Moreno ofrece a Vox pactos puntuales y les avisa de las “dificultades” que tendrían dentro del Gobierno andaluz por su falta de experiencia

elDiarioand

Sevilla —
19 de mayo de 2026 13:53 h

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El presidente de la Junta en funciones y candidato del PP-A a la reelección, Juan Manuel Moreno, ha reconocido este martes que Vox “va a ser influyente” y que tiene la “llave de la gobernabilidad” en Andalucía, con quien está obligado a negociar el apoyo a su investidura, y ha insistido en que su opción pasa por formar un Gobierno en solitario del PP y sellar acuerdos con Vox de “ámbito parlamentario y político”, como ya hicieron en 2019.

Moreno ha reivindicado su “contundente” victoria el pasado domingo, con 53 diputados (a dos de la mayoría absoluta) y a casi 30 puntos de distancia de Vox, y le ha advertido a sus futuros socios de que el gobierno en Andalucía “es muy complicado” y de que ellos tendrían “dificultades” para asumir responsabilidades dentro del mismo por su falta de experiencia. “Andalucía no es una comunidad cualquiera. Hablamos de presupuestos muy grandes. Requiere equipos preparados, rodados y una coincidencia en el proyecto. Vox tendría dificultades”.

En una entrevista en la Cadena COPE, el dirigente popular les ha pedido a los de Santiago Abascal que sean “razonables” y que no entren ahora en “una pelea de sillones que poco le beneficiaría”. El presidente andaluz en funciones ha apelado al mismo “sentido común” que Vox convirtió en lema de campaña para las andaluzas y se ha mostrado confiado en que ahora el grupo ultraconservador sea distinto al Vox “novel” con el que llegó a un acuerdo tras las elecciones andaluzas de 2018. “Se juegan mucho de su capital político si no se toman en serio Andalucía”, una comunidad con 8,7 millones de habitantes que ha “dado un voto claramente a la eficacia, la estabilidad y la serenidad”.

Además, Moreno le ha pedido a Vox que aclare si sus responsables en esta comunidad, entre ellos, el candidato a la Junta, Manuel Gavira, “tienen capacidad de interlocución y acuerdo” o las posibles negociaciones que se abran van a estar en manos de los dirigentes nacionales del partido. En realidad, el presidente de la Junta en funciones se ha respondido a esa misma pregunta durante toda la campaña, cuando advertia del “lío” que supondría que el futuro Gobierno andaluz dependiera de “un señor que está en un despacho en la Castellana, en Madrid, y que no conoce la realidad andaluza”.

Moreno ha indicado que, tras el resultado de las elecciones del 17 de mayo, en las que el PP-A se quedó a dos escaños de la mayoría absoluta, su partido tiene que entrar a partir de ahora en una “dinámica de entendimiento” con Vox, que parece que “es la única posible”, puesto que los partidos de izquierda han descartado la “abstención” en su investidura como presidente. 48 horas después de los comicios, Moreno mueve ficha y pide la abstención de la ultraderecha en su investidura, no se lo pide a ninguna formación de izquierdas, consciente de que la estabilidad de la legislatura depende ahora de Vox.

De momento no se ha producido ningún contacto entre PP y Vox, aunque ya hay una fecha marcada en el calendario -la constitución del Parlamento andaluz, el próximo 11 de junio- que aclarará si ambas formaciones de derechas han acercado posturas en la negociación para repartirse el control de la Mesa, órgano de dirección de la Cámara legislativa. “Estas cosas hay que hacerlas siempre con prudencia, con discreción y con respeto al adversario”, sin “imposiciones” y planteando las “cosas desde lo razonable”, ha dicho el dirigente popular.

Moreno ha confiado en que sean los responsables de Vox en Andalucía los que lleven a cabo las negociaciones con el PP-A, por una “cuestión de cercanía”. Desde Vox, según ha señalado, tienen que “aclarar si realmente en este caso los responsables en Andalucía tienen capacidad de interlocución, de respuesta y de llegar a acuerdos”.

El dirigente popular ha admitido que no le gustaría volver a vivir la experiencia que ya tuvo con Vox tras las elecciones autonómicas de 2018, cuando, después de cerrar acuerdos sobre presupuestos y leyes, “alguien que no es andaluz y que está a 500 kilómetros, descuelga un teléfono y por intereses geoestratégicos, geopolíticos o lo que sea, al final, nos tumbe una iniciativa”.