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Tierra de lobos, escuela de pastores

29 de enero de 2026 20:35 h

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Esta semana se ha estrenado en la Filmoteca de Andalucía en Córdoba el corto documental 'Tierra de lobos, escuela de pastores', basado en una investigación liderada desde el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC) y publicada en la revista Ecosystems and People. La película, que puede verse en abierto, recoge las prácticas de la ganadería tradicional respecto a lobo a través de entrevistas a pastores de la montaña leonesa, y explora cómo estas facilitan la convivencia con el lobo. La pieza está dirigida por Carlos Javier Durá (CSIC) y realizada por Rafael Álvarez (UCO).

El lobo (Canis lupus) está recolonizando parte de su territorio histórico en Europa y en 2023 su población alcanzó los 21.000 individuos. En España ha registrado una importante expansión desde los años setenta y alcanza en la actualidad los 2.400 ejemplares. Diversos factores han contribuido a este proceso de recuperación, como el despoblamiento del medio rural, la recuperación de ecosistemas, las medidas legales en su favor y el aumento de presas silvestres como el ciervo (Cervus elaphus), el corzo (Capreolus capreolus) y el jabalí (Sus scrofa).

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea y la Estrategia de la UE para la conservación de la biodiversidad 2030 establecen que la gestión del lobo ha de basarse en la coexistencia con las actividades del sector primario. Una convivencia basada en la ciencia y en las medidas de tipo preventivo. Sin embargo, allí donde el lobo había desaparecido hace décadas, su recolonización plantea ciertos desafíos, especialmente para los ganaderos de sistemas de pastoreo extensivo que deben adaptarse a su regreso.

Para comprender mejor cómo coexiste el lobo con la ganadería extensiva, desde el Instituto de Estudios Sociales Avanzados entrevistamos a un total de 21 ganaderos y pastores de tres regiones españolas con diferentes densidades de la especie: la primera fue una zona con presencia ininterrumpida del lobo, situada en las montañas de Babia, Omaña y Luna (León). La segunda comprendía un área de recolonización reciente repartida entre La Rioja y el norte de la provincia de Soria, donde se han establecido tres o cuatro manadas en los últimos años. La tercera, con presencia esporádica de lobos abarca el resto de la provincia de Soria, donde no existen poblaciones estables en la actualidad, aunque está previsto que se establezcan en los próximos años.

Prácticas tradicionales de pastoreo que facilitan la coexistencia

Los resultados muestran que en la zona leonesa donde el lobo nunca desapareció, las prácticas ga­naderas tradicionales continúan sin apenas cam­bios desde tiempos inmemoriales. En estas regiones no se ha levantado ninguna frontera social ni cultu­ral con respecto a la presencia del lobo, y el manejo del ganado, basado en los conocimientos tradicio­nales de los pastores, continúa sin apenas cam­bios. Un conocimiento que se caracteriza por el uso de perros mastines, el resguardo del ganado en cercados durante la noche y, especialmente, la presencia constante de un pastor.

Estas prácticas permiten un enfoque proactivo eficaz para mitigar los ataques de lobos, facilitando así la coexistencia. Los ganaderos de estas zonas incluso perciben aspectos positivos en la presencia del lobo y se aprecia un sentimiento de orgullo hacia sus perros mastines, esenciales para proteger al ganado. La mayoría de los ganaderos de esta zona consideran viable la coexisten­cia, ya que ponen en práctica las medidas tradicio­nales adecuadas.

Esta visión mucho más positiva hacia la presencia del lobo queda patente en los re­latos de algunos de los pastores entrevistados: “Si hay un jabalí enfermo o un corzo herido, el lobo se lo comerá y así elimina enfermedades del campo”, “si no fuera por los lobos, los puertos de montaña estarían llenos de corzos, jabalíes, rebecos y cier­vos”, “los lobos son necesarios, igual que lo son los osos, los jabalíes y otros”.

Estos ganaderos también han desarrollado un alto grado de profesionalidad en el manejo del ganado, lo que se refleja en una menor preocupación por la presen­cia de lobos. Esto se debe, en gran parte, al conoci­miento tradicional que guía las prácticas diarias de los pastores. Por ejemplo, cuando afirman: “Te­niendo buenos mastines, no me preocupan los lo­bos”, “por supuesto, siempre he tenido mastines”, “si no tienes mastines cuando estás en la monta­ña, entonces tendrás problemas todos los días. Si tienes buenos mastines, no habrá problemas con los lobos.”

El valor de los mastines y la amenaza de las prácticas especulativas

Aunque los ataques de lobos son poco frecuentes, cuando ocurren, los ganaderos pueden llegar a sentir cierta culpabilidad por llevar a cabo malas prácticas en el manejo del ganado o achacan el ataque a la falta de buenos mastines. Sus percepciones están profundamente enraizadas en el conocimiento tradicional pastoril: “algunos ganaderos pierden una oveja o dos, o cuatro, por un lobo o por cualquier razón. Pero no lo informan porque tienen malos mastines”; o “tener media docena de perros es suficiente para unas setecientas ovejas, pero tener más perros no es mejor. Lo mejor es que sean buenos perros.”

En efecto, los ganaderos reconocen el valor de tener buenos mastines y no conciben su trabajo sin ellos. Este conocimiento tradicional, basado en el uso de perros guardianes, es esencial para el manejo del ganado, como se refleja en las siguientes citas: “el problema con los lobos radica en la gente que no tiene mastines. Aquí, con la cultura de los mastines, se ven ocho o diez mastines por cada rebaño. Como siempre ha habido lobos, simplemente se toman medidas”, “si no hubiera lobos, no habría mastines” o “tengo 58 años y nunca he tenido problemas con los lobos en mi vida.”

Pero los ganaderos no sólo afrontan retos relacionados con la convivencia con la fauna, sino que también señalan problemas estructurales que amenazan su forma de vida: “el problema es la administración, que no nos respeta ni nos quiere, y también los ‘ganaduros’, que nos quitan los pastos comunales en los puertos”. Estas dificultades evidencian que, más allá del manejo del ganado, el contexto administrativo y las prácticas especulativas añaden presión a una actividad ya de por sí exigente.

Nuestros hallazgos tienen implicaciones importantes para la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea. Destaca, en particular, la necesidad urgente de integrar los conocimientos tradicionales en las estrategias que permitan la coexistencia entre los sistemas de pastoreo extensivo y la existencia de grandes carnívoros como el lobo. Es fundamental que la Administración evite utilizar al lobo como herramienta política. Avivar un conflicto que, en muchos casos, es más mediático que real, únicamente con fines electorales, no contribuye a la solución de los problemas estructurales del sector ganadero. Estas iniciativas no solo promoverían la conservación del lobo, sino también el fortalecimiento de las prácticas tradicionales y la sostenibilidad del pastoreo extensivo, contribuyendo a la armonización entre humanos y grandes carnívoros en los paisajes europeos.

Coordinación y edición: Adelina Pastor, Delegación del CSIC en Andalucía.