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Sobre este blog

Legado Cantabria es un proceso de construcción de la memoria oral a través de las historias de vida de las personas mayores. Tiene como objetivo poner en valor las experiencias, el éxito de la longevidad y el arraigo en el territorio. Participan personas mayores de 70 años que relatan su experiencia vital para ponerla a disposición de las generaciones actuales y venideras.

Este blog recoge en elDiario.es los testimonios audiovisuales que integran el Proyecto Legado Cantabria, impulsado por el Patronato Europeo de Mayores (PEM) y UNATE, La Universidad Permanente.

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Zhenya Popova Tikhonova

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Sobre este blog

Legado Cantabria es un proceso de construcción de la memoria oral a través de las historias de vida de las personas mayores. Tiene como objetivo poner en valor las experiencias, el éxito de la longevidad y el arraigo en el territorio. Participan personas mayores de 70 años que relatan su experiencia vital para ponerla a disposición de las generaciones actuales y venideras.

Este blog recoge en elDiario.es los testimonios audiovisuales que integran el Proyecto Legado Cantabria, impulsado por el Patronato Europeo de Mayores (PEM) y UNATE, La Universidad Permanente.

Si algo repiten, casi como un susurro compartido, la mayoría de las cerca de 200 personas que han compartido su historia en Legado Cantabria desde 2021, es que el tiempo corre, casi imperceptible. Pasa deprisa, demasiado deprisa. Y, aun sabiéndolo, a veces dejamos que el reloj se llene de obligaciones, aplazando —casi por inercia— los minutos que sí eran elección.

Hace apenas dos semanas, Conchita Mantilla Rodríguez (1935, Santander), a quien tuvimos la suerte de entrevistar en 2024, me escribía desde su hogar de Santander: el piso donde había vivido durante más de seis décadas y donde cada estancia conservaba algo de su historia. Quería presentarme a su amiga Valentina. Un café sencillo, compartido, de esos que se llenan de conversación. Pero el día —sus urgencias, sus tareas— me dejó fuera de esa mesa. Estar dispuesta no siempre significa estar disponible.

Hoy resuena aquel “otro día nos vemos” y su risa real, nacida de una vida larga y activa, atravesada por una época en la que abrirse camino siendo mujer exigía determinación. Ella misma fue una mujer todoterreno, capaz de desdramatizar las desgracias, presumir —siempre con orgullo— de sus seres queridos, restar importancia a sus propias peripecias y aliviar tristezas ajenas con una ligereza casi terapéutica.