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Los rectores alertan sobre la paradoja universitaria: entre los precios más altos y las becas más bajas de Europa

España es el cuarto país europeo más caro para estudiar grados y máster pero invierte la mitad de la media de la OCDE en becas y ayudas, según un informe de la CRUE

Se ha multiplicado por dos la demanda de máster lo que, unido al cambio en el diseño de los estudios, duplica la duración de las carreras

Los rectores señalan con preocupación la diversidad en precios, becas e inversión entre las diferentes Comunidades Autónomas y destacan que no está ligada a la renta per cápita

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Los datos contradicen el discurso del Gobierno. Pese a los mensajes lanzados por el Ministerio de Educación insistiendo en la idea contraria, España es el cuarto país europeo donde más caro resulta estudiar un grado universitario. La matrícula media en nuestro país ascendió en el curso 2013-14 a 1.257 euros anuales, según un informe de la Comisión Europea que recoge la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) en su estudio La Universidad Española en Cifras, presentado esta mañana. Sólo Reino Unido (4.409 euros al año), Irlanda (2.500) e Italia (1.300) superan a España en este apartado.

Con los máster ocurre algo similar. Los 2.094 euros que cuesta un curso de posgrado en las universidades españolas sólo son más baratos que los de Reino Unido (4.810), Irlanda (6.000) y Grecia (3.625), según el mismo documento.

Estudiar en la universidad resulta cada vez más caro en España, sobre todo si se tiene en cuenta que cada vez más jóvenes realizan un máster. La realización de posgrados se ha duplicado en los últimos cinco años (se han expandido un 138,11%), de manera que el combo grado más máster, cada vez más habitual, puede alcanzar los 7.000 euros en total con el sistema actual, de cuatro años de grado más uno de máster.

Pero se puede encarecer. Cuando las universidades instauren el cambio al que abrió la puerta el Gobierno, por el que  los grados pueden pasar a tener tres años y los másteres dos, los estudios serán aún más caros. Tres años de carrera más dos de máster pueden subir el coste del total a unos 7.850 euros, pese a que el ya ex ministro de Educación, José Ignacio Wert, insistió durante la presentación de esta medida en que los estudios lejos de encarecerse se abaratarían porque son pocos los estudiantes que eligen realizar un máster. La evolución en la demanda de estos estudios de posgrado sugiere lo contrario.

Subidas y bajadas desiguales

Además, en los últimos años se han disparado las diferencias de precios entre Comunidades Autónomas. La libertad que el Gobierno otorgó a los Gobiernos regionales para subir los precios de las tasas universitarias fue utilizada con notables diferencias por unos y otros. De esta manera, Cataluña y Madrid han más que duplicado sus precios (un 158% y un 117%, respectivamente), mientras regiones como Galicia (5,1%) o Andalucía (9,7%) los han mantenido bastante estables. La combinación de ambas circunstancias ha provocado que estudiar un grado con un alto nivel de experimentalidad en Cataluña cueste tres veces más que en Galicia, mientras las carreras con menos experimentalidad multiplican su coste por 2,5.

La CRUE destaca "la fijación de precios públicos no está relacionada con el nivel de renta de cada región", pese al evidente impacto que los costes tienen en las economías familiares. Este punto entronca directamente con la protesta de varios sindicatos en los últimos días a costa de la desaparición de 70.000 estudiantes de la universidad en los últimos años, que las organizaciones achacan a la subida de precios y Educación a la caída de la población en la franja de edad de estudiar en la universidad.

En paralelo al aumento de los precios han caído las ayudas al estudio, según el informe de la CRUE. El fenómeno es conocido: mientras el número de destinatarios de becas ha aumentado un 41% en los últimos cinco años fruto de la caída del nivel de renta de las familias (un 6,6% menos), que implica que más estudiantes cumplen los requisitos para solicitar una ayuda, la caída de los fondos destinadas a estas se traduce en que las cuantías medias recibidas ha vuelto a cifras del curso 2004/2005 (2.562 euros). La conclusión de la CRUE se explica sola: "España tiene uno de los precios públicos universitarios más elevados de la UE y uno de los niveles más bajos de becas y ayudas al estudio". El total destinado a estas partidas en España supone la mitad que en la OCDE.

En este punto también se observan diferencias regionales, casi en proporción inversa al aumento de los precios. Las regiones que menos los subieron más recorte han aplicado a las ayudas (Galicia y Andalucía a la cabeza, con un 21% menos de fondos), mientras Valencia (un 6% menos) y Madrid (6,5% menos) destacan en el extremo opuesto de la lista. Mención especial merece Cantabria, que conjuga en positivo ambos datos. Apenas subió el precio de las tasas (10%) y apenas ha tocado el importe de las ayudas (un 1% menos). Conclusión de los rectores: "Cada vez hay más precariedad, más incertidumbre y más exclusión", sostuvo Juan Juliá, vicepresidente ejecutivo de la CRUE.

Financiación

El informe también llama la atención sobre la caída de la financiación pública de las universidades. En línea con un informe de CC OO, la CRUE cifra en mil millones la caída de los recursos que aportan las Comunidades Autónomas desde 2010 a 2013 (un 16%). El Ministerio de Educación trató de compensar esta caída con la citada subida de las tasas. Pero el aporte extra de los estudiantes no alcanzó para complementar el descenso en la financiación pública. Las familias aportan ahora 422 millones de euros más que hace tres años y las universidades han perdido por el camino 660 millones.

De nuevo, como con los precios, las diferencias en este apartado entre regiones son notables. Destaca, para mal, Castilla La Mancha. El gobierno que lideró hasta el pasado mes María Dolores de Cospedal redujo la partida universitaria a casi la mitad (un 41%), mientras Comunidades como Asturias o Andalucía fueron las únicas que la subieron (un 5% y un 1,4%, respectivamente).

De esta manera, también son notables las diferencias entre lo que gasta (o invierte) cada región en sus universitarios. País Vasco, La Rioja o Navarra dedican más de 8.000 euros al año por estudiante, mientras Castilla La Mancha, Baleares o Extremadura no alcanzan los 5.500.

Resultados y oferta

La CRUE señala en su informe que con el desembarco del espacio superior europeo de educación, el llamado plan Bolonia, el resultado de los estudiantes universitarios ha mejorado notablemente. Según los datos, el rendimiento académico, entendido como la ratio de créditos aprobados respectos a los matriculados de los alumnos de grado frente a los antiguos ciclos, ha mejorado "de manera muy intensa" en un 21%.

La oferta de enseñanzas universitarias también se ha ido racionalizando. Los grados con baja demanda (menos de 20 estudiantes nuevos en un año) han bajado del 18% al 11% en los últimos cinco años, y el abanico general de grados también ha caído, aunque más ligeramente: un 3,5%. En los estudios de posgrado destaca que los máster le están comiendo terreno notablemente a los doctorados. Mientras la oferta de los primeros ha subido un 48% (y se ha duplicado el número de alumnos que los cursan, como se explicaba arriba), las enseñanzas de doctorado  se ha reducido un 14%.

Por último, la CRUE señala que la actividad investigadora avanza pese a las trabas que pone el Gobierno en forma de recortes. Según el informe, la producción científica ha aumentado un 40% entre 2008 y 2012, casi tanto como ha caído la financiación, un 32%. En conjunto, las universidades han aumentado en los últimos diez años un 168,4% los artículos científicos publicados en revistas científicas del primer cuartil (las de mayor impacto).

Pese a ello, el estudio del panel de expertos COTEC de 2014 señala que "el potencial científico y tecnológico del sistema público de I+D no es aprovechado suficientemente por las empresas españolas", que "la I+D de universidades y centros públicos no está suficientemente orientada a las necesidades tecnológicos de las empresas" y que "la transferencia de tecnología de las universidades a las empresas se ve perjudicada por las limitaciones del ordenamiento administrativo".

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