Así se viste un campeón: el oficio artesano detrás de los caballos de SICAB
El Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla, FIBES, celebra del 17 al 22 de noviembre de 2026 la 36.ª edición de SICAB, el Salón Internacional del Caballo y sede del Campeonato del Mundo del Caballo Español (SICAB). Seis días de pista, palcos y pasillos donde los campeones lucen su mejor guisa. Sin embargo, antes de la celebración del evento, un artesano ha pasado semanas preparando la vestimenta del caballo.
No en vano, cada ejemplar que entra en pista del SICAB muestra algo más que su propia genética: una silla, una cabezada o una mantilla cosidas a mano meses antes son solo algunas de ellas. Ese trabajo casi nunca se menciona en las crónicas del evento, aunque forma parte de lo que se evalúa en cada exhibición del caballo Pura Raza Española.
Este trabajo artesano que hay detrás esconde un oficio con siglos de historia, que sigue vivo en talleres españoles como el de Guarnicionería Los Nietos, donde el cuero se corta, se cose y se ajusta de forma artesanal como se hacía hace generaciones.
Y esto tiene un peso esencial en la decisión del jurado del certamen. En concreto, en las pruebas de morfología y en las exhibiciones, el jurado valora la presentación completa del caballo. Eso incluye su indumentaria: cada correa, cada hebilla y cada costura suman al conjunto que se juzga sobre la pista, junto al movimiento del animal.
¿Y cuáles son estas piezas? Vamos con ellas.
La silla de montar, la pieza que conecta al jinete con el caballo
Elegir bien unas sillas de montar a caballo es una decisión técnica, más allá de lo estético. En este sentido, los interesados en hacerse con un modelo deben tener la certeza de que la silla debe ajustarse a la anatomía concreta del caballo y a la disciplina que va a practicar, ya sea doma clásica, doma vaquera o exhibición en pista, donde cada movimiento exige una postura distinta del jinete.
De su fabricación saben mucho en Guarnicionería Los Nietos, desde donde se fabrican monturas gaditanas que hoy conquistan el mercado internacional. Entre los puntos fuertes de esta compañía destaca que aúnan experiencia como artesanos, y también como jinetes, lo que les permite fabricar sillas de montar personalizadas a partir de cierta información clave del usuario, como su peso y la altura.
Las sillas de montar a caballo se agrupan en grandes familias: la vaquera, de asiento profundo y faldones largos para las largas horas de campo; la inglesa, de asiento plano y estribos cortos para saltar; y la de doma clásica, curvada para ajustarse a la anatomía del caballo.
La elección de la silla no es algo baladí. Ni mucho menos. No en vano, la montura es el elemento de conexión entre la anatomía del jinete y la del caballo. En este punto, una silla mal medida estropea la raya del caballo y la espalda del jinete.
Cabezadas, riendas y mantillas: el resto del oficio invisible
Además de las sillas de caballo, también hay otro elementos que visten a un campeón. La cabezada es una de ellas. En concreto, esta permite el control y la comunicación entre jinete y caballo, mientras que las riendas transmiten cada indicación con precisión. La mantilla, por su lado, protege el lomo del animal bajo el peso de la silla. Y la colocación de estos es muy importante:
● La cabezada requiere un ajuste milimétrico a la cabeza de cada ejemplar.
● Las riendas deben mantener flexibilidad suficiente y, al mismo tiempo, no perder firmeza en la mano del jinete.
● La mantilla necesita un grosor calculado para evitar rozaduras prolongadas.
En certámenes como SICAB, estos detalles se cuidan y se valoran tanto como la propia doma del animal, porque forman parte de la imagen final que evalúa el jurado sobre la pista, junto al temperamento del caballo.
El oficio de guarnicionero, una tradición que se transmite
Este trabajo tan específico del mundo de los caballos tiene nombre propio: guarnicionero. La guarnicionería es artesanía de precisión con cuero vivo, un material que cede y envejece, y que solo los mejores expertos pueden trabajar con precisión para fabricar las mejores piezas para animales y jinetes. Para conseguirlo, estos profesionales trabajan el corte manual del cuero, hacen patronaje a medida y terminan haciendo un ajuste final que casi siempre se hace sobre el propio caballo o jinete.
Lo que se ve en SICAB es solo la parte visible de un trabajo que empieza meses antes, con las manos de alguien cortando cuero. Cada edición de este certamen renueva ese vínculo entre tradición artesanal y competición moderna, y recuerda que vestir bien a un campeón sigue siendo, sobre todo, un oficio.
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