Trabajadoras temporales de la hostelería y en paro desde marzo, la cara más amarga del cero turístico

Empleada del servicio de limpieza de habitaciones en un hotel

No están amparadas por los expedientes de regulación temporal de empleo y ahora no encuentran otro trabajo. Es el perfil de mujeres que las asociaciones de camareras de pisos de Canarias coinciden en que atraviesan una peor situación desde que comenzara la pandemia y llegara el cero turístico. Las familias monomarentales son las más afectadas por la pobreza en las Islas, según confirma el último informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. Los convenios de hostelería y turismo de las dos provincias canarias establecen que un 60% de la plantilla debe ser indefinida y el otro 40% sí puede estar compuesto por personal eventual (trabajar un máximo de 12 meses y cobrar cuatro el paro). Desde la patronal aseguran que tanto la plantilla fija como eventual se encuentra en ERTE, pero hay personas en un limbo, bien porque se encontraban cobrando el desempleo en el momento en el que se decretó el estado de alarma o porque rescindían el contrato en esos días.

"La situación es bastante dramática", resume Ana Nácher, portavoz de Las Kellys Lanzarote. Afirma que "la mujer que estaba trabajando no tenía el paro acumulado y la que estaba cobrando el paro no ha podido reincorporarse". Marta (nombre ficticio) es una de las afectadas por la finalización de su empleo unos días antes de decretarse el estado de alarma de marzo. Asegura que a los cinco días de empezar su contrato de tres meses la empresa se amparó en que no había superado el período de prueba, "pese a que había trabajado para la misma otras veces". Se vio sin derecho a cobrar el paro y con dos hijos a cargo, por lo que no paró hasta que consiguió otro empleo temporal en una empresa de seguridad y ahora, gracias a que contaba con formación superior, ha logrado un empleo por tres meses como celadora. "No tengo estabilidad, pero la formación me ha abierto puertas", aclara.

El viceconsejero de Empleo del Gobierno de Canarias, Gustavo Santana, señaló esta semana tras conocerse los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que la temporalidad es uno de los déficit estructurales de la sociedad isleña. Según datos del Ejecutivo regional, en septiembre de este año se firmaron 5.000 contratos en hostelería, el 73,8% de menos de 30 días. En el mismo mes de 2019, se constata que había un 80% más de este tipo de contratos. En el Archipiélago hay 273.700 personas sin trabajo y una tasa de paro del 25,04%.

Santana atribuyó este aumento del desempleo precisamente "a la finalización de contratos temporales, sobre todo en el sector servicios, porque muchas empresas deciden no renovar las relaciones laborales ante la elevada incertidumbre a causa de una crisis inusual, de origen sanitario pero con múltiples efectos". Asimismo, añadió que "es lógico que la tasa de paro sea negativa tras un cero turístico", pero hubo un índice similar del 25,68% durante el primer trimestre de 2015, "en plena fase de expansión económica, y sufrimos el peor dato durante la anterior crisis, con un 34,76% durante el tercer trimestre de 2013".

Para Ana Nácher, la externalización ha sido otro de los grandes problemas a los que se enfrenta su sector. "Hay hoteles que desde 2012 dejaron de hacernos contratos directamente con ellos, sino a través de empresas de trabajo temporal (ETT)". Desde la patronal turística de Santa Cruz de Tenerife, Ashotel, afirman que su convenio lo prohíbe, por lo que esta práctica en principio no se da. En la de Las Palmas se permite la externalización siempre y cuando esas trabajadoras estén contratadas con el mismo convenio que las empleadas del hotel. En los últimos años varias sentencias han ido dando la razón a las camareras de piso que han denunciado que no se aplicase el convenio de hostelería, sino el de servicios (en el que las limpiadoras tienen reconocidos menos derechos y salario), algo que ha sucedido especialmente en las islas de Lanzarote y Fuerteventura.

Candela (nombre ficticio) trabajaba limpiando una serie de villas precisamente en Lanzarote. Explica que la despidieron cuando se decretó el primer estado de alarma junto a sus diez compañeras y que en el SEPE le informaron de que el despido era improcedente. Sin embargo, su situación económica no le permitía comenzar un litigio con la empresa y le hacía falta cobrar su prestación por desempleo cuanto antes. Su marido, que también trabaja en hostelería, había sido incorporado en el ERTE y la incertidumbre marcaba sus pasos en aquel momento. Con una hija menor a cargo, explica que acaba de terminar de consumir el paro y solo le queda aferrarse a la ayuda de 430 euros. "No sé a dónde puedo ir ahora a buscar un trabajo, por mucho que lleguen turistas, ahora no van a contratar nuevos trabajadores", lamenta.

"Queremos hacer que la gente entienda que la subcontratación como la temporalidad es una manera de esclavitud que tenemos los trabajadores en el siglo XXI y esto tiene que terminar", señala Nácher, que mantiene que es "un problema de género", ya que muchas mujeres se ven abocadas a aceptar empleos por horas o temporales para tener más tiempo libre para estar con los hijos. "Las mujeres sacrificamos lo profesional para mantener lo personal". Lo mismo opinan sus compañeras de asociaciones de kellys en otras islas como Fara, en Fuerteventura y Marcia, en Gran Canaria. Las tres coinciden en que la contratación a través de empresas externas o con contratos temporales no las mantiene en igualdad de condiciones. A todas les llegan peticiones de ayuda de mujeres que no saben ahora dónde podrán encontrar un empleo. "No he dormido en toda la noche, siempre he buscado sola el pan para mí y para mi hijo y ahora estoy como en una pesadilla", apunta una de las afectadas. Ayudas de alimentos, asesoramiento para solicitar prestaciones o el Ingreso Mínimo Vital y sobre cómo denunciar si se están vulnerando sus derechos son algunas de las cuestiones que llegan a las asociaciones de kellys.

La carga y las enfermedades aún no reconocidas

Gladys Medina es delegada sindical de CCOO en Tenerife y camarera de pisos. Explica que ha detectado una mayor carga de trabajo por el protocolo anticovid y aunque la dinámica de cada establecimiento varía, defiende que debería darse el tiempo suficiente a estas trabajadoras para dejar lista una habitación, ya que muchas veces en apenas 22 minutos no es posible que quede perfecta. "El alma del hotel es la camarera de piso porque lo primordial es la habitación, que debe ser limpia y segura", recuerda.

El Supremo ha dado la razón varias veces a CCOO, que ha denunciado discriminación salarial por género en numerosos hoteles de Tenerife al existir un plus de productividad diferente para las camareras de piso (mujeres) y los camareros de sala (mayoritariamente hombres). Estas diferencias podían ir desde 139 euros para ellas mientras que a ellos les ascendía a 640 euros. Además, este sindicato publicó un sondeo que destacaba que el 70% de estas trabajadoras se medican para seguir la jornada laboral debido a los dolores musculares.

"Yo he tenido problemas de salud, de cervicales, de túnel carpiano... enfermedades que vienen de escurrir bayetas o enfundar nórdicos", añade Ana Nácher. Hace dos años, varias camareras de pisos fueron atendidas en Madrid por el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP). De aquella reunión, se avanzó en el reconocimiento de enfermedades profesionales ligadas a sus tareas diarias, pero según explican, aún no están todas recogidas: "faltan las musculoesqueléticas y las psicosociales", afirma la portavoz de las Kellys Lanzarote.

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31 de octubre de 2020 - 22:14 h

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