La mariposa ‘Pieris cheiranthi benchoavensis’, en riesgo de extinción en La Palma

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Santa Cruz de La Palma —

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La mariposa ‘Pieris cheiranthi benchoavensis’ sobre tajinaste rosado.

El estudio liderado por un equipo de expertos de la Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio (ZERYNTHIA) integrado por Yeray Monasterio, Ruth Escobés, Carlos Lozano y Martin Wiemers, y desarrollado tanto en Tenerife como en La Palma, ha constatado recientemente la más que probable extinción de la mariposa Pieris cheiranthi en Tenerife y una notable reducción de su población en La Palma. Para ello se han llevado a cabo muestreos sistemáticos y un extenso trabajo de documentación que permitirá reconstruir detalladamente qué es lo que ha ocurrido con esta especie. Además, por parte de esta entidad se están impulsando a distintos niveles medidas de protección y recuperación, al considerar la situación una auténtica emergencia para la conservación de la biodiversidad canaria.

Estas conclusiones son compartidas también por los biólogos palmeros Javier García Pérez y Rafael García Becerra que mediante observaciones puntuales han percibido también un declive significativo de las poblaciones de Pieris cheiranthi benchoavensis en la isla de La Palma a lo largo de las dos últimas décadas. Este descenso es especialmente evidente en zonas de medianía y áreas costeras, principalmente en aquellos entornos alejados de los ecosistemas de monteverde y laurisilva, donde la incidencia de parásitos es mayor y la presión urbanística asociada a la actividad humana resulta más intensa, y en vertientes Este, Oeste y Sur de la isla. Estos factores parecen estar influyendo de forma negativa en la viabilidad de las poblaciones locales.

Uno de los elementos que parece desempeñar un papel clave en este retroceso es la elevada presión de parasitoides, especialmente durante las fases larvaria y pupal. En zonas de medianía resulta relativamente común encontrar orugas parasitadas. Como ejemplo concreto, se realizó el seguimiento de una puesta de huevos de esta mariposa sobre col en un huerto situado en las medianías del municipio de Villa de Mazo. De un total aproximado de 50 orugas, ninguna consiguió completar su ciclo biológico, emergiendo más de un millar de nuevos parasitoides, ya que todas estaban infectadas por himenópteros del género Cotesia.

Asimismo, en Los Pasitos, (Santa Cruz de La Palma), durante décadas existió una población estable de esta mariposa, hasta que hace unos años se empezó a observar crisálidas adheridas a las fachadas de un edificio, muchas de ellas secas y con orificios evidentes de salida, compatibles con la emergencia de parasitoides no identificados. El hallazgo afectaba a varios ejemplares, lo que refuerza la idea de que el parasitismo en esta fase del ciclo vital puede tener también un impacto considerable sobre las poblaciones locales, que conjuntamente con el parasitismo de las orugas, puede llevarlas a desaparecer, como es el caso.

Desde un punto de vista histórico, cabe destacar que hace aproximadamente dos décadas era relativamente habitual observar ejemplares adultos revoloteando por jardines y zonas verdes urbanas de Santa Cruz de La Palma, una situación que contrasta claramente con la actualidad, donde este tipo de observaciones son cada vez menos frecuentes en áreas y tiempo.

En contraste con lo anterior, unas pocas poblaciones localizadas en barrancos y zonas orientadas al noreste, asociadas a ambientes de monteverde y laurisilva (zonas boscosas), parecen, por ahora, mantenerse en un estado de conservación aceptable, mostrando una mayor estabilidad. En estos ecosistemas crecen numerosas plantas nutricias autóctonas de la especie, como representantes del género Crambe y Descurainia, y además la alta humedad ambiental junto con la umbría parecen limitar la presencia y actividad de los parasitoides, lo que convierte a estas áreas en auténticos reservorios de las poblaciones palmeras de la mariposa capuchina.

Sin embargo, estos entornos tienen una extensión muy reducida, condicionando la conservación de esta mariposa a lugares muy específicos. Y aunque en estas zonas en concreto que actúan como refugios, la especie pueda parecer que se encuentra estable, se considera fundamental no bajar la guardia. La situación observada en la isla vecina de Tenerife, donde la especie se considera probablemente extinta, pone de manifiesto la necesidad de llevar a cabo un seguimiento más exhaustivo y continuado de las poblaciones palmeras, con el fin de detectar posibles cambios en su dinámica poblacional y evaluar con mayor precisión los factores implicados en su declive.

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