La valla que separó 60 años después dos colegios de Zaragoza le costó a Educación 48.000 euros: “Es una barbaridad”
La polémica por la instalación de una valla que separa los patios de dos colegios públicos de Zaragoza se ha reactivado tras conocerse su coste. Las familias solicitaron esta información a través del Portal de Transparencia, que ha respondido que la obra asciende a 48.101,90 euros (IVA incluido) y se ha financiado con fondos del Servicio Provincial de Educación, Cultura y Deporte de Zaragoza, como órgano de contratación.
Desde el AMPA del CEIP Cesáreo Alierta aseguran que el Gobierno de Aragón “mintió” al afirmar que la intervención se financiaría con fondos de funcionamiento de los propios centros. “Es una barbaridad de dinero; con esa cantidad se podrían haber instalado sistemas de climatización o ventiladores en las aulas para evitar que nuestros niños pasen calor en verano”, lamentan. Este diario ha consultado por esta cuestión al Departamento de Educación del Gobierno de Aragón y, por el momento, no ha recibido respuesta.
La petición se ha repetido en varias solicitudes registradas por familias de ambos centros, que reclamaban conocer tanto el presupuesto total de la actuación como la administración responsable de asumirlo. Los dos colegios han tenido el patio unido desde su inauguración, hace 60 años.
Las familias del Cesáreo Alierta han hecho una estimación de “lo que se podría haber hecho con esos 48.000 euros”. Plantean que se podría mejorar la temperatura de muchas aulas, con un coste total de 41.000 euros. Contemplan el gasto de ventiladores de techo para 30 aulas, lo que supondría unos 13.500 €, estores térmicos por 10.500 €, aire acondicionado eficiente en el comedor y la zona de psicomotricidad con un coste aproximado de 12.000 €, y pintura reflectante para aislar determinadas zonas por 5.000 €.
Con los 7.100 euros restantes plantean comprar material escolar. “Hay varias opciones: pizarras digitales, proyectores nuevos, renovar la biblioteca escolar o tablets educativas. Pero desde arriba prefieren malgastar el dinero en una valla que nadie quiere ni se necesita”, añaden.
La oposición de las familias no es nueva. Ambos centros —CEIP Cesáreo Alierta y CEIP Doctor Azúa— ya emitieron comunicados en los que rechazaban la medida. Desde el AMPA del Cesáreo Alierta defendieron “mantener la unidad física de los patios escolares”, al considerar que favorece la cercanía entre centros y las relaciones dentro de la comunidad educativa. “Llevamos más de sesenta años compartiendo este espacio”, subrayaron, y criticaron que la decisión no se trasladara previamente a las familias ni se explicara su finalidad.
En la misma línea, el AMPA del Doctor Azúa expresó su “rechazo absoluto” a la instalación de la valla, al considerar que rompe “una convivencia histórica de más de 60 años”. Además, alertaron de posibles consecuencias negativas para el alumnado, como riesgos en materia de seguridad y emergencias —ya que anteriormente los accesos permitían el paso de ambulancias—, dificultades para la conciliación familiar en casos de hermanos escolarizados en ambos centros y el impacto en actividades compartidas fuera del horario lectivo. La Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Aragón (Fapar) también calificó la decisión como “inexplicable2: ”Asistimos con profunda tristeza a una decisión inexplicable del Servicio Provincial y del Departamento de Educación, que lejos de trabajar por reconstruir la maltrecha convivencia en el centro Cesáreo Alierta, se empeña en levantar muros, separando espacios y dividiendo voluntades“.
Las familias también cuestionan la gestión de los recursos públicos. Consideran “indignante” destinar fondos a una actuación que, a su juicio, genera división, mientras persisten deficiencias estructurales en los centros. Los patios permanecen unidos desde su construcción en la década de 1960, una situación que las AMPAs defienden preservar.
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