Las lluvias de primavera traen una buena cosecha de lavanda en Cuenca

Campos de lavanda en Villares del Saz

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“Agua de mayo, pan para todo el año”, sentencia el refrán. Y este año el dicho les viene de maravilla a los productores de plantas aromáticas como la lavanda y el lavandín -híbrido entre lavanda y espliego-, que calculan que la producción aumentará en la provincia de Cuenca gracias a las abundantes lluvias de la primavera. En Vallejondo Esencial, ubicada en Villares del Saz, estiman que la cosecha será un 50% mayor respecto a la del año anterior.

Así lo asegura Tomás Carrillo, de esta empresa familiar que cuenta con una plantación de 80 hectáreas en este municipio conquense y dispone también de su propia destilería para extraer el aceite esencial. “Las lluvias de San Isidro vinieron perfectas”, asegura el joven, que recuerda que la campaña del año pasado no fue muy buena, con una merma en la producción del 30% respecto a otras cosechas debido en ese caso justamente a lo contrario: la falta de precipitaciones.

De esta manera, Carrillo precisa que la producción de esta campaña será aproximadamente un 20% mayor a la cosecha de un año estándar en esta plantación, que se ha acabado de segar esta semana.

Aceites esenciales

En cuanto a la calidad del aceite esencial, este joven productor reconoce que puede ser algo menor aunque de forma muy leve a la de la cosecha del año pasado aunque esto se compensará con el aumento de la producción.

Carrillo -que hace diez años decidió apostar junto a su hermano, Rodrigo, por este cultivo a pesar de que no había mucha tradición en la zona- también considera que el mercado de estas plantas aromáticas va a bajar esta campaña debido a la pandemia.

Aunque el cultivo de lavanda y lavandín no está muy extendido en la provincia de Cuenca, la bella estampa que ofrecen los campos en flor de estas plantas aromáticas con las emblemáticas hileras en tonos azul-violáceos se puede disfrutar también, además de en Villares del Saz, en otros pueblos conquenses como Cañamares y Huete.

En esta última localidad, Mercedes de Loro y su marido tienen dos plantaciones de lavandín que suman una extensión de tres hectáreas. En su caso, han empezado a cosechar esta semana pero también auguran una buena campaña debido a las abundantes lluvias de la primavera.

“La flor es grande y el aceite esencial será también de buena calidad”, indica De Loro, que montó hace cinco años junto a Maite Bermejo la firma Lavandaña, dedicada a la venta de productos artesanales de lavanda.

Además, también organizan visitas guiadas a la plantación de lavandín justo cuando el cultivo está en flor aunque este año solo han podido planificar seis visitas guiadas durante dos fines de semana de julio debido a las circunstancias derivadas de la pandemia de Covid-19.

A las personas que han participado -en familia o con amigos aunque este año ha habido menos niños que en otras ediciones- ya se les había dado información antes del confinamiento y la mayoría procedían de Madrid. No obstante, también había alguna persona que venía de Cuenca, cuenta De Loro.

“Pero han sido muy participativos. Preguntaban mucho y se les veía muy interesados durante la visita”, celebra.

Lavandaña solo ha organizado este año seis visitas guiadas a la plantación debido a la situación por la Covid-19

Mayor demanda de los plantones

En Vallejondo Esencial también tienen una sección de vivero y se dedican a la producción de plantones. En este apartado, Carrillo explica que han notado una mayor demanda de estas plantas aromática, de las que destaca que tienen una mayor rentabilidad que otros cultivos de secano tradicionales en la zona como podrían ser los cereales y el girasol.

No obstante, reconoce que la inversión que hay que hacer al inicio es elevada -de unos 2.000 euros por hectárea, solo en planta, sin contar la mano de obra- y también apunta que se requiere de una maquinaria específica para recolectarla.

Además, señala que es necesario que haya una destilería cerca porque las flores deben tratarse a la mayor brevedad posible una vez que han sido recogidas para que no fermente el producto. Por ello, indica que si hubiera más destilerías, que funcionaran como las almazaras, se facilitarían las cosas a los productores que apuesten por este cultivo.

En concreto, en la plantación de Vallejondo Esencial cultivan dos tipos de lavandín (súper y grosso) y lavanda mollette, más delicada pero de la cual se obtiene un aceite esencial muy fino utilizado en perfumería de alta gama.

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Publicado el
14 de agosto de 2020 - 13:12 h

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