Un informe arqueológico confirma el deterioro del torreón del castillo de Calatañazor, en Soria
Un informe arqueológico, validado por la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural, confirma el deterioro del torreón de Calatañazor (Soria), que ha perdido gran parte de su estructura original por el uso histórico de sus materiales, ha informado la Subdelegación del Gobierno en Soria.
En nota de prensa, ha explicado que la Comisión Territorial ha recibido el informe técnico encargado por la Dirección General de Patrimonio del Estado del Ministerio de Hacienda, con motivo del proyecto de obras impulsado por el Gobierno Central para la consolidación y puesta en valor del monumento.
El documento recoge los resultados de los trabajos arqueológicos, que han permitido identificar únicamente restos constructivos muy deteriorados y confirman la desaparición de gran parte del volumen, de la base y del núcleo del torreón, sobre todo en su mitad suroeste y bajo las edificaciones adosadas.
Además, atribuye esa pérdida al aprovechamiento histórico de materiales del propio torreón para construcciones de la localidad.
Entre los materiales recuperados figuran fragmentos de teja procedentes de una fábrica de San Juan de Aznalfarache, en Sevilla, cuya producción con emblema de águila se sitúa entre 1890 y 1915.
El hallazgo que aporta una referencia útil para interpretar algunas de las transformaciones que ha sufrido este elemento defensivo a lo largo del tiempo.
Conservación del castillo de Calatañazor
La actuación sobre el torreón del foso se enmarcaba en la conservación del castillo de Calatañazor, un enclave de titularidad estatal integrado en un conjunto histórico protegido, ha explicado la Subdelegación.
El proyecto busca frenar la pérdida de material original, mejorar la seguridad del recinto y asegurar la estabilidad de una estructura que presentaba un acusado deterioro.
La documentación técnica previa contempla labores de limpieza, retirada de elementos ajenos a la obra histórica, tratamiento para eliminar vegetación y otros agentes biológicos que dañan la piedra, así como la consolidación y protección de la parte superior del torreón para favorecer la evacuación del agua y evitar un mayor deterioro.
Además, el proyecto prevé soluciones específicas para las zonas conservadas, siempre a partir del conocimiento obtenido en el estudio arqueológico.
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