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La brecha de género en la salud mental: “Desde pequeñas sufrimos presiones que provocan malestar”

“Te critican porque no tienes pecho. O te critican porque lo tienes, pero grande. O porque lo tienes pequeño. Da igual, siempre te critican”. Es una frase que Montse Vázquez escuchó en un instituto, en boca de una adolescente, cuando acudió a dar una charla de sensibilización en salud mental. Y con ella ejemplifica una realidad: la sociedad presiona por múltiples frentes a las mujeres. Ya sean estéticas, de comportamiento, de cuidados familiares…, las mujeres conviven con esa presión añadida en su día a día.

Y Vázquez, que es coordinadora de la Federación Salud Mental Castilla-La Mancha, avisa: eso provoca malestar psicológico. Por eso, no duda en afirmar que “el género influye en poder tener un problema de salud mental”.

La trabajadora social habla de que el número de mujeres que tiene problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión en un porcentaje que duplica al de los varones. Una situación en la que también influye la circunstancia de que ellas tienen “menos problemas” que ellos en manifestar que sienten malestar emocional y por ello piden ayuda con mayor frecuencia.

Un problema de igualdad: la “medicalización” de la mujer

Estas conclusiones que traslada Montse Vázquez coinciden con las que muestra el Estudio GEA, elaborado por Salud Mental España y que aborda el empoderamiento y la accesibilidad en derechos de las mujeres y niñas con problemas de salud mental en España.

Coincidiendo con el 8M, el Día Internacional de las Mujeres, se debate sobre las muchas 'brechas' que siguen sin cerrarse en el camino hacia la igualdad real. Por ejemplo la que tiene que ver con cuestiones sanitarias.

El informe habla de que los factores sociales y condiciones de vida de las mujeres afectan a su salud mental. “Las experiencias, situaciones y contextos llevan a padecer de modos diferenciales a mujeres y hombres, con mayor vulnerabilidad para las mujeres, así como también a desarrollar con mayor prevalencia cierto tipo de padecimientos”, asegura el estudio.

No es la única diferencia entre hombres y mujeres a la hora de hablar de salud mental. El informe GEA recoge también una situación que denomina la “medicalización de las mujeres”. Esto es, que ante la misma situación médica planteada por un hombre y una mujer, ellas tienen más probabilidades de salir con la receta de un medicamento en la mano. Algo que se da de forma notable en lo que se refiere a la prescripción de psicofármacos.

Esta situación es, para la coordinadora de la Federación Salud Mental regional “un problema muy grave”.

“Muchas mujeres acuden al médico de atención primaria manifestando malestar, dificultades para dormir, dificultades o tristeza y salen de la consulta medicadas con una benzodiazepina. A los varones se les suelen hacer más pruebas o se les deriva al especialista”, señala Montse Vázquez.

El Estudio GEA también refleja que hay problemas de salud mental que son diagnosticados mayoritariamente a mujeres -trastornos como la depresión, la ansiedad, los alimentarios o los obsesivos- y otros que en su mayoría se atribuyen a hombres -los de personalidad o los relacionados con sustancias y adictivos-.

Una circunstancia que, según cita el estudio, “no significa una diferencia real”, sino que el diagnóstico se hace “solo por medio de atribución a través de los síntomas sin un análisis más exhaustivo y contextual”.

“Ven cuestionado su testimonio”

Por otra parte, y hablando de mujeres que tienen diagnosticado un trastorno mental grave la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la depresión severa, deben enfrentarse a la falta de credibilidad y a un cuestionamiento “constante” por parte de su entorno. “Las mujeres con problemas de salud mental ven cuestionado su testimonio. Siempre”, lamenta Vázquez.

Y pone como ejemplo una situación que han vivido tres de cada cuatro mujeres con problemas de salud mental: sufrir violencia en el ámbito familiar o de pareja.

“Cuando una mujer con un trastorno mental grave relata cualquier tipo de violencia, se la cuestiona siempre. Y se considera que puede ser un síntoma de su trastorno. Esto se da sobre todo con las agresiones sexuales, especialmente si se dan en el entorno familiar. No se las cree”.

Esa falta de credibilidad y cuestionamiento lo han vivido en sus propias carnes Míriam y Eva. Ambas son mujeres con trastorno mental grave que participaron en un proyecto de la Federación Salud Mental Castilla-La Mancha bajo el lema ‘Voces desde la calma’. Cinco mujeres de entornos rurales explican la realidad de su día a día en una serie de vídeos más que elocuentes.

Miriam tiene 44 años y vive en Cardiel de los Montes, un pueblo cerca de Talavera de la Reina (Toledo). Ella explica que las mujeres con problemas de salud mental “estamos más estigmatizadas”. Ella asegura sentir la presión de tener que “comportarse bien” o “no alzar la voz” porque si lo hace pueden acusarla de “estar loca”.

Por ello, lamenta que las mujeres que, como ella, tienen un trastorno mental grave, deben “reprimir” sus emociones porque “en cuanto nosotras nos reímos más fuerte, o chillamos, o hacemos cualquier cosa, ya te tachan de loca”.

Eva, que tiene 53 años y vive en Manzanares (Ciudad Real) afirma haber sufrido estigma por ser mujer y vivir en un entorno rural, en un pueblo relativamente pequeño. “He escuchado todo tipo de comentarios”, lamenta.

A pesar de estas experiencias, los mensajes que mandan ambas mujeres a otra que estén empezando su camino tras un diagnóstico de salud mental es positivo. “Que no tenga miedo”, les recomienda Míriam. “Que no tenga miedo, que se deje aconsejar por los profesionales, que no deje nunca de tomar la medicación y sobre todo que esté abierta al cambio. Cambiar es muy importante”.

“Queríamos poner rostro y voz a mujeres con problemas de salud mental que vivían en entornos rurales para que también sirviera de ayuda a otras a las que a lo mejor ahora mismo les están diagnosticando por primera vez un problema grave de salud mental, que vieran que hay otras mujeres en su misma situación que han salido adelante. Aprendimos mucho”, explica Montse Vázquez, que termina con un consejo para que las mujeres que estén pasando por una etapa de malestar emocional puedan seguir hacia delante.

“Que hablen, que pidan ayuda, que cuenten. Cuando hablas, pidas ayuda y cuentas, todo mejora. La recuperación, por supuesto, es posible”.