Espacio de opinión de Canarias Ahora
Carta conjunta a los Reyes Magos de Oriente
Queridos Reyes Magos:
Somos madres, padres y familiares de alumnos con necesidades educativas especiales.
Os escribimos desde la tradición, desde la infancia y desde la esperanza, pero también desde el cansancio de quien lleva años llamando a puertas que deberían estar abiertas.
Este año no os pedimos juguetes. Os pedimos escuela. Pero no cualquier escuela. Os pedimos una escuela que no nos obligue a elegir entre los derechos de nuestros hijos y nuestra tranquilidad como familias. Una escuela que no nos mire como un problema cuando pedimos apoyos. Una escuela que no nos empuje a aceptar la segregación como si fuera un favor. Porque, decidnos, Reyes Magos: ¿cómo se educa en inclusión cuando la escuela no es inclusiva?
Os pedimos que la igualdad no sea un discurso bonito en los proyectos educativos, sino una realidad en las aulas.
Que la diversidad no sea tolerada, sino reconocida y valorada.
Que la diferencia no sea una excusa para apartar, derivar o excluir.
Os pedimos que nuestros hijos no tengan que demostrar cada día que “merecen” estar en la escuela ordinaria.
Que no se les exija adaptarse a un sistema rígido, cuando es el sistema el que debería adaptarse a ellos.
Que no se les mida solo por lo que no hacen, por lo que no alcanzan, por lo que incomoda.
Os pedimos que las familias no seamos señaladas, cuestionadas o amenazadas cuando defendemos el derecho de nuestros hijos a una educación inclusiva.
Que no se nos persiga desde los servicios sociales.
Que no se nos acuse de abandono cuando lo único que hacemos es negar la exclusión.
Porque amar, cuidar y proteger no es abandonar.
Abandonar es cerrar puertas.
Abandonar es decir “aquí no hay sitio para ti”.
Pero este año, Reyes Magos, también queremos pediros algo más, desde la honestidad y sin reproches.
Os pedimos que las familias del alumnado que no tiene diversidad no se dejen arrastrar por un sistema que separa. Que no acepten como normal que haya niños y niñas que “van a otro sitio”. Que no crean que la inclusión resta, cuando en realidad multiplica. Que no miren hacia otro lado pensando que esto no va con ellas, porque va con todas.
Os pedimos que esas familias sepan que la escuela inclusiva no quita oportunidades a nadie, sino que enseña valores que no caben en ningún libro de texto: empatía, convivencia, justicia, humanidad.
Que entiendan que sus hijos también aprenden cuando aprenden juntos.
Os pedimos maestros con recursos, con apoyos, con formación y con tiempo. No héroes solitarios, sino profesionales acompañados por una administración que crea de verdad en la inclusión.
Os pedimos orientaciones que no decidan destinos, sino que abran caminos. Equipos directivos que no teman a la diversidad, porque saben que la diversidad enriquece.
Os pedimos que la escuela vuelva a ser el primer lugar donde nuestros hijos se sientan parte, no invitados temporales. Que puedan aprender juntos, crecer juntos y equivocarse juntos. Porque eso es educar: convivir en la diferencia.
Queridos Reyes Magos,
si la escuela es el primer estamento que debería estar del lado de la igualdad y la inclusión, ayudadnos a que deje de darnos la espalda.
Traed valentía a las aulas. Justicia a las administraciones. Y conciencia colectiva a todas las familias.
No os pedimos magia. Os pedimos derechos cumplidos. Y que ningún niño o niña vuelva a aprender, desde tan pequeño, que no pertenece.
Con esperanza, dignidad y firmeza, las familias que creen en la educación inclusiva aunque el sistema aún no crea en ellas.
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