Cortar el césped o empaquetar sábanas: el trabajo como medio de inclusión para las personas con enfermedades mentales

Trabajo en una lavandería dentro del programa Ejea Sociedad Cooperativa de Iniciativa Social

Oliver (seudónimo) nació en Ejea de los Caballeros y es uno de los siete trabajadores de la lavandería el Cierzo y la Retama. Acude a su puesto realizando las tareas básicas de recogida, lavado y planchado de ropa para residencias, hospitales o casas rurales de la zona, llegando a lavar 112.725 kg de ropa en 2020. La única diferencia es que tiene una discapacidad del 33% que, sin embargo, no le impide realizar su trabajo con normalidad. 

Muchas personas como Cecilia (seudónimo), que aprendió a podar gracias a un taller de jardinería, han ayudado al mantenimiento de ayuntamientos como Tauste o Sádaba. Cecilia padece un problema mental leve y buscó ayuda en Ejea Sociedad Cooperativa de Iniciativa Social sin ánimo de lucro, referente como centro rehabilitador y de reinserción laboral durante 35 años en las comarcas de Cinco Villas, Tarazona–Moncayo, Borja y Ribera Alta del Ebro. 

Aprender a cortar el césped, realizar trabajos subsidiarios para empresas del sector industrial, crear un jarrón o empaquetar sábanas son tareas sencillas que ofrecen diversos centros ocupacionales gestionados por esta cooperativa para personas con graves problemas de salud mental, pero también para los que tengan alguna discapacidad psíquica, estén en situación de exclusión social o con una disfunción intelectual límite. 

“Hay pequeños talleres en relación a la higiene personal, cuidado del cuerpo, manejo del estrés, entrenamiento de habilidades sociales, que puede hacer que en un momento determinado alguien pueda ser rechazado o excluido. Hace falta educarlos en ese sentido para poder incluirlos en un trabajo normalizado. En este caso estamos en una de la comarcas en la que los niveles de desempleo son más bajos y hay muchas posibilidades de ayudar a estas personas” explica Salvador Salvador Borgoñón, uno de los coordinadores.

Los recursos que ponen a disposición van desde las consultas de psicología, psiquiatría, trabajo social o atención comunitaria a los procesos de rehabilitación con centros en las Cinco Villas o El Moncayo. También disponen de la única residencia en este ámbito ubicada en Sádaba y de la formación y la inserción laboral del centro Iberis o el centro especial de empleo del Cierzo y la Retama. 

Según la OMS, una de cada cuatro personas tiene probabilidades de desarrollar alguna enfermedad mental a lo largo de su vida. La Covid-19 hace que esta estadística aumente a niveles de población mundial. Según las últimas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), se revela que uno de cada tres españoles ha llorado por la pandemia, un 15,7% ha tenido algún ataque de pánico o ansiedad desde el inicio del confinamiento y más del 40% ha tenido problemas de sueño. 

Desde la cooperativa apuntan que esta situación ha acentuado estos problemas pero no tienen que ser trastornos mentales graves, “son situaciones nuevas que aparecen como la angustia, la ansiedad, en personas que normalmente no tendrían por qué tenerla y a veces una pequeña situación dolorosa puede degenerar en otra cosa en conductas antisociales, consumos inapropiados de sustancias, el proceso que hacemos es rehabilitador y de reinserción conociendo un poco nuestras limitaciones” apunta Borgoñón. 

Además, la falta de servicios esenciales en el medio rural hace que mucha gente emigre a las ciudades en busca de asistencia. “La gente tiene necesidades de salud mental y como no las encuentra aquí, tiene que buscarlas fuera. Hemos visto una necesidad y hemos intentado darle respuesta y ahí el Gobierno de Aragón o los ayuntamientos siempre han estado de nuestro lado” afirman desde Ejea Sociedad Cooperativa de Iniciativa Social. 

Lucha persistente contra el estigma

La campaña contra el estigma también sigue en los pueblos, evitando el señalamiento de los que son diferentes. “No excluyes a nadie por tener un cáncer, por tener gripe o una dolencia crónica, la enfermedad mental es muy cruel porque te acabas rompiendo como individuo, todos los vínculos que tienes con la familia, los amigos, el trabajo y resulta muy duro. Nuestro trabajo es recomponer todos esos hilos que se han ido rompiendo y entendiendo las limitaciones. Es dura para el individuo que la sufre y para su entorno” incide el coordinador de la asociación.

Además, recalca que el clima de acogimiento en estos pueblos es muy elevado pero que, en menor medida, los prejuicios siguen existiendo, “recuerdo que hicimos un programa de radio y tuvimos que dejarlo porque algunos iban por la calle y tenían la sensación de que reconocían su voz y se sentían cohibidos, con una sensación de malestar pero creo que pasa cada vez menos, igual porque llevamos muchos años implicados”. 

Un problema añadido son los recursos limitados en Sanidad, “en este momento lo están dedicando a lo más importante que es la pandemia pero lo que estamos pidiendo las entidades que formamos parte del Fórum, es que no se nos deje olvidados porque es cierto que el dinero tiene que ser prioritario pero la salud mental en este caso siempre ha sido la hermana pequeña de la sanidad y no queremos seguir quedándonos rezagados en este caso”, concluyen desde la cooperativa.

IV Convocatoria de microayudas

La labor se lleva a cabo gracias a ayudas como las que ofrece la Fundación Caja Rural de Aragón en valor de 1.500€ a diez asociaciones para seguir realizando sus proyectos. La falta de apoyo y la pandemia ha reiterado la necesidad de ayudar y colaborar en las circunstancias más difíciles. En esta cuarta convocatoria se han presentado 88 proyectos de asociaciones y colectivos provenientes de Aragón, La Rioja y Lérida, superando los cuarenta y cinco de la primera edición o el medio centenar de los últimos dos años y “todos podrían haber sido finalistas", afirma su director José Antonio Artigas. 

En el caso de la entidad de Ejea, se destaca su acción en el medio rural durante todos estos años y el planteamiento del proyecto. “Estaba muy bien estructurado, trabajado, llevan mucho tiempo haciendo una labor excelente y nos encantó” recalca el director. La Fundación cumple cinco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que recoge la agenda 2030 promovida por la ONU: salud y bienestar, educación de calidad, igualdad de género, compromiso con la plena inclusión laboral y reducción de las desigualdades. “Son puntos muy a favor, de la importancia que tiene esa autonomía personal y mejorar la autoestima de estas personas que viven en el medio rural y tienen esas dificultades”. 

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