Cuatro de cada diez aragoneses que viven de alquiler están en riesgo de pobreza o exclusión social
Aragón mejora sus indicadores de pobreza y exclusión social, pero las cifras generales esconden profundas desigualdades económicas que afectan especialmente a quienes viven de alquiler, están desempleados o tienen dificultades para cubrir los gastos más básicos. El 43,3% de las personas que residen en una vivienda alquilada a precio de mercado se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, una proporción que triplica ampliamente el 12,8% registrado entre quienes tienen una vivienda en propiedad. La situación es todavía más preocupante entre las personas desempleadas, con una tasa del 46,2%, aunque disponer de un trabajo tampoco garantiza escapar de la vulnerabilidad.
Así lo recoge el XVI Informe sobre el Estado de la Pobreza en Aragón, publicado este octubre por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), que constata una mejora de los principales indicadores correspondientes a 2025. La población en riesgo de pobreza o exclusión social se ha reducido del 21% al 19,1%, lo que supone unas 260.000 personas, aproximadamente 20.000 menos que el año anterior.
Esta evolución sitúa a Aragón como la cuarta comunidad autónoma con menor tasa de pobreza o exclusión social, 6,6 puntos por debajo de la media española, que alcanza el 25,7%. Sin embargo, la mejoría del último ejercicio no ha permitido recuperar los niveles de 2015, cuando la tasa aragonesa se situaba en el 17,6%. Desde entonces, el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión ha aumentado en más de 25.000.
El informe pone de manifiesto que la vivienda constituye uno de los principales factores de desigualdad económica. Aunque el porcentaje de personas vulnerables entre quienes pagan un alquiler a precio de mercado ha descendido desde el 47,1% de 2024 hasta el 43,3% actual, continúa siendo más de tres veces superior al registrado entre los propietarios.
Esta brecha se refleja también en el esfuerzo económico necesario para mantener una vivienda. Mientras que el conjunto de la población aragonesa destina, de media, el 14,2% de sus ingresos a este gasto, entre las personas en situación de pobreza el porcentaje asciende al 30,6%. Es decir, la vivienda absorbe más del doble de sus recursos, reduciendo considerablemente el dinero disponible para alimentación, suministros y otras necesidades básicas.
Las dificultades económicas también se manifiestan en los retrasos en el pago del alquiler o la hipoteca, que afectan al 10,5% de la población aragonesa. Aunque este indicador ha descendido cuatro puntos respecto al año anterior, continúa por encima de los niveles registrados antes de la pandemia y de la crisis financiera de 2008.
El desempleo continúa siendo uno de los principales factores de vulnerabilidad económica en Aragón. El 46,2% de las personas desempleadas se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, una proporción que supera ampliamente la media autonómica del 19,1%.
Sin embargo, la existencia de ingresos laborales tampoco asegura unas condiciones económicas suficientes. El informe constata que el 12,9% de las personas ocupadas está en riesgo de pobreza o exclusión social, una décima más que el año anterior. Este dato evidencia que disponer de un puesto de trabajo no siempre permite cubrir las necesidades habituales del hogar, especialmente cuando los ingresos resultan insuficientes para afrontar los gastos de vivienda y manutención.
Las situaciones de mayor vulnerabilidad también afectan a las personas con discapacidad, cuya tasa de riesgo de pobreza o exclusión social alcanza el 27,2%, frente al 26,3% registrado en 2024. Se trata, además, de uno de los colectivos en los que el indicador empeora pese a la evolución positiva del conjunto de Aragón.
Casi el 29% no puede afrontar un gasto imprevisto
Las dificultades para mantener una estabilidad económica van más allá de los hogares considerados oficialmente en riesgo de pobreza. El 28,7% de la población aragonesa carece de capacidad para afrontar un gasto imprevisto de 900 euros, aunque el porcentaje ha mejorado ligeramente respecto al 29,9% del año anterior.
A esta situación se añaden otras privaciones materiales que afectan a una parte significativa de los hogares. El 24,6% de la población no puede permitirse una semana de vacaciones fuera de casa al año y el 11% carece de recursos suficientes para mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante los meses de invierno.
La falta de recursos también repercute en la alimentación. Según el informe, el 4,9% de la población aragonesa no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado, o su equivalente vegetariano, al menos cada dos días. Este indicador ha empeorado respecto al 4% registrado en 2024, a diferencia de la evolución favorable de la mayoría de los parámetros analizados.
En conjunto, unas 89.000 personas, el 6,5% de la población aragonesa, sufren carencia material y social severa. Aunque la tasa ha descendido desde el 8,2% del ejercicio anterior, continúa siendo más del doble de la registrada en 2015, cuando se situaba en el 2,6%.
Uno de cada cuatro menores, en riesgo de pobreza o exclusión
La infancia continúa siendo uno de los grupos más expuestos a la vulnerabilidad económica. El 24,8% de los menores de 18 años de Aragón está en riesgo de pobreza o exclusión social, casi seis puntos por encima de la media autonómica.
Aunque la tasa infantil ha descendido 3,9 puntos respecto al año anterior, cuando alcanzaba el 28,7%, el informe constata que las desigualdades siguen afectando con mayor intensidad a los hogares con menores económicamente dependientes. En estos hogares, el riesgo de pobreza o exclusión social alcanza el 21,8%, frente al 16,5% de aquellos en los que no viven menores o jóvenes dependientes.
Las diferencias también se observan por sexo. La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social entre las mujeres se sitúa en el 20,1%, frente al 18% de los hombres. Aunque ambos grupos han mejorado respecto al año anterior, el descenso ha sido más intenso entre los hombres, lo que ha ampliado la brecha de género.
El informe recoge una reducción de la pobreza severa, que pasa del 6% al 4,2% de la población. Esta tasa, la segunda más baja de España, corresponde a quienes viven en hogares con ingresos inferiores a 679 euros mensuales por unidad de consumo, de acuerdo con el umbral utilizado por EAPN.
Pese a esta evolución, la pobreza severa continúa afectando aproximadamente a 57.000 personas en Aragón y presenta diferencias importantes según las circunstancias personales. La tasa alcanza el 12,4% entre las personas desempleadas y el 11,4% entre quienes viven de alquiler a precio de mercado.
El informe también advierte de que la tasa general de pobreza varía cuando se utiliza el umbral de ingresos propio de Aragón en lugar del estatal. Con el criterio oficial, el 13,6% de la población aragonesa se encuentra en riesgo de pobreza, unas 186.000 personas. Sin embargo, al aplicar el umbral regional, que tiene en cuenta el nivel de renta de la comunidad, la proporción asciende al 16,6%.
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