Sobre este blog

Legado Cantabria es un proceso de construcción de la memoria oral a través de las historias de vida de las personas mayores. Tiene como objetivo poner en valor las experiencias, el éxito de la longevidad y el arraigo en el territorio. Participan personas mayores de 70 años que relatan su experiencia vital para ponerla a disposición de las generaciones actuales y venideras.

Este blog recoge en elDiario.es los testimonios audiovisuales que integran el Proyecto Legado Cantabria, impulsado por el Patronato Europeo de Mayores (PEM) y UNATE, La Universidad Permanente.

José Lamarca: Compromiso y arte a cada lado de la cámara fotográfica

El fotógrafo José Lamarca.

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La historia vital y profesional de José Lamarca es la historia de un hombre comprometido pegado a una máquina fotográfica. Como hombre comprometido, nacido en Argentina, conoció la censura, la represión, la cárcel y el exilio; como fotógrafo, documentó el mundo laboral en Argentina y el mundo artístico del flamenco, el teatro y el cine en España. A cada lado de la cámara, un hombre comprometido; a cada lado de la cámara, un artista. Pero, siempre en el centro, la fotografía y el compromiso.

José Lamarca es conocido por ser retratista, y amigo, de grandes figuras de las tablas españolas de los años 70 y siguientes. Los retratos más icónicos de Paco de Lucía, Pepa Flores, Camarón y un largo rosario de estrellas, algunas de ellas ya desaparecidas, fueron vistos antes que nadie por el ojo del fotógrafo a través de la lente de su objetivo. Otros documentos nadie los verá: son los que pertenecen a la vida cotidiana de las fábricas, trabajos de su juventud que fueron destruidos por la policía política de la dictadura argentina.

Lamarca es uno de los protagonistas del Proyecto Legado, un repositorio de testimonios personales que son vida registrada en soporte audiovisual y custodiado por la Filmoteca de Cantabria y la Fundación Patronato Europeo del Mayor (PEM). Esta última, junto con Unate-La Universidad Permanente, son las impulsoras de un proyecto que cuenta con la financiación y colaboración de la Consejería de Universidades, Igualdad, Cultura y Deporte del Gobierno del Gobierno de Cantabria y de diversos ayuntamientos.

Nacido en San Isidro, Buenos Aires (Argentina), el 4 de febrero de 1939, Lamarca tiene años suficientes como para poder contar largo y tendido. Es uno de los más de 60 mayores que han relatado su vida en el proyecto Legado, personas que transmiten para la posterioridad información sobre su vida personal y la intrahistoria del momento que les tocó vivir.

Radicado actualmente en Cantabria, José Lamarca creció en el campo junto a sus cinco hermanos y a su hermana. Él lo cuenta del siguiente modo: “Yo me crié en el campo y con 17 años veía las actividades de los trabajadores que venían de las partes más pobres de Argentina. De esos trabajadores, a los que llamaban 'golondrinos', porque van con el tiempo, presenciaba la forma en que se los trataba, los contratos que tenían, gente que vivía en galpones sin baño, trabajando todo el día con unos calores terribles”.

De chico, con la explotación laboral que veía a su alrededor, data el inicio del compromiso político del fotógrafo hispanoargentino, un compromiso que más adelante le llevaría a militar en el Partido Comunista Argentino y en los sindicatos, donde realizaría tareas de prensa. “Les dije a los 'golondrinos': 'Si paran en estos momentos, y exigen ciertas comodidades como baños y cosas así, se lo van a tener que conceder porque la cosecha está en pleno rendimiento y toda la mano de obra ocupada'”.

Ya en la ciudad, trabajó en prensa, pero acabó harto de manipulaciones y censuras, meticuloso él como ha sido siempre con la verdad y la honestidad. Pero conoció allí el mundo laboral y sus derroteros se encaminarían hacia allí, empezando a trabajar con los sindicatos en los años 60.

“En Argentina tienen mucho poder los sindicatos y en los años 60 tenían oficinas de prensa muy fuertes. Había un grupo de gente que venía del peronismo de izquierdas, del trotskismo… que se ofrecían para hacer los trabajos de prensa y los discursos. Yo empecé a trabajar para esos grupos como fotógrafo. Empecé a trabajar para la Unión de Obreros y Empleados Municipales que llevaban cementerios y la oficina municipal de basuras…”, relata. Después trabajó en el sector textil y de automoción, descubriendo que algunos de esos trabajos contaban con laboratorios fotográficos.

“Yo depositaba allí el material en el laboratorio. Por eso, el 80 por ciento de mi trabajo con los sindicatos se perdió. Y los perdí dos veces: porque los dejé allí y porque, después, con el golpe militar, fueron intervenidos los sindicatos y destruidos los archivos. Una cosa muy bestia. Era una pena porque se trataba de material muy duro. Yo tuve que hacer fotos de accidentes… Mis fotos iban agregadas a un expediente para denunciar las condiciones de trabajo”, recuerda.

Vete, me dijeron, porque te van a buscar las vueltas y la próxima vez te van a meter dos tiros y ciao

Este fue su primer encontronazo serio con la dictadura, que lejos de arredrarlo lo llevó a afiliarse al Partido Comunista, del que rápidamente quedó desencantado. “Fue un error porque el Partido Comunista Argentino era ultraestalinista, muy antiperonista, poco vinculado a la clase obrera… Yo enseguida pasé a un sindicato de prensa y el partido nos echó a todos porque buscábamos alianza con la gente y él quería controlar el poder limitando la afiliación de la gente”.

Muchos de sus conocidos de entonces, en sindicatos y distintas organizaciones, acabaron muertos o exiliados, incluidos sacerdotes vinculados a la izquierda, incluso un obispo. La Policía enseguida le tuvo vigilado hasta el punto de que fue detenido, acusado del secuestro de un cónsul, secuestro en el que aclara que no participó.

Exilio, guerra, España

En la cárcel tuvo miedo. Una rebelión en el penal bonaerense de Devoto (Lamarca estaba preso en el de Caseros) acabó con un baño de sangre de presos y guardias. “Ahí pasamos mucho miedo porque había unas tensiones tremendas”, explica.

Le pusieron en libertad con la condición de que dejara el país, aunque “como estaba vinculado con un sindicato de prensa no querían que figurara como que me habían echado, sino que me iba voluntariamente”. Un abogado con el que guardaba relación le recomendó que no tentara la suerte y se exiliara. “Vete, me dijo, porque te van a buscar las vueltas y la próxima vez te van a meter dos tiros y ciao”.

El exilio era España, en donde empezó a internarse en el mundo del arte. Aunque previamente tuvo una experiencia como corresponsal de guerra en el Líbano de los años 70, una experiencia tan fuerte que decidió dejarlo: “La profesión más difícil es la de reportero de guerra y yo para eso no servía. Estuve en el Líbano en un momento terrible y me fui. Hice lo que tenía que hacer y no quise que me prorrogaran el contrato”.

En Siria, otro punto caliente de Oriente Próximo, fue donde tuvo un accidente automovilístico que le apartó definitivamente del trabajo de documentalista. “Yo por mí hubiera seguido de documentalista toda la vida. El quitarme de este mundo tuvo la culpa un accidente de coche. En Siria tuve un accidente y yo me rompí las caderas y los pies. Teníamos que ir con las luces apagadas porque íbamos cerca de los Altos del Golán, en donde Israel tenía baterías de artillería. Yo llevaba un niño en brazos y avisé al chófer de un tractor, pero el chófer era árabe, no me entendía y se rio. Como vi que iba a chocar me tiré para atrás y apoyé los pies para que el niño no saliera lanzado contra el parabrisas. Cuando salí del coche pensé: 'Cómo me aprietan los zapatos'. Y empecé a hacer así [hace como que camina] y es que tenía los pies… [hace el gesto de una garra y ríe]”.

En España estaba Juan Domingo Perón exiliado, pero, a no ser que se metiera en política, José Lamarca vio que tenía una oportunidad de que lo dejaran en paz. “Vine a España porque no podía ir a un país limítrofe. Era muy peligroso porque el Gobierno argentino tenía alianzas de Inteligencia con Chile y con Perú y en Bolivia no había de qué vivir. En España tenía amigos vinculados a Perón. Cuando vine aquí, me esperaba un señor y viví en su casa. Perón estaba exiliado en Puerta de Hierro y Franco vivía. Si no me metía en política interna, no iba a tener ningún problema”, explica.

¿Qué es una foto icónica? Cuando tu foto representa bien a una persona y la utiliza mucha gente

Empezó a internarse en el campo del arte. Conoció a tantos artistas famosos que hasta la sociedad de derechos de los artistas visiales, Vegap, le catalogó como el autor más plagiado. “Según dice Vegap soy al que más 'fusilan' en el mundo porque no me 'fusilan' solo los periódicos sino también para hacer objetos. Lo hacen por la forma que elegí para reproducir a los artistas flamencos, una forma que no era la del artista trabajando, sino un retrato del artista”, asegura.

En España tuvo vinculación con gente del cine, la literatura, la música y el teatro. Suyas son las fotos más icónicas de Camarón de la Isla, de Paco de Lucía… Pepa Flores, Mujica Lainez, Rafael Alberti, Mercedes Sosa, Antonio Gades y Adolfo Marsillach han pasado por su objetivo. Sus imágenes son las que acaban siendo reproducidas en todas partes. ¿Qué es una foto icónica?, se pregunta. “Cuando tu foto representa bien a una persona y la utiliza mucha gente”, se responde a sí mismo.

Matrimonio y muerte

No quiso tener hijos, pero los tuvo. No quiere pensar en la muerte, pero tiene sellado un pacto con esposa y amigos. Lamarca, ateo, lleva casado con Pepa desde 1978 y tiene hijas y acabó llevando la contraria a una de ellas que en su momento no quiso ser madre. “¿Para qué vais a querer hijos si no los queréis? ¿Qué sois, una vaca? –le decía– ¿Te van a condenar a muerte?”. Si el padre tuvo hijos fue porque su esposa así lo deseo “y después estuve muy contento de tenerlos”

Sobre la muerte, este fotógrafo que no tiene intención de jubilarse, tiene un acuerdo de resistir hasta el momento de perder la cabeza. Luego, no insistir más. Con sus propias palabras: “Tengo un pacto con mi mujer y mis amigos por el que, si pierdo la cabeza, no prolonguen la existencia más allá de lo razonable. Yo creo mucho en la eutanasia y en la muerte digna. A veces quisiera no acordarme de ciertas cosas”.

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