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Arroyos de Doñana recuperan el cauce natural que les robaron los cultivos

Antonio Morente

Sevilla —
16 de febrero de 2026 21:02 h

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Allá por 2015, el Gobierno central compró por 50 millones de euros en el término municipal de Almonte Los Mimbrales, una enorme finca agrícola de 1.200 hectáreas. El objetivo era ganar espacio natural para Doñana y darle un respiro al acuífero, ya que se adquirían también los 6,8 hectómetros de derechos de riego asociados a la propiedad para que así se dejase de extraer esa agua. Tras una década en barbecho, los trabajos para volver a teñir de verde estas tierras arrancaron el pasado agosto y las últimas lluvias han servido ahora para comprobar que la cuestión evoluciona como debe: los arroyos vuelven a correr por el cauce natural que una vez le arrebató la mano del hombre.

Durante estos diez años, Los Mimbrales ha tenido un uso forestal tras eliminarse los cultivos (sobre todo cítricos), una explotación agrícola que modificó los arroyos Bernabé y del Zorro. Para ello, la finca se atravesó con una red de canales de drenaje que direccionaban y concentraban el agua en su sector este, perteneciente al Parque Nacional. Esto no sólo provocaba la frecuente inundación de esta zona, sino también una movilización excesiva de sedimentos hacia estos puntos.

Los técnicos del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) han comprobado ahora, gracias a que los arroyos están saturados con tanta borrasca, que han empezado a circular por los caminos que se les han reabierto con los trabajos en marcha. Las imágenes aéreas han permitido certificar la recuperación del trazado del arroyo Bernabé, la rehabilitación parcial del cauce del Zorro para entroncarlo precisamente con el Bernabé y la ampliación de la llanura de inundación de este último en su tramo final.

Cuenca vertiente a La Rocina

La importancia de la actuación radica en que Los Mimbrales se localiza en el entorno de la cuenca vertiente al arroyo de La Rocina, una de las principales aportaciones de agua superficial de una marisma de Doñana ahora inundada tras el tren de borrascas. Junto a otros trabajos que se ejecutan en paralelo, la reconducción de los arroyos ayudará a mejorar la capacidad de recarga de la masa de agua subterránea de La Rocina, declarada en mal estado.

La intervención se centra en algo más de 932 hectáreas del sector oeste de la finca, dentro de la de la Zona de Especial Conservación de Doñana. Y dicho de una manera gráfica, Los Mimbrales viene a ser como una isla rodeada por cultivos de regadío al norte y al sur.

El nuevo paisaje hidrológico no es exactamente como fue en un principio, ya que el cauce del Zorro se ha modificado respecto al original, que discurría flanqueado por cultivos bajo plástico al noreste de la finca. Estos invernaderos han reducido la sección útil del arroyo, lo que provocaba que fueran frecuentes los desbordamientos y la consiguiente inundación de estas explotaciones agrícolas.

“Éxito de la restauración”

En el vídeo que acompaña a esta información se puede apreciar en un primer momento la llanura de inundación del Bernabé en su tramo final al norte, fuera de la finca. Un poco más al sur, y justo en el linde septentrional de la finca, se ve cómo el nuevo trazado del arroyo del Zorro (izquierda) entronca con el discurrir ya recuperado del arroyo Bernabé (derecha). Asimismo, se muestra el recorrido modificado del Zorro para alejarse de los invernaderos.

La restauración del Bernabé se ha proyectado con un trazado sinuoso y una sección muy abierta, de poco calado y pendientes suaves para que sea el propio arroyo el que vaya marcándolo y remodelándolo. Este diseño también servirá para reducir la energía de los caudales y con ello la erosión y transporte de sedimentos hacia la marisma.

Desde la Oficina Técnica de Doñana, encargada de los trabajos, se apunta que las lluvias han permitido demostrar “el éxito de esta restauración, ya que se ve cómo el agua está circulando y encontrando su cauce dentro de los trazados restaurados”. El proyecto se enmarca en el ámbito medioambiental del Marco de Actuaciones para Doñana, cuenta con una inversión de 6,4 millones de euros y es uno de los pilares –el de la restauración hidrológica– de una actuación que persigue en esencia devolver la finca a un estado muy parecido al que tenía antes de la irrupción de los cultivos.

Además de la recuperación de antiguos cauces, la intervención en Los Mimbrales incluye el sellado de canales de drenaje, la renaturalización de antiguas balsas agrícolas, la recuperación de comunidades vegetales autóctonas y el control de especies exóticas invasoras. Además, contempla la mejora de hábitats mediante la creación de áreas de anidamiento, refugio y alimentación, así como la conectividad entre áreas del Espacio Natural de Doñana.