Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

La estrategia de Castilla y León que ha bajado la incidencia de la COVID-19: rastreadores, prudencia, una desescalada lenta y suerte

Un ciudadano con mascarilla pasa junto al escaparate de una tienda en Valladolid.

9

“En Soria y Segovia han sufrido una barbaridad. No nos puede volver a pasar”. La consejera de Sanidad de Castilla y León, Verónica Casado, pronunció esta advertencia durante su comparecencia en las Cortes a finales de abril, cuando rompió a llorar al recordar la muerte de sus colegas sanitarios. Castilla y León fue de las autonomías que más sufrieron durante el principio de la epidemia. Ahora intenta contener la situación y tiene una tasa de incidencia inferior a la de la media española. La estrategia de Castilla y León que ha bajado la incidencia de la COVID-19 se basa en los rastreadores, la prudencia, una desescalada lenta y suerte, aunque hay otros factores.

A finales de marzo, Castilla y León era la sexta autonomía con mayor incidencia (241 casos acumulados por 100.000 habitantes) y ahora, aunque la tendencia es creciente, es de 29 casos diagnosticados (inicio de síntomas en los últimos 14 días) por cada 100.000 habitantes. Los sanitarios consultados por este diario aseguran que ahora saben “mucho más” sobre este virus que a principios de año, pero advierten de que se encuentran en una “merma” de sus fuerzas tanto físicas como psíquicas. “Esto no ha acabado”, repiten incansablemente. La epidemia no crece al mismo ritmo que en marzo, pero continúa. “El coronavirus circula entre nosotros”, repite como un mantra la consejera de Sanidad, Verónica Casado.

“Hay muchos factores [que han influido], y yo no descartaría la suerte”, comenta Ignacio Rosell, especialista en Salud Pública y secretario del Comité de Expertos que asesora a la Junta de Castilla y León. Rosell enumera otros factores que han influido: el elevado número de rastreadores –Sanidad recomienda uno por cada 5.000 habitantes y la comunidad tiene uno por cada 4.000–, el hecho de que la gente es “más consciente” porque la pandemia “nos golpeó mucho”, la población envejecida y, a día de hoy, el menor número de temporeros.

El envejecimiento de la población, que tanto perjudicó en un inicio a la comunidad porque se trata de un factor de riesgo, puede ayudar ahora. “La gente mayor es más prudente y está más concienciada. Además, no sale en ocio nocturno”, explica Rosell. Esto explica que, aunque hay excepciones, la mayoría de brotes detectados se han producido por reuniones familiares o de amigos. “El tipo de turismo es de interior, de naturaleza... la gente no viene a encerrarse en una discoteca, aunque eso no quita que pueda haber un brote”, agrega.

Temporeros

En el caso de trabajos precarios como los del sector primario, la cuestión es diferente. “Lo de los temporeros habrá que verlo en septiembre, porque ese factor tiene que ver con la estacionalidad”, añade el especialista en Salud Pública. Por su parte, el presidente del Colegio de Médicos de Valladolid y médico de Familia, José Luis Almudí, pone el foco en las residencias, “que están muy controladas”, y en los temporeros. “Muchos de estos trabajadores pueden ser asintomáticos, o pueden incluso presentar síntomas porque para ellos es muy importante trabajar, porque tienen miedo de tener que estar aislados”, relata este facultativo.

Castilla y León se caracterizó por su particular desescalada, centrada en las Zonas Básicas de Salud y no en las provincias. De esta manera, los municipios más pequeños y con menor incidencia del virus fueron desconfinándose poco a poco. “Eso hizo que hubiera menos interacción y ha hecho que la gente sea más consciente de lo que se jugaba. Desescalar por zonas básicas de salud ha responsabilizado mucho a la gente y ha concienciado a nivel local, porque la gente estaba más atenta a lo que estaba pasando, no se sonreía tanto al listillo que se saltaba las normas”, asegura a elDiario.es Rosell, quien afirma que hacer las cosas bien no da “garantías” por el factor “suerte” y la posibilidad de que un brote se descontrole si no se acude a Sanidad.

El presidente del Colegio de Médicos de Ávila, Manuel Muñoz, también cree que la dispersión ha jugado a favor de la comunidad. “En la provincia de Ávila, por ejemplo, viven menos de 160.000 personas, que podemos encontrar en un solo barrio de Madrid. Por eso allí hay un contacto mayor”, explica a elDiario.es. Muñoz valora el número de personas que acatan las recomendaciones sanitarias, aunque lamenta que la población “no está tan concienciada como (los sanitarios) hubiéramos querido”.

“La Atención Primaria está en modo silencioso, invisible, porque solo se habla de si hay más ingresados o gente en la UCI. Pero para que haya 4 personas en UCI o 20 ingresados, cuántos hemos tenido que ver en Atención Primaria”, señala Almudí. Los médicos de familia son el primer contacto que tienen casi todos los pacientes. Cuando presentan síntomas, llaman al teléfono de la cita previa y el facultativo les atiende en el centro de salud para que se les realice la PCR.

Importancia de la desescalada

Cuando terminó la desescalada, Sanidad ha continuado dando información de los casos positivos por COVID-19 en cada zona básica de salud. De esta manera, cada ciudadano puede ver cómo va la epidemia en su barrio o pueblo, que recibe un color: verde (menos de 2,5 casos por cada 10.000 tarjetas sanitarias), amarillo (entre 2,5 y 5 casos por cada 10.000 tarjetas), naranja (más de 5 casos por cada 10.000 tarjetas) y rojo (transmisión comunitaria). Las recomendaciones son cada vez más restrictivas para frenar el contagio, lo que influye en esta labor de concienciación.

Una vez se detecta transmisión comunitaria, la Junta no ha dudado en confinar una localidad como ha hecho con Íscar y Pedrajas (Valladolid) y Aranda de Duero (Burgos). “El confinamiento de un municipio sirve de ejemplarizante para los responsables públicos y ciudadanos”, explica Ignacio Rosell. Este viernes, de hecho, Sanidad ha confinado las localidades de Cantalejo (3.500 habitantes) y Carrascal del Río (147) ante la sospecha de que haya transmisión comunitaria. En esta zona básica de salud, hay una incidencia de 61 PCR positivas por cada 10.000 tarjetas sanitarias, que Sanidad espera reducir y contener con este confinamiento.

La incidencia acumulada ha bajado tras los 14 días de aislamiento en Aranda de Duero, Íscar y Pedrajas, pero el jueves la consejera de Sanidad advertía de que los sanitarios seguirán “vigilando” Aranda “de forma cercana” porque los 52 casos por cada 10.000 personas no la “consuelan”. “Para decir que un brote está cerrado, al menos 28 días sin casos. Todavía no podemos decir que tenemos el brote cerrado. Hay que seguir teniendo muchísimo cuidado”, recomendaba Verónica Casado.

Más de 3.000 muertos en marzo y abril

Solo en los meses de marzo y abril, hubo 2.067 muertes por COVID-19, 1.605 por causas compatibles con la pandemia y 4.961 por otros motivos, según los datos del Registro Civil. Segovia necesitó un hospital de campaña que luego no pudo utilizarse por falta de personal y porque no llegaba el oxígeno para los pacientes. Las UCI tuvieron que extenderse y otras unidades como UVI o URPA fueron utilizadas como unidades de críticos.

Y Casado dijo: “Nunca más”. Ese ha sido un compromiso de la Junta de Castilla y León, una apuesta por colocar un parche a Atención Primaria –deficitaria desde hace años– con la contratación de rastreadores a tiempo parcial o completo. En total, según los datos de la Junta de Castilla y León, hay 622 profesionales sanitarios que rastrean los contactos cercanos a un positivo en COVID-19.

Según los datos recogidos por el Instituto de Salud Carlos III, las pruebas PCR tardan en conocerse un día para realizar cuanto antes el estudio de contactos de aquellos que den positivo –y se han tenido que aislar ya–. Castilla y León es la quinta autonomía con menor porcentaje de casos sin contacto COVID. Los sanitarios no saben cómo se contagió el 22% de los enfermos por COVID-19, frente al 37,9% de la media española. En Galicia, este porcentaje es del 73%.

La Junta de Castilla y León también ha reforzado las inspecciones de Salud Pública para comprobar que las empresas y establecimientos están adoptando las medidas de prevención, contención, seguridad e higiene frente a la pandemia, como la distancia de 1,5 metros –o equipos de protección–, el uso obligatorio de la mascarilla, la ventilación, limpieza e higiene, la provisión de hidrogeles, la reordenación de los turnos, la limitación de los aforos y la desinfección de locales, uniformes y ropa de trabajo.

Sanidad realizará más de 11.000 inspecciones en piscinas, mataderos y empresas e industrias alimentarias –incluidos sectores minoristas, tales como bares, restaurantes, carnicerías, distribución y venta alimentaria–, incluyendo en la vigilancia a establecimientos sanitarios, como las farmacias.

A pesar de todo, las próximas semanas serán claves para la evolución de la epidemia. Este jueves el vicepresidente autonómico, Francisco Igea, aseguró que su equipo está “más preocupado” que la semana pasada porque continúan los nuevos casos y cada vez son más los pacientes hospitalizados. Según el último parte, hay 163 personas ingresadas y 17 en la UCI.

El vocal de Atención Primaria del Colegio de Médicos de Soria, Mariano Dolado, asegura que la presión asistencial ha aumentado en algunos puntos de la provincia por los desplazados de otras provincias. “Los rastreadores están haciendo su trabajo, y tienen bastante, están sobrecargados y tienen unas jornadas tremendas”, alerta de la situación en Soria.

El presidente del Colegio de Médicos de Valladolid no ha detectado en esta provincia problemas con los rastreadores: “En mi centro de salud, es el propio equipo el que rastrea, si tenemos capacidad, tiempo y recursos”. “La gente está de vacaciones y hay menos personal”, añade el presidente del Colegio de Médicos de Castilla y León, José Luis Villarig, que coincide en que este verano hay más gente en los pueblos que otros años.

En esta situación, los médicos recomiendan cumplir con las normas COVID-19: higiene de manos, distancia de seguridad, mascarilla y evitar las aglomeraciones y los espacios cerrados. “Hemos visto gente que ha tenido contacto con un positivo y no quiere hacerse la prueba para evitar el confinamiento, y eso es obligatorio”, subraya Almudí.

La 'vuelta al cole' y la estacionalidad del sector primario supondrán “un punto de inflexión”. “Será el momento de testear si somos capaces de compaginar el control de la pandemia y los colegios”, afirma Almudí. Los sanitarios alertan también de la posibilidad de que se solape la COVID-19 con las gripes en los próximos meses. El presidente del Colegio de Médicos de Valladolid cree que el uso obligatorio de las mascarillas pueda “evitar” la transmisión de otros virus, como está sucediendo ya en algunas partes de América del Sur.

Aunque se pueda aventurar cómo será la situación en los próximos meses, solo depende de la responsabilidad y cuidado individual, y de no pedir al sistema sanitario más de lo que puede dar, porque los profesionales están “exhaustos y agotados”. Y por eso hay que cumplir con las normas sanitarias: “De nada nos sirve confinar una zona si nos escapamos. No hay policía suficiente para controlarlo”, sostiene Casado.

Etiquetas
stats