La trampa de los ingresos medios

El estancamiento económico, sea en países pobres o en países ricos, tiende a suscitar bastante interés. A grandes rasgos, estas son las dos teorías: Los países desarrollados están condenados a niveles de crecimiento bajos (o cero) por el menor retorno de las nuevas tecnologías – opinión que, por cierto, no comparto –. Los países pobres, por su parte, están en un equilibrio perverso que no les permite crecer sin ayuda extranjera (idea defendida por Jeffrey Sachs, entre otros). Entre esas dos está la trampa de los países de ingresos medios, que aparece cuando un país llega a un determinado nivel de ingresos y agota sus posibles fuentes de crecimiento, quedándose estancado.

La idea está relacionada con las low hanging fruit, o frutas que podemos coger de los árboles con facilidad, un concepto popularizado por economistas como Tyler Cowen. La teoría es que hay una serie de frutas, como la alfabetización masiva de la población, que son relativamente fáciles de alcanzar y que permiten un crecimiento enorme de la productividad, aumentando rápidamente el nivel de vida. Entre una población que no sabe leer y escribir y una que sí hay una brecha enorme, y la inversión necesaria para pasar de una a otra es minúscula comparada con los beneficios. Ese es el salto que tuvieron que dar muchos países pobres para convertirse en países de ingresos medios.

El resto es cómo seguir creciendo después. El economista Barry Eichengreen sacó hace poco un paper nuevo sobre el tema, acompañado de un artículo en VoxEU, que aporta datos interesantes. Más allá de cuáles son las bandas de PIB per cápita en que ocurren estos estancamientos o slowdowns (según Eichengreen oscila entre 11000 y 15000 dólares de 2005), me parece más relevante preguntarse cuáles son las causas y las posibles soluciones de estos episodios. Eichengreen apunta a varios factores, de los cuales señalo estas tres, por resumir bien las explicaciones de oferta y demanda:

  • La probabilidad de caer en la trampa decrece cuanto mayor es el porcentaje de habitantes que tienen educación secundaria o superior (no ocurre para niveles educativos más bajos)
  • Lo mismo ocurre si un porcentaje grande de las exportaciones provienen de sectores de alta tecnología
  • En cambio, la probabilidad de estancarse aumenta en países que de forma consistente tienen su divisa infravalorada

Primero, . La clave está en que la oferta educativa tiene que ser intensiva (calidad) además de extensiva (cantidad). Para que la productividad siga creciendo, el sistema educativo debe estar preparado para ofrecer formación a niveles superiores, y que además sea relevante y útil en el mercado laboral.

Segundo, por el lado de la demanda, una moneda que de forma consistente se mantiene por debajo de su precio de equilibrio seguirá fomentando sectores de poco valor añadido que compiten por salario y no por calidad y know-how. No podemos olvidar que gran parte de la formación de los trabajdores la llevan a cabo las empresas. Es decir, además de fomentar el capital humano a través del sistema educativo, es necesario garantizar que a las empresas les interese centrarse en sectores que hagan buen uso de ese capital humano y sigan invirtiendo en desarrollarlo.

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12 de marzo de 2013 - 06:00 h

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