

Y, con las cifras en la mano, la progresión ha llegado a ser peor. El mínimo llegó en el curso 2008-2009, con sólo 1.222 seminaristas, el registro más bajo tras una década de sangría incontenible. En diez años un 33,6% menos de vocaciones, un tercio de seminaristas menos que ponían en jaque la renovación de una Iglesia cuyos sacerdotes en activo tienen una edad cada vez más avanzada por la falta de renovación.

"Cada vez son menos, y eso aunque ya desde hace muchos años muchos de los que se preparan para ser sacerdotes vienen de América Latina", cuenta un veterano sacerdote dedicado a la formación espiritual de seminaristas en un colegio religioso al norte de Madrid. Ni siquiera la inmigración desde Latinoamérica, donde se concentra la mayoría de los fieles católicos con una diferencia aplastante, ha podido revertir la caída en picado.

El descenso llama más la atención si se compara con la curva de población masculina en España, que el INE registra desde 2002: mientras el número de vocaciones se desploma, la población masculina ha ido creciendo.

¿Por qué repuntó entonces, de pronto, el número de seminaristas en el año 2008? Imposible saberlo en realidad. Una respuesta a la crisis económica con un modo de vida sin paro, la vuelta a ciertos valores como respuesta a lo que desde las bases católicas se interpretó como una "secularización social" por la política de Zapatero o, sencillamente, un repunte de la fe católica en un país donde la religión ha sido incuestionable durante generaciones gracias a la inercia histórica y la educación impartida durante la dictadura.

Medidas como la aprobación del matrimonio homosexual, la eliminación de la religión obligatoria en la enseñanza, o la introducción de la casilla para fines sociales en la declaración de la renta no encajaron bien en una Conferencia Episcopal que vivió la vuelta de Rouco Varela tras un breve lapso de supuesto aperturismo y que nunca ha llevado bien su separación de la política, como demuestra que ante cada proceso electoral la cúpula eclesiástica española intente orientar el sentido del voto a sus fieles.


La caída de los seminaristas, que implica a su vez la reducción de sacerdotes nuevos, no es el único dato negativo para la Iglesia en la España actual. En 2010 por primera vez los matrimonios civiles superaron a los religiosos, según el Instituto Nacional de Estadística.


Hace unos años hubo una eclosión social de apostasías en grupo. La apostasía es el acto mediante el cual alguien se 'da de baja' en la Iglesia, que hasta la introducción de la casilla específica en la declaración de la renta recibía subvención pública directa según el número de fieles declarados. Este número de fieles se saca de los archivos de la Iglesia, y registran a todos aquellos que han sido bautizados al poco de nacer, aunque no sean creyentes, aunque recibieran el bautismo por costumbre o tradición, y aunque no hayan pisado una iglesia nunca más en su vida.

Todos estos datos auguran un horizonte nada alentador para la religión a la que en 2009 decían pertenecer tres de cada cuatro españoles, aunque más de la mitad de ellos reconocía no participar "casi nunca" en ritos religiosos, según el CIS.

De la elección del nuevo Papa y su capacidad para poner al día la Iglesia puede depender el futuro de un culto cuyas cifras, como las económicas, dan muestras de recesión.

Datos de la Conferencia Episcopal (PDF): 1999, 2000, 2001 | 2002 | 2003 | 2004 | 2005 | 2006 | 2007 | 2008 | 2009 | 2010 | 2011 | 2012, 2013

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