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Sobre este blog

Espacio de divulgación científica y tecnológica patrocinado por la Universidad de Alcalá (UAH), con el objetivo de acercar el conocimiento y la investigación a la ciudadanía y generar cultura de ciencia

La ropa también contamina el aire: un innovador método revela cuántas fibras desprenden los tejidos al usarlos

Ropa en perchas

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Las prendas de vestir liberan fibras no solo cuando se lavan, sino también durante su uso cotidiano al exponerse al aire, en cualquier lugar. ¿Cómo medir su impacto en el medio ambiente y en las personas? Esta es una pregunta que tratan de responder Roberto Rosal, investigador de la Universidad de Alcalá (UAH), junto a Francisca Fernández-Piñas, Miguel González-Pleiter y Gerardo Pulido, científicos del Grupo Toxicología Ambiental y Cambio Global de la Universidad Autónoma de Madrid.

Para conseguirlo han diseñado un dispositivo que permite cuantificar cuántas de estas fibras textiles se desprenden mientras llevamos puesta la ropa en nuestro día a día.

Un dispositivo diseñado por investigadores de la Universidad de Alcalá y de la Universidad Autónoma de Madrid permite cuantificar cuántas de estas fibras textiles se desprenden mientras llevamos puesta la ropa en nuestro día a día.

Hoy unos dos tercios de la ropa que se comercializa está compuesta por polímeros sintéticos, es decir, plástico. Es el poliéster que aparece en las etiquetas, el mismo material que se usa para fabricar las botellas de plástico. Hay que remontarse a los años 60 del siglo XX cuando se popularizó la ropa sintética por motivos estéticos en una sociedad que valoraba la sensación de progreso, aunque también se apreció por su durabilidad y por su bajo coste.

La investigación parte de una realidad que los científicos llevan años constatando en diversos estudios ambientales y es que las fibras textiles aparecen prácticamente en cualquier muestreo.  “Una buena parte de los micro plásticos que nos encontramos están en cualquier ambiente en forma de fibras”, advierte Roberto Rosal, catedrático del Departamento de Química e Ingeniería Química de la UAH.

Hasta ahora el foco se había puesto en el volumen de fibras micro plásticas liberadas durante el lavado de las prendas textiles, pero no se había intentado medir cuántas se desprenden durante el uso habitual de la ropa. “Nosotros hemos diseñado un dispositivo relativamente sencillo que consiste en una especie de túnel de viento adaptado a la liberación de fibras en textiles que determine qué ocurre en su exposición al aire”.

El innovador dispositivo ha sido financiado por Plastics Europe, que es la principal asociación de fabricantes de materias primas plásticas en Europa. “Está fabricado con vidrio y metal, dispone de una especie de percha para colgar la prenda, que recibe un flujo de aire de arriba hacia abajo. Se extrae una parte del aire con una bomba, utilizando un filtro que recoge las fibras desprendidas En algunos casos, bastan 20 minutos tras colgar una prenda para que el filtro se llene de pelusas”.

Para el estudio usan prendas sintéticas como los forros polares u otros similares, más y menos usadas en incluso ya lavadas. Les interesa también conocer la capacidad de colonización en estas fibras micro plásticas. Desde el punto de vista de la Biología resultan atractivas para su estudio porque son capaces de transmitir patógenos. “Son muy móviles, pueden viajar lejos porque se mantienen en suspensión fácilmente. Por las características de las fibras sintéticas es fácil que se adhieran restos a ellas, como el sudor, y después llegan los microorganismos que encuentran ahí una fuente de nutrientes”.

El estudio entronca con la estrategia de la Unión Europea vinculada a los textiles sostenibles y circulares que busca transformar el sector para 2030, exigiendo que las prendas sean duraderas, reparables, reciclables y libres de tóxicos. Las características sobre la calidad de las prendas, así como los datos de su trazabilidad deberán constar en el conocido como ‘pasaporte digital del producto’. “Se deberá informar también sobre la cantidad de fibras micro plásticas que lleva cada prenda y que se liberan en determinadas condiciones”, abunda el investigador.

Fibras liberadas de una prenda textil que sirven a científicos de la UAH y de la Universidad Autonóma de Madrid para analizar el impacto de los micro plásticos que se desprenden de la ropa cuando la utilizamos

Una de las conclusiones de esta investigación es la relación que existe entre la calidad de las prendas y la cantidad de fibras que liberan. Para Roberto Rosal, la denominada fast fashion está ligada a este problema. “Cuando compras algo de mala calidad, estás comprando algo que va a desprender más fibras. Por ejemplo, porque lleva hilos con menos torsión”. 

Por otro lado, cuando eso sucede lo habitual es que terminen antes convirtiéndose en residuo. “Cada año se producen unos 100 millones de toneladas de residuos textiles en el mundo. Es un material muy difícil de procesar para su reciclaje debido a las mezclas textiles que lleva y termina en vertederos incontrolados”.

El reciclaje es precisamente uno de los retos ambientales en la actualidad. “La moda fuerza al consumidor a cambiar rápidamente las prendas y es innecesario”.

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