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Opinión - 'Majestad, ¿puedo poner un tuit?', por Esther Palomera

Escepticismo agnóstico

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Estuve dudando algunos días en el título de este artículo, que bien podría ser al revés, Agnosticismo escéptico. Los acontecimientos de Canarias, España y el mundo me han llevado a dudar de todo, y como la rabiosa actualidad está en la guerra entre Rusia y Ucrania (de momento, que dudo que igual se extiende) les aclararé que creo muy poco en Vladimir Putin y en Joe Biden. Lo primero que muere en una guerra es la verdad, traducido en términos periodísticos la información, de ahí que dudo que haya acertado la Unión Europea en censurar a las publicaciones rusas Sputnik y Russia Today, y en la contraparte tampoco han estado afinados los rusos que han prohibido Facebook y Twitter. Empatados en el atentado a la libertad de expresión.

Dudo que haya hecho bien Pedro Sánchez en decidir mandar armas a Ucrania con un entusiasmo inmenso de Josep Borrell, y también dudo del seguidismo ministerial de Yolanda Díaz y Alberto Garzón, que han abierto una brecha muy grande en Unidas Podemos por la posición de la contraparte representada por Ione Belarra, Irene Montero, Pablo Echenique, y otros dirigentes de Podemos. En este caso es sorprendente la postura de Izquierda Unida, partidaria del envío de armas, aunque no dudo que hubiese dicho Julio Anguita, seguro que un no rotundo como el no a la guerra.

Rusia hasta ahora solamente ha tenido una intervención ocupacional militar, en Afganistan en 1979, pero en realidad fue la Unión Soviética comunista, no la Rusia capitalista que ahora lidera Putin, y dicen algunos expertos mucho más peligrosa en la utilización y venta de armas, cuyas empresas estatales antiguas se han convertido en privadas y por consiguiente miran la cuenta de resultados y les interesa que las armas se utilicen, cuanto más mejor. La otra intervención de Rusia fue en Siria, pero no fue ocupacional, sino para combatir a la yihad islámica y a los Estados Unidos que también intervinieron militarmente para derrocar al régimen de Damasco.

Desde la llegada al poder de Putin en el año 2000 impulsó la industria de defensa, y se consolidó e integró un conglomerado de compañías en las que ahora hay una participación accionarial privada, buscando mejorar su rentabilidad y competitividad. La mayor parte de los accionistas son amigos de Putin y exmiembros del Partido Comunista de la URSS. Putin dejó de ser comunista para pasarse al centro/derecha y fundar Rusia Unida, más o menos como hizo Adolfo Suárez pero al revés desde la extrema derecha, y de secretario general del Movimiento Nacional franquista se pasó al centro y creo la UCD. Pero la política exterior militar intervencionista de Estados Unidos comenzó en 1823, con la Doctrina Monroe, y que ha consistido hasta hoy en no permitir a las potencias extranjeras en intervenir en los asuntos internos de todos los países de América. El presidente James Monroe fue el iniciador del imperialismo norteamericano, y años más tarde se llegó a la consolidación de la potencia norteamericana, al derrotar a España en 1898 en la batalla de Civite, Filipinas, y de esta guerra España perdió sus últimas colonias en Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Comenzó el gran dominio americano en América Latina, que luego se ha extendido a Oriente Medio.

Mi escepticismo agnóstico se extiende a España, con el asesinato político perpetrado a Pablo Casado por sus compañeros del Partido Popular, y todo por incumplir la omertá existente en este partido corrupto en el cual es un pecado denunciar cualquier delito, Casado hizo eso con Isabel Díaz Ayuso y sus colegas lo decapitaron políticamente hablando. Ahora llega Feijoó con varias manchas muy perceptibles por su amistad con el narcotraficante gallego Marcial Dorado, y a las subvenciones ilegales que ha hecho a la empresa que dirige su hermana Micaela Núñez Feijoó, Eulen S.A.,, a las muchas empresas y entidades instrumentales en las cuales ha colocado a muchos amigos y dirigentes del PP gallego. Otra duda que tengo es cómo le van a ir las cosas a Feijoó con estas historias, y además con Díaz Ayuso acechándole para echarle una pardelera. Sigo teniendo dudas históricas del PSOE, con su defensa de la monarquía franquista/borbónica y del presunto delincuente Juan Carlos Borbón, con su entusiasmo otánico, y con sus bandazos en la defensa de una política más en defensa de los trabajadores. Pero por si mis dudas fueran pocas, también veo en muchos dimes y diretes a Unidas Podemos, e incluso el proyecto futuro de Yolanda Díaz que ahora le ha dado por apoyar la guerra para hacer seguidismo a Pedro Sánchez, vé mería.

Para terminar con mi escepticismo/agnosticismo direles que todavía me sorprende como Salvador Alba no ha entrado en la cárcel, pero para compesar este aspecto negativo, el positivo es que le han expulsado de una vez de la carrera judicial. Un claro oscuro, como el de Rusia y Ucrania. También es sorprendente el cambio de opinión del nuevo presidente del Partido Popular, Manuel Domínguez, que por la mañana era partidario de Casado, y por la tarde de Feijoó. Otra cosa que me tiene en duda si es saludable para los dedos al darle al teclado tener que escribir el tilde final de Feijoó, menudo coñazo, y para terminar direles que el Pacto de las Flores entre Ángel Víctor Torres, Román Rodríguez, Noemí Santana Perera y Casimiro Curbelo, sigue gozando de buena salud. Eso me parece, aunque con cierto escepticismo y agnosticismo.

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