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El difícil 'derecho a refrescarse': la red de refugios climáticos en Andalucía, “muy incipiente” pese a las olas de calor

La localidad jienense de Andújar bajo aviso rojo por calor con máximas de 44º, en junio de este año.

Carla Rivero

Sevilla —
14 de agosto de 2026 06:01 h

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Andalucía acumula desde hace semanas sucesivas olas de calor de hasta 45 grados, mientras los paseantes buscan la sombra, beben agua y extreman las precauciones tras registrarse seis fallecidos por golpes de calor y una incidencia mayor en el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), que registra 110 muertes atribuibles al calor según datos recientes.

¿Dónde se atenúa la asfixia? El aire acondicionado o las aspas del ventilador en los hogares, en el trabajo o el paseo por los centros comerciales son algunas de las alternativas ante una red de refugios climáticos raquítica en las capitales de provincia: Cádiz, Huelva y Granada carecen hasta la fecha del servicio, mientras que en Almería, Jaén, Córdoba, Málaga y Sevilla tienen una infraestructura escasa.

La creación de refugios en el sur peninsular es todavía “muy incipiente”, como demuestran los investigadores Germán Pablo Miñón, de la Universidad Pablo de Olavide, Juan Francisco Sortino, de la Universidad de Almería, y Jesús Vargas, de la Universidad de Málaga. En el artículo Refugios climáticos: diseño, cobertura y transferencia. Los casos de Sevilla y Málaga, un estudio publicado en la revista Investigaciones Geográficas, en la que abordan las redes de dos de las capitales más pobladas con unos termómetros que rompen récord cada año.

“En Andalucía, y en España, existe una gran deficiencia e identificamos que, a nivel oficial, no hay prácticamente nada hecho. Eso sí, se está trabajando, pero falta determinación política y administrativa para que esa red exista”, subraya Miñón en declaraciones a esta medio. Toma como ejemplo Barcelona, donde hay 401 puntos identificados, o Bilbao, con 130 espacios, con información pública facilitada por los ayuntamientos acerca de los espacios habilitados, que se distribuyen en grandes superficies y que se sitúan a escasos minutos de donde viva cada uno.

Más de 350 refugios identificados en Sevilla y Málaga

Pero, ¿qué es un refugio climático? Se trata de un espacio accesible y gratuito, con condiciones térmicas confortables y seguras durante episodios de calor extremo, que pueden ser tanto interiores climatizados o exteriores sombreados. El quid es que no son infraestructuras nuevas, sino que se aprovechan los espacios habidos en la ciudad, como bibliotecas, museos, centros cívicos y religiosos o piscinas y parques frondosos en los que, lo deseable, es que haya fuentes de agua. Para ello, el grupo de investigación ha creado dos visores cartográficos con más de un centenar de infraestructuras tanto en Málaga como en Sevilla.

“En Sevilla hay más de 200 refugios, mientras que en Málaga unos 150, pero hay que destacar que, a nivel de accesibilidad, el 55% de la población sevillana se queda fuera de esta cobertura”, poniendo que se llegue en menos de cinco minutos al espacio aclimatado. En el caso de la ciudad hispalense, “desde el centro a la periferia hay un menor número de refugios y, si se cruzan estos datos con las rentas, lo contemplamos como un factor de vulnerabilidad”.

El visor, resultado de un exhaustivo trabajo de campo, da varios puntos al instante y con información relativa al horario y la ubicación: si nos situamos en la calle Sierpes, en pleno casco histórico, hay 13 resultados, entre ellos, el convento de Santo Ángel, la iglesia de la Anunciación y del Salvador, la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla o plaza Nueva, que cuenta con dos fuentes de agua potable (aunque ahora esté en obras). En cambio, si nos vamos a la avenida de Hytasa, en el Polígono Sur, no hay ninguno disponible.

Brechas de vulnerabilidad

La pobreza y la exclusión social son hándicaps contra el calor, ya sea para afrontar la factura de la electricidad o contar con servicios públicos en los alrededores que sirvan como refugios climáticos. Una brecha a la que se añade la cobertura nocturna: “Las noches tórridas son otro tipo de indicador de vulnerabilidad, por cómo afecta a las personas mayores y a la soledad no deseada, e, incluso, a las personas enfermas”.

Por tanto, el reto está en “afinar” todo lo posible el mapa de las metrópolis para identificar “esos focos deficientes, en donde no existen cobertura” para que las administraciones lo gestionen. Al respecto, adelanta que estos análisis y visores webs están en manos de los ayuntamientos, ya que el fin último del proyecto es que este conocimiento se transfiera a la ciudadanía y mejore sus condiciones. Además, trabajarán para extrapolar este modelo a otras localidades andaluzas y del resto peninsular.

A tenor del negacionismo climático que asoma en las comparecencias de los políticos en plena emergencia nacional, como ocurre con Vox, que cogobierna en el Gobierno andaluz, se muestra tajante: “Si no tienen un fundamento de base, no todas las opiniones son respetables”. “Da igual que sea Vox u otro partido, aquí lo que interesa es no politizar el tema, aunque entiendo que lo hagan. Pero la ciencia nos dice que esto ya es una problemática de salud pública. Nuestras condiciones climáticas han cambiado y, también, nuestras condiciones urbanísticas y sociales, por tanto, estamos obligados a adaptarnos. Esto debería prevalecer sobre cualquier discurso político”.

Redes de la Junta y el Ministerio

Una reflexión que se da cuando el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha publicado recientemente una Guía para la Red de Refugios Climáticos en todo el país. En Andalucía, hay señalados un total de 22 refugios, pero se trata de aquellos que son del Estado y con horario de 8.30 a 14.30 horas y, en principio, no ampliable durante los episodios de calor extremo. Por provincias, se distribuirían de la siguiente manera: Sevilla (7); Granada (5); Málaga (3); Almería y Huelva, cada una, con dos; y en Córdoba, Jaén, Cádiz, solo hay uno, respectivamente.

En cuanto a la Junta de Andalucía, hay una página web publicada de la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica, sin embargo, no hay más información al respecto. Preguntado por este medio sobre la continuidad o no del proyecto, la Consejería de Salud no ha facilitado más detalles. Ahora bien, ¿cuál es la situación actual de las capitales de provincia andaluzas?

El informe Ciudades al rojo vivo, publicado por Greenpeace en el verano de 2025, alertaba de que España “suspende” con una red de refugios climáticos “insuficiente”: solo una de cada tres capitales de provincia ofrecían esta medida. En un año, el diagnóstico apenas ha cambiado, ya que, como analizaban, en Cádiz, Granada y Huelva no hay tales mecanismos o, en todo caso, se habilitan centros ciudadanos o deportivo en los episodios más extremos. Luis Berraquero, coordinador territorial de la asociación en Andalucía, insiste en que se trata de “una cuestión de salud pública”. “El calor es el asesino silencioso, sobre todo por las muertes que hay asociadas a él y en un momento en el que hay máximos históricos”, apunta, “el derecho a refrescarse no debe pasar por una estrategia individual, sino que reclamamos a las entidades públicas que tengan un mecanismo de salvaguarda para la población”.

Ante la pasividad de las administraciones, sacarán en Granada una red de microrrefugios climáticos con el apoyo de comercios de proximidad para que, por lo menos, haya espacios habilitados en su interior, como una silla. “Algo modesto, pero importante, para tejer la sociabilidad en los barrios y que se hace desde el voluntariado ante la carencia institucional”, resalta, ya que, lo que le pide a la Junta de Andalucía es aplicar la ley de bioclimatización en su totalidad para que haya zonas de refresco en los centros educativos que se ven sometidos al calor extenuante. Una iniciativa similar a la de la Peña Cultural Mi Barrio, que pide que la estación de Santa Justa se convierta en un refugio climático.

Los casos de Córdoba, Jaén, Málaga y Almería

En Córdoba, la oposición ha planteado ampliar los ocho refugios climáticos que hay a nivel oficial a un total de 50, como informa Cordópolis, ya que la oferta actual alcanza a que haya uno por cada 40.750 habitantes. Un aumento que conllevaría combatir contra la pobreza energética, como en el caso de Noelia que reflejaba el medio, que vive con sus dos hijos en el barrio de Fuentesanta en una vivienda de alquiler sin climatización y con apenas 400 euros al mes. Para ella, y tantas otras personas, la instalación conlleva un gasto que no puede permitirse. Es más, el 33,6% de las familias pasa el verano sin una temperatura adecuada en sus hogares.

En cuanto a Jaén, hay diez instalaciones disponibles cuando se activa la alerta por el calor, como reseñó el Ayuntamiento a principios de junio. Sin embargo, como reseñan en el informe de Greenpeace, la mayoría cierran tras el mediodía y algunos no cuentan con fuentes de agua.

Por su parte, Málaga posee un mapa interactivo con las áreas de confort climático, como lo denominan, disponibles con una señalización específica y que cuenta con un total de 85 puntos disponibles que distan de los 150 alcanzados por el estudio de los investigadores andaluces. Mientras, en Almería, solo dispone de cinco dispositivos, reza el informe, y ya este julio se ha aprobado una subvención de 482.903 euros para crear un refugio climático urbano en el Paseo Marítimo.

Sin red en Cádiz, Huelva y Granada

En Cádiz no existe una red como tal, para lo que los partidos de izquierda han pedido el cumplimiento del Plan de Acción por el Clima y la Energía Sostenible (PACES), y, donde también existe esta carencia es en Granada y Huelva. En la primera, se ha lanzado el Plan Granada Cohesión Conexión 2030 para adecuar los patios de 38 colegios de la capital, crear espacios verdes en tres plazas públicas y habilitar 45 islas urbanas que den sombra. Una inversión de 4,2 millones de euros, informa Granada Hoy, que tardará unos cuantos veranos más en ver la luz.

Al trasladarnos a la capital onubense, hay otro vacío. Para ello, el partido Con Andalucía ha reclamado al Gobierno municipal una red climática, una cuestión que también es primordial para Rafael Gavilán, portavoz de Mesa de la Ría, que estuvo ocho años como concejal y ahora presiona como agente social. “Aumentar la cubierta verde es una denuncia histórica, para lo que pedimos, por ejemplo, jardines verdes y adecuar el diseño de la ciudad. Tampoco los planes de emergencia de la ciudad contemplan los episodios extremos de calor por cómo afectan a la salud o las personas vulnerables. Y hay que recordar que tenemos un polo químico que con el calor y la contaminación industrial y de tráfico provoca unos picos en la calidad del aire que pueden llegar a ser perjudiciales para la salud”, subraya.

El caso de Sevilla

Una vez en Sevilla, el Ayuntamiento no tiene disponible un mapa específico y público, al estilo de Málaga. Desde el Consistorio, a preguntas de este medio, resaltan que en junio se puso en marcha la Campaña de Calor con más de un centenar de plazas habilitadas para las personas sin hogar y, a su vez, se ha adelantado y ampliado el horario de apertura de las ocho piscinas municipales. Además, se abren los centros deportivos y cívicos, aunque la oposición critica que se cierren en las horas centrales del día o los fines de semana y cabría destacar que muchos de ellos se concentran en el casco histórico o están fuera del ratio de 5 minutos que proponía la investigación de Pablo Miñón.

Mientras, una cuestión que reclama la Asociación Vecinal Pulmón Verde de Arrayán es que crezca y afloren caminos continuos y sombreados que mitiguen el calor, como ocurrió con las illes de l'Exaimple de Barcelona o como demostró la Universidad de Sevilla a través de un estudio en el que destaca que los naranjos reducen hasta 12 grados la temperatura del pavimento. Un paso que impulsaría a que la ciudad, en sí, se convirtiera en un refugio climático. “Aquí no hay donde refugiarse, salvo los comercios, los bares o si tienes la suerte de que tu casa esté aclimatada. El pulmón sería un corredor verde que debería unir cada parque para moverte por una ciudad en la que podemos alcanzar los 45 grados”, sostiene Sandra Campos, presidenta de la plataforma.

“Tenemos un casco que podría convertirse en un pequeño bosque, con fuentes, que hay muy pocas, que se convirtiera en un espacio lúdico para todas las edades, pero no deja de ser una lucha tremenda”, para lo que la asociación sigue reclamando reunirse con el Gobierno municipal de José Luis Sanz, “estamos cansados de utilizar todos los medios administrativos y por la vía de la conversación sin conseguir nada”.

En la calle Arrayán consiguieron habilitar un pequeño pulmón en el que también hay restricción de horarios y colectivos, aunque la idea es llevarlo a su máximo esplendor. El Ayuntamiento, por su parte, defiende que ha plantado más de 15.000 árboles en tres años, además de otros 50.000 arbustos y ha consolidado 2.641 nuevas posiciones de sombra en todos los distritos de Sevilla, donde antes no existían. Pero Campos espera a que los reciban y haya un compromiso público y eficaz.

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