Natalia, una emprendedora de la piña tropical herreña

Natalia Quintero en su plantación de piñas

Romina Cabeza Izquierdo

La Frontera —

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Si hay una fruta tropical que sitúa al municipio herreño de La Frontera como uno de los principales productores en el ámbito nacional, esa es la piña. Los agricultores son los encargados de llevar hasta la Cooperativa toda la cosecha obtenida, eso sí, debe estar en perfectas condiciones, no solo en sabor, si no también en cuanto a color, tamaño y aspecto se refiere. Hablamos de un lugar, el Valle de El Golfo, en el que en el pasado año 2017 se recogieron un total de 1.625.033 kilos, un 60% llegó a la Cooperativa y en torno a un 40% a Carmona. Hablamos de una fruta que se comercializa no solo en El Hierro, sino en establecimientos e hipermercados de otras islas.

Estamos ante un cultivo que se trata de fomentar, de ahí que la institución insular ceda parcelas para su explotación en régimen de alquiler, todo ello con la finalidad no solo de potenciar esta fruta, sino de facilitar la tarea a los agricultores interesados en tal cultivo. Y precisamente, quien optó por la piña desde hace cuatro años es Natalia Quintero. Inquieta, incesante luchadora y enamorada de su isla, decidió emprender y trabajar sin parar, para obtener y nunca mejor dicho, la mejor fruta. Nos cuenta que a pesar de haber estado siempre vinculada a la agricultura, al sus padres dedicarse toda la vida a ello, nunca pensó en contar y gestionar 6.000 metros de terreno. Eso sí, no está sola, porque siempre la acompaña Binto, un lobo herreño encargado de cuidar la finca y de seguirla allá donde va. Nosotros recorremos este espacio con Natalia para que nos cuente cómo es un día a día.

¿Por qué la piña?

- ¿Cómo surge la idea de dedicarte a este cultivo en concreto y no a cualquier otro?

Me dio por ahí porque tenía un grupo de amigos que por ese entonces todos plantaban piñas. Actualmente tengo un empleo en la residencia de mayores, una hija y una casa, soy sola para todo ello, para cubrir los gastos que llegan cada mes y ya todos sabemos que si eres mileurista cuesta mucho más, por eso opté por la agricultura. Recuerdo que me dijo un amigo ¿Y por qué no plantas piña? al principio me dio mucha risa porque nunca había tenido contacto con este tipo de plantaciones, pero esa noche lo estuve pensando y hasta que finalmente dices: ¿por qué no?

Lo primero que hice fue buscar terreno para arrendar y tengo que decir que siempre me han ayudado. Por ejemplo, desde el Cabildo de El Hierro con el plan para el abonado, si quieres y estás realmente interesado, pues te ofrecen ayuda de forma continua.

- Me decías que nunca habías trabajado la piña tropical..

No, nunca. Lo más que había hecho era ir a la finca de un amigo para que me diera una (entre risas). Nada más. Es cierto que me he criado en la agricultura, porque mis padres siempre han plantado de todo, ya te digo que a la tienda a por verduras no suelen ir, tienen en casa pimientos, cebollas, papas, calabazas, lo que llamamos cosecha propia. Esto que te comento fue un punto a favor a la hora de comenzar, pero agradezco a quienes me fueron aconsejando, dando pautas, yo no sabía ni regar. Vas aprendiendo conforme vas cultivando.

- ¿Cómo se trabaja la piña?

Siempre digo que hay cultivos peores, más delicados. En el caso de los árboles no necesitan tanto cuidado, a diferencia de las verduras. Lo más complicado de la piña es a la hora de plantarla, tienes previamente que desinfectar la tierra, luego arar, colocar los plásticos...una vez que plantas te organizas por partes, no puedes obtener toda la producción junta, ya que descompensarías el mercado, eso lo he adquirido con el rodaje.

He aprendido que para que esta fruta no salga toda a la vez, se le induce, es la forma que tienes de organizar la cosecha y que toda no se dé al mismo tiempo.

Finalmente, la tierra también se debe renovar cada cuatro años, se arrancan todas las plantas y hay que comenzar de nuevo. Lleva su trabajo, pero yo cuando llego a la entrada y la veo así de verde, me compensa.

Requisitos del cultivo

- Haciendo referencia a esa experiencia que has tomado poco a poco, ¿con qué te quedas?

A mí esto me aporta muchísimo, porque aunque no lo parezca es anti estresante. Me ayuda inmensamente a evadir otros asuntos que puedo tener en la cabeza. Te puedo decir que el trabajo en la residencia, me gusta, es el trato y cuidado de los mayores, pero después estás todo el día al corre corre, por lo que cuando vengo aquí, se me van las horas muy rápido.

Es un cultivo en el que tienes que estar siempre pendiente, por si se mete el pulgón, yo lo llamo constancia relativa. Voy distribuyendo el trabajo y lo que se debe hacer, todo con tal de estar en este lugar.

El coste del abono

Lo único que sí veo es el dinero que hay que invertir al principio, porque es exagerado. Tú estás en Tenerife o en La Palma y te regalan el abono, ya que las cuadras son enormes y de la producción ellos quieren la leche o la carne, pero no venden el abono. La diferencia es que aquí una camioneta pequeña sale 300 euros, solo en estiércol tengo 6.000 euros invertidos.

Lo que sucede en El Hierro es que no hay abono suficiente para toda la plantación de piña que hay, entonces hay agricultores que han optado por poner su pequeña cuadra, porque realmente no queda otra. Es muy difícil de conseguir, de ahí que suba el precio, ya te salga bueno o malo e incluso hay que reservarlo hasta un año antes.

-¿Qué se necesita en El Valle del Golfo para obtener una piña rica en sabor?

El tiempo es la clave, cuando viene el viento acaba con ella. Tampoco le favorece las olas de calor en verano, la queman. Por eso, siempre recomiendo tenerla asegurada.

- Muchas personas hablan de Natalia como mujer emprendedora, ¿qué tienes que decir sobre ello?

Que no entiendo por qué no hay más mujeres que trabajen la piña, yo simplemente, un día opté por hacer esto y me lancé, así es como comienzan las cosas en la vida.

Perspectivas de futuro

- Cuentas con 6.000 metros de finca, ¿tienes pensado ampliar y plantar más piña tropical?

Pues en esta finca comencé hace cuatro años, es del Cabildo y un día no la tendré yo. Esto es como todo, otros deben tener la misma oportunidad que he tenido yo. Por el momento, estoy mirando la posibilidad de tener una propia.

La agricultura la considero una segunda actividad y un hobbie al que me dedico, hay que tener en cuenta que la isla no te ofrece gran diversidad de opciones, puedes practicar distintos deportes como el parapente o la natación, pero es verdad que a mi no me llaman la atención. Por esta razón, decidí trabajar la tierra con la fruta que siempre se identificará con la isla de El Hierro. Me hace mucha gracia, porque mi madre siempre me dice que no debo trabajar tanto, pero prefiero estar así, muy ocupada.

-Si regresaras atrás, ¿volverías a apostar por la piña?

Sí, porque me gusta. Empezar con algo nuevo, no. Yo espero que perdure y ojalá que la piña tropical siempre este presente en esta isla como un referente.

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