Más del 92% del profesorado aragonés denuncia que la burocracia llega a consumir la mitad de su jornada
El Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza de Aragón (STEA) ha reclamado al Ministerio de Educación y al Gobierno de Aragón medidas para reducir dos de los principales obstáculos a la calidad en la Educación y la atención al alumnado, según denuncian unánimemente los docentes. Por un lado, las ratios –número de alumnos por aula– en todos los niveles educativos, “que no permiten una enseñanza individualizada a un alumnado cada vez más diverso” y, por otro lado, la creciente carga burocrática impuesta por la Administración, “que resta tiempo de preparación de clases y atención a quienes presentan dificultades de aprendizaje”. El 92,38% del profesorado aragonés considera que el papeleo es “asfixiante para el trabajo docente” y el 87,34% afirma que las ratios “impiden una atención adecuada”.
Los datos de Aragón son parte del macroestudio estatal realizado por STEs-Intersindical (STEs-i) sobre las causas del malestar docente a partir de más de 13.200 encuestas a profesores y profesoras de toda España. STEA ha señalado que los resultados muestran problemas muy similares en todas las comunidades y marcan los retos actuales de la educación pública, pero que también deben ser prioritarios en la actuación del próximo Gobierno autonómico “para conciliar calidad, equidad e inclusión; y rebajar el altísimo porcentaje de repeticiones y la tasa de abandono educativo temprano”.
El sindicato también ha subrayado las consecuencias en la salud del profesorado, “con un aumento en las bajas por ansiedad, y muchos docentes que informan de un bajo rendimiento debido a la fatiga, incluso sin estar de baja oficial”.
STEA ha incidido en que la queja del 92,38% del profesorado de que la carga de trabajo burocrático en Educación es excesiva se repite en todas las comunidades y se señala como problema por encima de otras cuestiones, como el clima de trabajo con los alumnos o los salarios. La media nacional (95,74%) incluso supera el resultado de Aragón y por provincias (93,67%, en Zaragoza; 95,24%, en Huesca; y 88,24% en Teruel).
“Esta carga impuesta resta tiempo de preparación de clases y atención al alumnado, hasta un punto insostenible, en el que el personal docente siente que ha dejado de enseñar para convertirse en administrativos con escolares alrededor”, ha señalado STEA, que ha reclamado “acabar con todas las tareas impuestas que están afectando negativamente al núcleo esencial del trabajo pedagógico”.
Las críticas de profesores y profesoras recogidas por STEA inciden en que “se dedican más horas a rellenar informes que a dar clase”, llegando a ocupar más de la mitad de la jornada en justificar actividades. Igualmente mencionan que “más de la mitad de estos informes son un puro teatro, que no son leídos por nadie”, y, en definitiva, “la educación se ha convertido en rellenar hojas con protocolos infinitos”.
El sindicato ha señalado que una de las razones está en la creciente complejidad de las aulas, pero ha subrayado que para abordarla se requiere tanto confiar en la labor del profesorado, como contar también con más personal especializado en las aulas, “ya que no somos personal administrativo, ni informático, ni contable, ni psicólogo”.
Medidas estructurales para bajar las ratios
Sobre las ratios, como aspecto relacionado, STEA ha señalado que las aulas masificadas “son un problema constante, pero que actualmente se ve agravado por la presión creciente de alumnos y alumnas con necesidades específicas de apoyo educativo, ya sea por discapacidades, trastornos, retraso madurativo, integración tardía en nuestra enseñanza, situación de vulnerabilidad o desconocimiento grave del idioma”.
El número de estudiantes con estas necesidades, a nivel nacional, se ha disparado un 75% en los últimos años y suma 1,1 millones de escolares (el 14% del total del alumnado), pero los recursos para atenderlos solo han aumentado un 30%, “por lo que son necesarias medidas estructurales, no coyunturales, para garantizar más de un profesional docente en aquellas aulas que lo requieran”.
Para bajar las ratios, STEA reclama rebajar el máximo de estudiantes por aula en la normativa básica, además de regular “desdobles, apoyos en el aula o grupos flexibles allí donde exista alumnado con barreras importantes para el aprendizaje”. En ambos casos “esto implica que se necesita plantilla orgánica y no cupos para un solo curso”.
El dato de que el 87,34% del profesorado de Aragón considera que las ratios actuales no permiten una atención adecuada, es inferior a la media nacional, que llega al 91,83%, aunque STEA señala que el análisis por provincias refuerza la conclusión de que los grupos más reducidos impulsan la calidad docente.
El porcentaje en Zaragoza, el 91,56%, es casi calcado al nacional. Si baja a nivel autonómico, es porque es sensiblemente inferior en Huesca (88,19%) y, especialmente, en Teruel (82,35 %). De esta manera, las ratios de alumnos son consideradas unánimemente un problema, pero esta percepción baja en donde hay más centros educativos rurales, con menos alumnos. Los resultados en otras provincias más y menos pobladas en España avalan esta conclusión.
Las ratios en Aragón en el curso actual son de 19 alumnos en segundo ciclo de infantil, 25 en primaria y 30 en la ESO; el alumnado con necesidades educativas especiales computa como dos plazas. STEA ha reclamado a los responsables estatales y autonómicos seguir reduciendo estos números “para beneficiar a la atención individualizada del alumno, lo que mejorará la calidad de la educación y la igualdad de oportunidades”.
“La mejora de la calidad educativa pasa por devolver al profesorado el tiempo y el espacio necesarios para enseñar, preparar bien las clases, coordinarse con el resto del claustro, hacer una buena tutoría y atender mejor su alumnado, especialmente aquel que más lo necesita”, ha concluido el sindicato sobre estas dos reclamaciones docentes.
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