Audi Q5 e-hybrid, un enchufable de altura
Cuando de un solo vehículo se venden cerca de tres millones unidades en todo el mundo, como es el caso del Audi Q5, difícilmente se debe a la casualidad o la alineación con las modas del momento. Es cierto que, desde que salió al mercado en 2008, al Q5 le han favorecido el gusto imperante por las carrocerías SUV y el empuje del mercado premium -que en estos años ha crecido más que el generalista-, pero el resto del fenómeno hay que atribuirlo necesariamente a sus propias cualidades.
Entre estas últimas no se encuentra desde luego un precio al alcance de la mayoría. La versión más asequible del coche cuesta 63.000 euros, y la versión híbrida enchufable a la que está dedicado este artículo parte de 68.000. Bien mirado, sin embargo, que tantas personas hayan elegido un modelo tan costoso algo debe de indicar sobre su valía.
Uno de los mayores atractivos del Q5 reside, a nuestro juicio, en que sus 4,71 metros de largo hacen de él un vehículo grande, donde caben con comodidad cinco adultos y su correspondiente equipaje, pero no desmesurado. Tampoco nos parece banal que la apariencia general del coche sea más discreta -aunque de gran empaque- que la de modelos más lujosos de Audi, como un Q8 o, en clave eléctrica, un Q6 e-tron.
Ya que mencionamos la capacidad de carga, conviene anotar que las variantes enchufables disponen de menor volumen que el resto de la gama: 438 litros en lugar de 520, a lo que se debe sumar (o más bien restar) que en muchas ocasiones el usuario se verá obligado a transportar en el maletero los cables para cargar la batería.
Una mejora relevante en todas las versiones es el estreno de una bandeja cubreequipaje que puede retirarse y guardarse bajo el compartimento de carga cuando no se necesita, otro punto para el nuevo Q5.
En la franja alta del catálogo, la nueva generación de híbridos enchufables de Audi deja atrás la denominación TFSIe y adopta la de e-hybrid. Emplea ahora un motor de gasolina de cuatro cilindros y otro eléctrico que entregan en conjunto 299 caballos. La batería de alto voltaje tiene una capacidad útil de 20,7 kWh (25,9 brutos) y concede alrededor de 100 kilómetros de conducción puramente eléctrica.
Con esta autonomía, que no siempre es posible conseguir, la mayoría de los trayectos diarios pueden completarse sin hacer uso del motor de combustión, siempre que el usuario cargue previamente la batería. Por supuesto, esta tecnología da acceso al codiciado distintivo 0 emisiones de la DGT, otro argumento potente para el cliente de nuestro país.
El Q5 e-hybrid es además un coche rápido si se quiere, capaz de alcanzar los 100 km/h desde parado en 6,2 segundos y de adelantar con rapidez y seguridad. Para decidir la entrega de potencia necesaria en cada momento, se dispone de diversos modos de conducción que van desde el Efficiency, ideal para moverse en ciudad, hasta el Sport, el más indicado para afrontar por ejemplo un tramo de carretera revirado, y pasando por el Balanced, que como su nombre sugiere es el más equilibrado y sirve para cualquier ocasión.
Más pegado al asfalto
Para quien lo observa desde fuera, el nuevo Q5 -tanto en esta versión SUV como en la más deportiva Sportback- parece más dinámico y pegado a la carretera dado que es más largo y más bajo que antes. El frontal luce ópticas más finas y elegantes, surcos deportivos en el capó, entradas de aire tridimensionales y una parrilla en posición más elevada para dejar espacio a una batería de sensores y elementos diversos de aerodinámica activa. La zaga destaca por exhibir una superficie carente de elementos superfluos, muy limpia pero tal vez con menos carácter que antaño.
El interior alberga pantallas de 11,9 y 14,5 pulgadas y tecnología OLED, para el cuadro de instrumentos y el sistema multimedia, respectivamente, a lo que se agrega -según versiones- una tercera pantalla de 10,9“ para el acompañante, ésta LCD para que no pueda verse desde el puesto de conducción, y un head-up display de grandes proporciones con el que, por primera vez en Audi, puede manejarse el sistema de infoentretenimiento.
Súmense a la larga nómina de virtudes del Q5 el acabado sólido que es marca de la casa y el buen gusto de los materiales empleados en el habitáculo. Tal vez el aspecto más problemático del interior lo hallamos en la plaza central trasera, que no solo es más pequeña y tiene la banqueta más corta y el respaldo más duro, sino que también se ve perjudicada por un túnel de transmisión bastante abultado.
Parte del elevado posicionamiento en precio del modelo se explica por la posibilidad de contar con tecnologías de vanguardia. Entre ellas figuran las luces traseras OLED con firmas personalizables y funciones car-2-x que cumplen cometidos de comunicación y detección de proximidad con otros coches.
También entrarían dentro de la misma categoría el asistente de conducción adaptativo 4.0 provisto de swarm data (inteligencia de enjambre) y otros dispositivos para mejorar la eficiencia y asegurar tanto los giros como el tráfico transversal y cruzado, así como un sistema que facilita conducir con remolque.
El nuevo Q5 monta, además, cinco ordenadores que se encargan de gestionar las actualizaciones inalámbricas. La suspensión de serie lleva amortiguadores de frecuencia selectiva, y como opción se ofrece otra de tipo neumático cuyo rango de altura se amplía hasta 60 milímetros.