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Kestrel TR de Helly Hansen, una zapatilla para disfrutar de cada kilómetro

Kestrel TR de Helly Hansen

Por Salvador Martínez

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Hay días en los que sales a correr pendiente de las zapatillas, y otros, en los que, sencillamente, te olvidas de ellas. Eso fue exactamente lo que nos ocurrió con la Kestrel TR de Helly Hansen. Tras más de 200 kilómetros corriendo y caminando con ellas por la Sierra de Guadarrama, llegó un momento en el que dejamos de pensar en el calzado y empezamos a disfrutar del recorrido. Las hemos puesto a prueba en algunos de los escenarios más representativos de la sierra madrileña como la técnica Senda de la Rinconada, en La Pedriza, a subida a Siete Picos o el ascenso y descenso de Peñalara. Tres recorridos muy diferentes que nos han permitido conocer la verdadera personalidad de este modelo de Helly Hansen.

Entender la Kestrel TR

Fue bajando por la senda de la Rinconada. Quien conozca La Pedriza sabe que el granito no perdona. Los apoyos cambian constantemente, alternando roca, escalones naturales y zonas donde una zapatilla poco equilibrada enseguida muestra sus limitaciones. Sin embargo, la Kestrel TR seguía transmitiendo una sensación de comodidad sorprendente. La amortiguación absorbía muy bien el terreno y el pie permanecía descansado incluso cuando el desnivel ya empezaba a pasar factura. Ahí entendimos cuál era realmente su filosofía: no busca ser la zapatilla más técnica ni la más radical, sino una de las más agradables para correr durante horas.

Una amortiguación que invita a no detenerse

Con un peso cercano a los 300 gramos por zapatilla (talla 42), la Kestrel TR sorprende por la amortiguación que ofrece. La espuma HH Power-Stride, enriquecida con nitrógeno, proporciona una pisada muy agradable, con sensaciones que recuerdan a las mejores zapatillas “maximalistas”, pero sin resultar torpe. Además, el drop de 6 mm favorece una transición natural y hace que la adaptación sea inmediata, tanto corriendo, como caminando.

Placa de Pebax

Por otro lado, Helly Hansen incorpora una placa de Pebax que, más que buscar un efecto trampolín, protege el pie frente a piedras y terreno irregular. Se nota especialmente cuando el sendero se rompe y los kilómetros empiezan a acumularse. Aporta seguridad y reduce la fatiga más que una sensación de impulso exagerado.

Ligera, fresca y tremendamente cómoda

Otro detalle importante es su ligereza y frescura. Subiendo hacia Siete Picos agradecimos especialmente esta ligereza. Además, el upper ventila muy bien y la horma ofrece espacio suficiente para que el pie trabaje con naturalidad. Incluso después de varias horas sigue siendo una zapatilla agradable de llevar, una de esas que prácticamente hace que te olvides de ellas.

En montaña

La suela HH Max-Grip ha respondido muy bien sobre el granito seco de Guadarrama y en senderos rápidos. No alcanza el nivel de las mejores Vibram cuando aparece roca muy húmeda, pero en condiciones normales transmite mucha confianza. Nos habría gustado un punto más de estabilidad en apoyos muy agresivos, aunque nunca llegó a comprometer la seguridad.

Conclusión Campobase

La subida y posterior descenso de Peñalara terminaron de confirmar nuestras sensaciones. Después de muchas horas de actividad seguía siendo una zapatilla cómoda, fresca y muy agradable de llevar. La Helly Hansen Kestrel TR no pretende ser la zapatilla más radical del mercado, sino un modelo que apuesta por la comodidad, la ligereza y una gran amortiguación que te permitirá disfrutar acumulando kilómetros.

Si buscas una compañera para entrenamientos diarios, largas jornadas de montaña o carreras donde el confort sea prioritario, nos parece una de las propuestas más interesantes que hemos probado este año.

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