Sobre este blog

Amnistía Internacional es un movimiento global de más de 7 millones de socios, socias, activistas y simpatizantes que se toman la lucha contra las injusticias como algo personal. Combatimos los abusos contra los derechos humanos de víctimas con nombre y apellido a través de la investigación y el activismo.

Estamos presentes en casi todos los países del mundo, y somos independientes de todo Gobierno, ideología política, interés económico o credo religioso.

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Amnistía Internacional es un movimiento global de más de 7 millones de socios, socias, activistas y simpatizantes que se toman la lucha contra las injusticias como algo personal. Combatimos los abusos contra los derechos humanos de víctimas con nombre y apellido a través de la investigación y el activismo.

Estamos presentes en casi todos los países del mundo, y somos independientes de todo Gobierno, ideología política, interés económico o credo religioso.

Sudáfrica acumula más de la mitad los casos documentados y muy de lejos le siguen otros como Ghana, que cuenta con más de 40.000 personas afectadas y 215 muertes reportadas. En 2012 viví muy de cerca la realidad de un hospital de una localidad rural de Ghana, Ada, a unos 110 kilómetros de la capital, Accra, y desde entonces mantengo el contacto con su director y algunos de los profesionales de la salud que allí trabajan; y también con algunos pacientes que allí se tratan sus dolencias. Pasé mucho tiempo en la capital, viajé por todo el país -y por los vecinos-, conociendo de primera mano los servicios sanitarios y la organización administrativa de un país que entonces se presentaba como un ejemplo de desarrollo para la región, con un sistema democrático consolidado, buenas previsiones para el crecimiento económico y una paz social asentada.

Desde que esta pandemia se instaló en nuestras vidas no he dejado de pensar en cómo les habrá afectado a las personas con las que conviví durante un año. No puedo imaginarme un confinamiento en hogares hacinados, con escasa ventilación, con temperaturas tremendamente altas y con niveles de humedad que alcanzan el 80% y convierten el aire en irrespirable. No puedo imaginar medidas de distanciamiento en las furgonetas desvencijadas que operan como autobuses irregulares, tro-tros, para desplazamientos diarios, ni en los taxis compartidos que paran cada 20 metros, ni en las canoas que se utilizan para cruzar, por ejemplo, el río Volta para ir al mercado, a la escuela o al hospital. Estos medios de transporte son comunes en muchos países africanos. Pensar en que puedan cumplirse los protocolos de desinfección es una fantasía.

En lugares donde la salubridad brilla por su ausencia y escasean los bienes de primera necesidad no sé de dónde van a sacar mascarillas si no es de donaciones o producciones propias que probablemente incumplirán las normativas básicas de protección. No sé cómo se van a lavar las manos o asear los millones de personas que no tienen acceso a agua potable ni a saneamiento ni cómo van a subsistir las economías domésticas que se han visto seriamente golpeadas por las medidas decretadas para luchar contra la COVID-19.

21 de julio de 2020

14 de julio de 2020

1 de julio de 2020

15 de junio de 2020

7 de abril de 2020

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6 de febrero de 2020

31 de enero de 2020

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