Audi Q6 Sportback e-tron: electrificación de lujo
Antes de aventurarse a fabricar coches eléctricos pequeños y relativamente asequibles, la mayoría de los fabricantes ha preferido hacer sus primeras armas en la nueva movilidad por la vía de modelos grandes y costosos. Las marcas premium, acostumbradas a obtener más beneficios por cada unidad vendida, lo han hecho aún en mayor medida dando lugar a una situación contradictoria que vamos a desgranar tomando como ejemplo un modelo de lujo como el Audi Q6 Sportback e-tron.
Todo son grandes magnitudes en este flamante SUV eléctrico que hemos conducido en su variante Performance de 326 caballos y con una batería de 100 kWh que otorga alrededor de 650 kilómetros de autonomía teórica. El coche mide 4,77 metros de longitud y, pese a presentar una línea cupé que gusta mucho al cliente de este tipo de vehículos, dispone de unas plazas traseras amplias, además de bien equipadas para agasajar en lo posible a quienes las ocupan.
Los 2.200 kilos con que carga el Q6 Sportback no impiden que esta versión acelere de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos y roce -a costa de quedarse rápidamente sin batería- los 210 km/h de velocidad máxima allá donde sea posible y legal alcanzarlos.
Las amplias dimensiones del vehículo dan también para contar con un gran maletero de 511 litros, extensible a 1.373 si plegamos los asientos traseros. A esta capacidad hay que sumar los 64 litros habilitados en un compartimento en el vano delantero donde caben no solo los cables de carga, sino también pequeñas bolsas de viaje y hasta un trolley pequeño.
Gracias a la plataforma PPE sobre la que está construido, el modelo de Audi usa una arquitectura eléctrica de 800 voltios que permite recargas en corriente continua de hasta 260 kW. Con esta potencia es posible recuperar del 10% al 80% de la batería en 22 minutos, mientras que en corriente alterna, a 22 kW, la recarga completa precisa de algo más de 10 horas.
Por supuesto, los grandes números del Q6 e-tron se extienden también al precio. La versión básica con carrocería Sportback parte de 74.150 euros, pero lleva batería y motor más pequeños (83 kWh y 292 CV, respectivamente). Los modelos Performance arrancan en 78.860 euros, y la gama llega a los casi 107.500 que cuesta el modelo SQ6 -este sencillamente descomunal en todos los aspectos-, equipado con dos motores eléctricos que suman 517 CV y capaz de alcanzar los 100 km/h desde parado en solo 4,3 segundos.
Peso y aerodinámica
La contradicción que apuntábamos al inicio tiene que ver con lo excesivo que resulta un modelo como este incluso si hablamos de su variante más modesta. Con semejantes proporciones, peso y potencia, difícilmente puede un coche ser eficiente, que es lo que se demanda a cualquier eléctrico y lo que suelen conseguir justamente los coches pequeños y ligeros.
Desde luego, los 16,3 kWh/100 km homologados en la prueba WLTP por la versión Performance Advanced son directamente imposibles de lograr en conducción real. En nuestro caso, hemos registrado un promedio de 21,5 kWh/100 km, siendo todo lo cuidadosos posible y -eso sí- habiendo realizado la prueba del vehículo con las temperaturas frías que son propias de la estación, y también las menos propicias para cualquier vehículo eléctrico.
En unas condiciones atmosféricas similares, en marzo de este mismo año, el consumo del Q6 e-tron de carrocería SUV -o sea, no cupé- superó los 23 kWh/100 km, una cifra aún más abultada que hay que atribuir a su peor coeficiente aerodinámico.
Debido al gasto de energía aquí detallado, las cifras de autonomía declaradas distan de ser las que se obtienen en el uso real del coche. Al recogerlo con la batería cargada al 99%, el alcance que reflejaba el panel de instrumentos de la unidad de pruebas era de 450 kilómetros. Días después, la media de consumo de 21,5 kWh/100 km ya reseñada se tradujo en que pudimos recorrer antes de recargar aproximadamente ese mismo kilometraje.
En carretera y, sobre todo, en autovía y autopista el consumo del Q6 Sportback e-tron rebasa el registro promedio y obliga con toda seguridad a detenerse cada no más de 400 km.
La mucha potencia disponible para el usuario se acompaña de una dinámica de conducción muy notable. El coche se comporta con agilidad, sin acusar inercias en los cambios de dirección, incluso en sus variantes convencionales, esto es, las que no llevan suspensión neumática y montan en su lugar una amortiguación de frecuencia selectiva de lo más eficaz. Resumiendo mucho, este sistema consigue ablandar el tarado de los amortiguadores cuando el vehículo pisa asfalto roto o irregular y, al mismo tiempo, se muestra firme en el resto de las condiciones.
Como siempre sucede con los modelos de Audi, y más en los de gamas superiores, el acabado del Q6 Sportback e-tron es irreprochable y casi más sólido que sofisticado o, propiamente hablando, lujoso.