Y Feijóo, sin saber por dónde sopla el viento
De la euforia al desconcierto. La derecha española vive momentos de confusión. Nicolás Maduro ha caído, pero el chavismo sigue en el poder porque así lo ha decidido EE.UU. Donald Trump ha sepultado a la laureada y flamante Premio Nobel de la Paz María Corina Machado y confiado a la tétrica Delcy Rodríguez la transición de Venezuela. Y ahora Feijóo no sabe por dónde sopla el viento de un tablero en el que ya suena el réquiem por el derecho internacional.
El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, manifiesta su más profunda inquietud por las consecuencias de una operación militar ilegal tras la que en absoluto subyace la defensa de la democracia, sino simple y llanamente el control y la explotación de los recursos de Venezuela. Hasta la ultraderechista Marine Le Pen ha dejado al PP descolocado y sin discurso: “Había mil razones para condenar al régimen de Nicolás Maduro (...) Pero hay una razón fundamental para oponerse al cambio de régimen que Estados Unidos acaba de instaurar en Venezuela. La soberanía de los Estados nunca es negociable, independientemente de su tamaño, poder o continente. Es inviolable y sagrada. Renunciar hoy a este principio por Venezuela, por cualquier Estado, equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana”.
La decisión de Trump es un salto más en una disparatada política exterior que desprecia las normas multilaterales, que antepone la fuerza al derecho y que desprecia las instituciones propias y ajenas. Y colegir todo ello no supone una defensa del régimen de Maduro, sino entender que las democracias no se exportan a golpe de bombardeos, ni de invasiones, ni de secuestros. Mucho menos si lo que esconde todo ello no es la defensa de los derechos humanos, sino un espurio interés para que las empresas estadounidenses se hagan con el control de la industria petrolera venezolana y acumulen más poder y más riqueza.
Pero Feijóo sigue a lo suyo. Esto es, hacer de cualquier asunto, sea nacional o internacional, materia de desgaste contra el Gobierno de España. Tan raudo fue el líder del PP en respaldar la brutal actuación del presidente de los EE.UU. y convertirla en una derrota personal de Pedro Sánchez que se ha quedado otra vez colgado de la brocha. “El actual Ejecutivo socialista sacó de Venezuela al ganador de las elecciones. Estados Unidos ha sacado a quien se mantuvo en el poder pese a perderlas”, escribió en su cuenta de X obviando que fue el propio Edmundo González quien pidió salir del país y quien agradeció públicamente al Gobierno de Sánchez las gestiones para su traslado. No satisfecho aún con el torticero mensaje, aún insistiría en el ridículo: “El mal ha sido derrotado. La captura de Nicolás Maduro es una buena noticia sin ambages [...] Fue el propio régimen [de Venezuela] quien despreció el orden basado en reglas al robar unas elecciones”.
Sobre Ayuso, mejor ni mencionar su respuesta porque lo de ignorar la inconsciencia propia es una enfermedad que solo se cura con la reflexión y eso es algo que la presidenta madrileña no practica. Más grave, si cabe, es que en su cuenta de X, las Nuevas Generaciones del PP de Madrid hayan hecho un fotomontaje para sustituir la cara de Maduro detenido por la del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con el siguiente mensaje: “Queridos Reyes Magos...”. Lo de los cachorros de Ayuso es de una vileza y una irresponsabilidad que hubieran merecido una reprobación inmediata de Génova, pero Cuca Gamarra ha bendecido semejante ignominia con un “es el lenguaje de las redes”.
La derecha española, en busca de los votos ultras de Vox, ha perdido el norte definitivamente y su doctrina del todo vale ha sobrepasado ya todos los límites. Tanto que esa ceguera suya por no querer ver lo que está en juego y a la vez practicar un seguidismo vergonzante de Trump le invalida como alternativa de gobierno. Porque hoy se trata de Venezuela, pero después pueden ser Cuba, México, Colombia, Groenlandia y no tardando mucho, Europa. Y cuando llegue el momento, Feijóo se lamentará de no haber tenido presente el poema que dejó escrito Martin Niemoller sobre la cobardía de los intelectuales alemanes tras el ascenso de los nazis al poder:
Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron a por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron a por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron a por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí, pero para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada
Pues eso: cuando Feijóo entienda que esto no va de democracia, ni de derechos, sino de los intereses de una potencia imperial dispuesta a invadir y explotar a sus vecinos en beneficio propio ya será tarde. Trump ha demostrado estar dispuesto a intervenir económica, política y ahora militarmente los países que se le opongan, y en el PP solo tienen ojos para debilitar a Sánchez. Hasta la FAES de Aznar se ha desmarcado de tan torpe estrategia al rechazar la “colonización” de Venezuela por parte de Estados Unidos y criticar las declaraciones de “suma torpeza” de Trump avalando a jerarcas del régimen de Maduro.
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