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“Nadie debería pasar por esto solo”: así se organizan en Estados Unidos los supervivientes de los desastres climáticos

Más de 2.500 personas damnificadas por eventos climáticos extremos forman parte de la organización Extreme Weather Survivors

Andrés Actis

20 de septiembre de 2026 22:25 h

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Richard Joyner, Amy Dishion y Erica Solove nunca se habrían conocido. Él es un agricultor de Carolina del Norte, en la costa este de Estados Unidos. Ellas son de Phoenix y Marshall, dos ciudades ubicadas al oeste, a cientos de kilómetros. Pero sus historias están ligadas. La granja de Richard ha sufrido dos grandes inundaciones en los últimos años. Las tormentas, cada vez más severas, están estropeando sus cosechas. Amy enviudó cuando todavía amamantaba a su hija. Su marido, Evan, salió a hacer senderismo con sus amigos. Esa tarde, la temperatura superó los 43 °C. El grupo se desorientó, se quedó sin agua y su pareja murió por un golpe de calor. Erica perdió su casa en un incendio que arrasó varios vecindarios. Vivió dos años en hoteles junto a su familia. Logró reconstruir su hogar, pero ya no se siente segura. Teme que las llamas vuelvan.

Richard, Amy y Erica se han unido a Extreme Weather Survivors (EWS), una organización creada en 2023 que busca poner en contacto a todos los damnificados por el clima extremo para que ninguna víctima afronte los traumas de estas experiencias en soledad. La ONG reúne ya a más de 2.500 personas que han sufrido incendios, inundaciones, huracanes, tormentas, sequías o mortíferas olas de calor.

El grupo funciona, principalmente, como apoyo psicológico. Crea espacios para que las víctimas se apoyen mutuamente. La frase “nadie debería pasar por esto solo” es el lema insignia de este colectivo. Por eso, ante cada “tragedia climática” se arma un equipo de “mentoría de recuperación”. Supervivientes de otras catástrofes se desplazan a las comunidades afectadas para asesorar en los procesos posteriores al desastre. Brindan, por ejemplo, consejos de cómo solicitar la asistencia pública, cómo gestionar reclamos de seguros y cómo sortear y evitar las trampas burocráticas.

“Los seres humanos estamos programados para entender historias. Comprender la historia de una persona es más fácil de procesar para la gente que decir: ”El cambio climático va a alterar todo nuestro estilo de vida“, explica Chris Kocher, cofundador y codirector ejecutivo de EWS. La página web del proyecto tiene un ”muro de historias“ con relatos en primera persona. Los integrantes de la organización hablan desde el dolor, la pérdida y el sufrimiento. Pero también desde la lucha y la resiliencia.

“La comunidad lo es todo. Mantenerse cerca de los vecinos y de otras personas que estuvieron en las trincheras conmigo me hizo salir adelante. Mucha gente piensa que la parte más difícil de sufrir un desastre climático es cuando se quema tu casa. Pero descubrí que lo más difícil viene en los meses y años posteriores con las capas de duelo, pérdida y adaptación que implica recuperarse cuando todo tu hogar y tu mundo desaparecen”, narra  Solove, designada gerente del programa comunitario.

Narrativa y presión política

El tejido comunitario es el primer eslabón de la organización. La razón de ser. Pero tras la contención y el arropo, llegan las capacitaciones. La “formación de portavoces”, un entrenamiento para comunicar los testimonios ante medios de comunicación, eventos comunitarios y foros internacionales de alto perfil; y la “humanización de la crisis”, la utilización de las historias personales para mostrar el costo humano directo de los eventos climáticos y generar empatía pública.

El paso último es la labor de lobby, la movilización de los supervivientes para exigir a los legisladores políticas de mitigación y adaptación: más energía limpia, más infraestructuras resilientes y mejor preparación ante emergencias. En California, por ejemplo, el colectivo ha encontrado un interlocutor, un senador que tras la sucesión de incendios viene alertando del drama social que está provocando la crisis de asequibilidad de los seguros de vivienda. Scott Wiener, que representa al 11º Distrito en el Senado de California, ha iniciado una cruzada para que la industria fósil —las empresas de petróleo, gas y carbón— pague los crecientes costes de las pólizas.

Uno de los principales escenarios de esta presión política ha sido Washington D.C. En 2024, EWS organizó junto con Public Citizen y Chesapeake Climate Action Network, otras dos organizaciones climáticas, una rueda de prensa en la capital del país para reclamar que las compañías petroleras asumieran alguna responsabilidad económica por los daños causados por los eventos extremos.

Desastres provocados tras las inundaciones repentinas en Hunt, Texas, el 5 de julio de 2025.

En junio de este año, miembros de la organización realizaron una jornada en el Capitolio. La actividad se llamó Stolen Summers (veranos robados) y se celebró en la víspera del 250 aniversario de la declaración de independencia de Estados Unidos. Durante dos días, el National Mall y los terrenos adyacentes se convirtieron en un espacio de memoria y denuncia. Más de 75 supervivientes de fenómenos meteorológicos extremos procedentes de distintos puntos geográficos del país compartieron sus experiencias. De fondo, una instalación artística reunió un total de 250 historias, una por cada año de la historia del país, procedentes de los 50 Estados.

EWS aprovechó la concentración para llevar a los supervivientes directamente al Congreso. El fundador Chris Kocher se reunió con los equipos del senador Thom Tillis y de la congresista Valerie Foushee para explicar todas las demandas de la organización. En el escenario montado sobre el césped del jardín que rodea al Capitolio, las víctimas narraron sus historias. Aidan Goldberg, becario de la organización Moms Clean Air Force (Fuerza de las Madres por un Aire Limpio), grupo de defensa ambiental, contó la historia de su hermano, que se desplomó mientras corría bajo el calor de la ciudad de Tucson, con temperaturas superiores a los 38 ºC. Llegó al hospital con fallos en varios órganos, un derrame cerebral y quemaduras de tercer grado. El adolescente se despertó tras estar tres meses con cuidados paliativos.

La influencia de la directora de video de Barack Obama

Sierra Lindsey Kos es la otra cara visible de esta organización. Aunque tiene el cargo de cofundadora y codirectora, su aporte ocurre más en la sombra, sin los flashes de su aliado Kocher. Es experta en convertir una historia personal en una herramienta de comunicación política. Fue directora y productora de vídeo del presidente Barack Obama. Grabó la campaña de comunicación con historias humanas reales que ayudó a explicar en 2013 la Ley de Cuidado de la Salud Asequible (Obamacare). También trabajó en la campaña presidencial de Hillary Clinton.

En 2020, durante los incendios que asolaron Oregón, vivió en primera persona esa vulnerabilidad: tuvo que atravesar una zona cubierta de humo y cenizas con su hijo recién nacido, enfermo, para llevarlo al hospital. Aquella experiencia acabaría llevándola a fundar EWS junto a Kocher. Según el relato publicado por The New York Times, ese trágico día le hizo sentir que no podía proteger a su hijo frente a un desastre climático que podía ocurrir en cualquier momento y lugar.

Su perfil de cineasta, creativa publicitaria y estratega de storytelling está en el origen de la metodología que atraviesa el proyecto: dar forma visual a las experiencias de los supervivientes para convertirlas en historias públicas capaces de llegar a medios, ciudadanos y responsables políticos. Lindsey tiene una página web personal en la que recopila todos sus trabajos en el campo de la comunicación. Cierra su extensa biografía con esta frase: “Actualmente, mi mayor preocupación es proteger el planeta para que mis hijos tengan un lugar donde vivir”.

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