El PP de Huesca estrena un nuevo carril bici que casi quintuplica el coste inicial y ofrece dudas sobre su ejecución
El nuevo carril bici y andador que conecta Huesca con el instituto Pirámide y la Escuela Politécnica Superior ha llegado, por fin, tras años de retrasos, licitaciones fallidas y un encarecimiento difícil de justificar sin levantar interrogantes. La infraestructura, largamente demandada por la comunidad educativa, debía resolver un problema evidente de seguridad en uno de los accesos más transitados por estudiantes y profesorado. Sin embargo, las críticas alrededor de su concepción han surgido de manera inmediata.
El Ayuntamiento de Huesca, gobernado por el PP, recepcionó la obra hace apenas unos días como un ejemplo de mejora de la movilidad sostenible, con una inversión de unos 375.000 euros financiada en más de un 80% por fondos europeos del Plan de Recuperación. Dos kilómetros de recorrido, 42 farolas solares y un trazado que discurre en paralelo a la carretera del cementerio hasta enlazar con la vía ciclable a Cuarte. Sobre el papel, una intervención razonable. En la práctica, un proyecto que ha multiplicado por cinco su coste inicial y que ahora está bajo sospecha por posibles deficiencias.
El origen del proyecto se remonta a diciembre de 2022, cuando el anterior gobierno municipal socialista sacó a licitación la obra por 80.000 euros. No hubo ofertas. El dato, por sí solo, ya apuntaba a un problema de planteamiento: o el presupuesto no era realista o el proyecto no resultaba atractivo para las empresas. Con la llegada del nuevo equipo de gobierno, el Ayuntamiento volvió a intentarlo un año y medio después, elevando el presupuesto a 120.000 euros. Tampoco funcionó. Ninguna empresa presentó oferta. El proyecto, tal y como estaba concebido, no salía.
La tercera licitación, en julio del año pasado, cambió radicalmente el escenario. El presupuesto se disparó hasta los 380.000 euros. Esta vez sí hubo competencia, con cuatro ofertas, y la obra fue adjudicada a la UTE Serveo Servicios-Serveo Infraestructuras por unos 375.000 euros. La infraestructura terminó costando casi cinco veces más que la idea original. El salto presupuestario no es un detalle menor. Refleja una planificación fallida desde el inicio y una corrección tardía que ha acabado pagando el erario público, aunque buena parte del dinero proceda de fondos europeos.
El carril bici-andador responde a una reivindicación histórica. Hasta ahora, el acceso al Pirámide y a la Politécnica obligaba a estudiantes y trabajadores a compartir arcén con vehículos o a transitar por zonas poco seguras. La nueva infraestructura pretende solucionar ese déficit, combinando uso peatonal y ciclista. El Ayuntamiento defiende que la actuación ha mejorado la accesibilidad, la seguridad y la continuidad de los itinerarios. La obra incluye pavimentación, señalización, protección en zonas con desnivel, adaptación de cruces y la instalación de iluminación autónoma mediante placas solares.
Sin embargo, el proyecto no ha llegado exento de polémica. La coalición Cambiar Huesca-Izquierda Unida ha denunciado “graves irregularidades en el firme” que, a su juicio, comprometen la seguridad de los usuarios. Según su portavoz, Jesús Pérez Navasa, basta recorrer unos metros para detectar tramos en mal estado y zonas sin iluminación.
Las críticas apuntan directamente a la gestión municipal. “No se molestaron ni siquiera en pasear por él”, reprocha Pérez Navasa, en una acusación que pone en duda los controles de calidad previos a la recepción de la obra.
El Ayuntamiento ha respondido a estas denuncias con una explicación que, lejos de zanjar la polémica, añade otro elemento de controversia. El tramo más cuestionado, con grietas e irregularidades, no ha sido reparado porque, según el Consistorio, pertenece al Ministerio de Transportes. Se trata de un resto de la antigua carretera entre Huesca y Zaragoza. El Ayuntamiento solicitó permiso para utilizarlo como parte del recorrido, pero no tiene competencias para intervenir sobre el firme. Aun así, asegura que el tramo “se puede usar con total seguridad”.
Otro de los puntos de fricción es la iluminación. La oposición denuncia zonas sin farolas, mientras que el Ayuntamiento sostiene que la instalación se ha realizado precisamente donde no existía alumbrado previo. Según el consistorio, el recorrido está completamente iluminado si se tienen en cuenta las farolas ya existentes en parte del trazado.
Más allá de la disputa técnica, lo que emerge es un problema de relato. El gobierno municipal presenta la obra como una mejora integral y cerrada, mientras que la oposición la describe como un ejemplo de ejecución deficiente. Entre ambas versiones, los usuarios, estudiantes, en su mayoría, serán quienes validen en la práctica si el carril cumple su función.
El carril bici no es la única actuación prevista en la zona. El Ayuntamiento trabaja en la creación de una nueva línea de autobús urbano, la C-4, que conectará la estación intermodal con el Parque Tecnológico Walqa, pasando por el hospital, el cementerio y los centros educativos. La medida busca reforzar la conexión de un área en crecimiento, especialmente ante la futura implantación del grado de Farmacia en la Politécnica, que incrementará el número de estudiantes. Para ello, el consistorio deberá modificar el contrato con la actual concesionaria del servicio.
El concejal de Urbanismo y Movilidad, Iván Rodríguez, ha respondido con dureza a las críticas, calificándolas de “exageración paternalista” y acusando a la oposición de intentar recuperar protagonismo político. Defiende que la obra se ha recepcionado “de manera impecable” y que cumple con el proyecto licitado.
Pérez Navasa recuerda que “el problema no es la ejecución, es que el proyecto estaba mal diseñado desde el inicio y no responde a las necesidades de movilidad de Huesca”. Tampoco da validez a que el gobierno municipal otorge la responsabilidad del resultado final al Gobierno de España o a sus predecesores en el Ayuntamiento, pues “estaba planteado y aprobado entre 2021 y 2022”, cuando el consistorio ya en manos del PP solicitó financiación europea dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
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