Entrevista

Aina Vidal, portavoz de Comuns en el Congreso: “La vía Rufián nunca fue una propuesta”

Arturo Puente

Barcelona —
22 de septiembre de 2026 18:47 h

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Aina Vidal (Barcelona, 1985), cabeza de lista de los Comuns en las últimas elecciones generales, no tiene prisa por poner nombre al candidato del conjunto de las fuerzas que confluyeron en Sumar. “Todo el mundo tiene que tener en la cabeza que va a haber un proyecto de izquierdas y que vamos a salir a ganar”, defiende.

Considera que la propuesta de Gabriel Rufián se quedó en nada porque no pudo concretarla y receta “cariño” para reconstruir la relación con Podemos. Además, defiende la posición de su partido contra la ampliación del aeropuerto de El Prat, de la que considera que no tienen responsabilidad pese a formar parte del Gobierno que la impulsa.

El ministro Ernest Urtasun abrió la puerta la semana pasada a liderar la candidatura de los Comuns al Congreso. ¿Había hablado con usted antes de hacerlo?

El ministro lo que dijo es que está a disposición del partido, como lo estamos todas. Yo misma y tantos compañeros y compañeras que queremos dar la batalla para reeditar el Gobierno.

¿Le gustaría ver a Urtasun liderando Sumar?

A mí lo que me gustaría es ganar las elecciones. En las anteriores nos presentamos con un compendio de partidos que hizo posible que diéramos el campanazo y que esquiváramos una bala que todo el mundo daba por hecha. Eso es lo que queremos hacer, pero lo queremos hacer mejor. Algunas cuestiones, como la forma de hacer las listas o de relacionarnos entre nosotras, claramente no funcionaron bien, ni durante la campaña ni durante la legislatura. En eso estamos trabajando: en hacer propósito de enmienda, en un acuerdo mucho más relajado que nos permita no solo enfrentarnos a unas elecciones con la máxima garantía, sino hacerlo también el día después.

¿Usted querría repetir liderando la lista de los Comuns? ¿Podríamos ver unas primarias entre usted y Urtasun?

Yo estaré donde mi partido considere que tengo que estar, igual que el ministro, igual que tantos otros compañeros y compañeras, y esa no es la cuestión ahora mismo. Nadie nos está pidiendo una competición en los medios de comunicación. Lo que nos están pidiendo es que hagamos una balsa lo más grande posible y que nos pongamos a remar para volver a ganar. Esa es la determinación con la que estamos, con la que estábamos y con la que seguiremos.

¿Por qué aún no sabemos ni cómo será la marca estatal con la que acudirán las diferentes fuerzas a la izquierda del PSOE ni tampoco el candidato o candidata por Madrid?

Creo que sí se sabe qué tipo de coalición queremos hacer y en qué tipo de proyecto estamos trabajando. Es evidente que tenemos toda la ambición y también toda la credibilidad para poder decir que queremos ganar. Tenemos que ser conscientes de que a veces las cosas que pedimos son más complejas de lo que parecen. Somos familias diferentes, que pensamos en códigos diferentes y que tenemos bases que se comportan de formas distintas. Esta diversidad, a mi entender, genera algo positivo, pero hay que saber gestionarla, y en eso estamos ahora. Pero todo el mundo tiene que tener en la cabeza que va a haber un proyecto de izquierdas, que vamos a salir a ganar y, además, estoy convencida de que hay oportunidad para volver a hacerlo.

¿Qué es lo que no acaba de encajar, el obstáculo por el que están necesitando tanto tiempo para articular esta candidatura?

En la política hay seres humanos, y a los seres humanos nos acontecen situaciones que nos duelen, que nos generan heridas o también esperanzas. Cuando vienes de una ruptura del grupo parlamentario, es evidente que hace falta tratarse con cariño y hacer las cosas de un modo distinto. Por eso creemos que es importante trabajar lo previo, ir rompiendo la dinámica de los últimos años y generar un clima de confianza. Creo que lo estamos haciendo bien. Entiendo las críticas en el sentido de que estamos tardando en decir el nombre del candidato o candidata. Pero no tengan ninguna duda de que vamos a tener la mejor candidatura posible para el objetivo, que no tiene nombre y apellido: tiene nombre de victoria y de un gobierno valiente que dé la cara frente a la extrema derecha.

Vamos a tener la mejor candidatura posible para el objetivo, que no tiene nombre y apellido: tiene nombre de victoria y de un gobierno valiente que dé la cara frente a la extrema derecha.

¿Le hubiese gustado compartir lista con Gabriel Rufián? ¿Cree que ha fracaso la 'vía Rufián?

¿Cuál es la vía Rufián? El problema de la no-propuesta Rufián es que nunca ha sido una propuesta. Salió y dijo que quería participar de un proyecto grande que sume y que genere ilusión, y no lo tradujo absolutamente en nada. Lo planteó de forma etérea, abstracta, y uno podría llegar a pensar que tiene más que ver con su [dinámica] interna que con una propuesta concreta. Dicho esto, le digo lo mismo que le dijimos el día que salió a decir eso. Nosotros fuimos a escucharle, él está invitado. Hace mucho tiempo que trabajamos en generar un frente amplio de izquierdas que permita volver a dar a este país la oportunidad de tener un gobierno progresista, y ahí es donde nos va a encontrar Rufián y quien sea.

¿Usted sabe qué planes tiene Ada Colau? No ha descartado regresar a la política, pero no ha aclarado nada más.

De los planes de Ada Colau tengo la sensación de que podríamos poner un mensaje fijado: da igual cuándo lo leas, porque siempre se especula y nunca termina. Ada no quiere dejar de hacer política, pero hacer política no es solo tener un cargo o estar en la institución. Es también estar trabajando, por ejemplo, en una fundación para ir hilando relaciones internacionales. Dónde quiera estar Ada es algo que tienen que decidir ella y el partido.

De los planes de Ada Colau tengo la sensación de que podríamos poner un mensaje fijado: da igual cuándo lo leas, porque siempre se especula y nunca termina.

Una de las banderas de Sumar en esta legislatura era la reducción de jornada a 37,5 horas, que la derecha tumbó. A menos de un año del final del mandato, ¿qué triunfos pueden exhibir desde su formación que no hubieran llegado igual con un gobierno del PSOE en solitario?

Muchísimos. Se ha instalado una especie de soniquete según el cual parece que el Gobierno está bloqueado y que no salen leyes adelante, y eso es simplemente una falsedad. Una de las últimas victorias de este Ejecutivo, que solo por eso ya haría que valiera la pena esta legislatura, tiene que ver con la Ley de Dependencia. Es una ley que hace una reestructuración sistémica de un modelo caduco y, además, aprobamos un paquete de más de 7.000 millones de euros para hacerlo posible.

No me quedaría aquí. Los padres y las madres saben perfectamente lo que ha cambiado este Gobierno en las bajas y los permisos de maternidad y de paternidad. Podríamos hablar también de las ayudas que el Estado está articulando para que los menores de edad puedan tener una reducción importante en el caso de las gafas. Y esto ha ocurrido en una etapa llena de crisis y situaciones de emergencia, donde hemos visto un Gobierno que ha sido capaz de gestionar, de moverse, con una solvencia bastante contrastada en la mayor parte de las crisis que hemos vivido, que han arruinado a la mayor parte de los países de nuestro alrededor.

¿Cree que la economía va bien y que la derecha hace un discurso catastrofista o es de las que piensa que los datos macro no están llegando a los bolsillos de las familias?

Ambas son verdad. Es absolutamente cierto, y no se puede discutir, que España está muchísimo mejor de lo que estaba. Es indiscutible que somos uno de los países de la eurozona en mejor situación económica. Es indiscutible que los salarios han crecido por encima del IPC en la mayor parte de los sectores. Y al mismo tiempo es indiscutible que hay una precariedad vital que asola a una parte importantísima de las familias, y que el precio de la vivienda se está comiendo los incrementos salariales que se están matando a pelear los sindicatos. Las dos cosas son verdad.

¿Y entonces?

¿Dónde tenemos que estar nosotras? Hablábamos de la reducción de la jornada laboral. Esa medida, tarde o temprano, va a llegar, porque es de justicia, porque nos la hemos ganado los trabajadores y las trabajadoras. Tiene que ver con un país que ha mejorado muchísimo sus índices de productividad. Hoy generamos mucha más riqueza con el mismo trabajo, y eso está yendo a los dividendos, se está quedando en los bolsillos del IBEX 35, de las grandes empresas y de las multinacionales. Esto es, a todas luces, insoportable.

Sánchez ha dicho que presentará los Presupuestos antes de que acabe este año. ¿Los Comuns van a poner condiciones para apoyarlos? ¿Cuáles son los principales?

Nosotros siempre hemos defendido, incluso perdiéndolos, que es importante presentar un proyecto de presupuestos, porque tiene que ver con cuál es tu proyecto de país. Nosotras queremos hablar, por ejemplo, de la prestación por hijo a cargo. Todos los estudios nos dicen que tener un hijo o una hija incrementa la probabilidad de caer en una situación de pobreza, en la que ya está una parte muy importante de nuestro país. Esto también es verdad, y es compatible con que la macroeconomía vaya bien.

Por eso ponemos encima de la mesa tres cuestiones que nos parecen de sentido común: la vivienda, el control horario y los salarios. Es fundamental que las familias noten que les llega el cambio, porque este tiene que ser un país democrático, y democrático quiere decir que puedas decidir qué quieres hacer con tu vida, que puedas tomar decisiones libres.

¿Al Gobierno, o al PSOE, le ha faltado mano izquierda para mantener a Puigdemont y a Junts como aliados, o era imposible evitar esta ruptura?

No es una ruptura ni deja de serlo. Junts, en un momento determinado, tomó la decisión de dejar de hacer política, y eso lo tendrán que explicar ellos y ellas. Cuando uno se presenta a una institución y se permite hacer declaraciones del tipo “no vamos a votar nada”, está abdicando de su responsabilidad. Creo que en los últimos meses o semanas Junts ha entendido que eso fue un error mayúsculo y está haciendo propósito de enmienda. Bien, pues ahí nos van a encontrar. No partimos de posiciones iguales: Junts son los portavoces de la patronal inmobiliaria. Pero, dicho esto, hay que hablar con todo el mundo, evidentemente también con Junts.

Forman parte de un Gobierno con un exministro de Transportes condenado por corrupción. ¿Cree que eso puede pasar factura en su imagen?

Siempre hemos sido muy exigentes contra la corrupción y siempre lo seremos, y creo que no nos hemos escondido al respecto. Estamos para traer propuestas y garantizar que estas cosas no pasen. Por eso llevamos a votación la creación de una agencia antifraude, que de hecho el GRECO hace mucho tiempo que nos está pidiendo, y que partiría de expertos ajenos al Gobierno y con conocimiento de causa para detectar en qué puntos de la contratación pública, por ejemplo, podríamos establecer mecanismos que ayudaran a impedir determinado tipo de contrataciones. ¿Qué sucedió? Que Junts, con el Partido Popular y Vox, tumbaron esa propuesta.

Este fin de semana hubo una manifestación en Barcelona contra la ampliación del Prat. Su partido está en contra, pero también se sienta en el Consejo de Ministros que la ha aprobado. ¿Cómo se gestiona esta contradicción?

No se aprobó colegiadamente.

Todo lo que sale del Consejo de Ministros se aprueba colegiadamente, es decir, sale avalado por todos…

No, para nada. Hay votaciones internas en el Consejo de Ministros y los ministros a veces votan de forma diferente. Y les sorprendería saber que a veces ni siquiera tiene que ver con los partidos.

¿Y votaron diferente?

Nosotros no estamos de acuerdo con la ampliación. En el DORA [el documento que prevé las nuevas inversiones de AENA aprobadas la semana pasada] no hay ninguna partida que haga referencia explícita al aeropuerto del Prat, es importante tenerlo en cuenta. Dicho esto, en todo momento los cinco ministros del espacio de Sumar, así como los partidos que lo conforman, que van más allá de estos cinco, hemos sido muy claros.

No tiene que ver solo con el aeropuerto del Prat. Aquí nos toca de muy cerca porque se mezcla una aberración ecológica con un momento de crisis climática en el que te preguntas: ¿cómo vamos a gastar más agua?, ¿cómo vamos a hacer infraestructuras que sabemos que dentro de diez años no nos vamos a poder permitir? Pero aquí también choca con un debate cada vez más sangrante, el del turismo evasivo. Veamos cómo están, por ejemplo, Baleares o las Islas Canarias, donde han proliferado los campos de caravanas. Esas imágenes que veíamos en películas de Estados Unidos y que parecían una realidad distópica hoy suceden y existen en nuestro país.

Le preguntaba si cree que hay contradicción entre estar en contra de la ampliación de los aeropuertos, especialmente el de El Prat, y formar parte de un gobierno en el que, con sus votos o no, se aprueba y se promueve esa ampliación.

Es plenamente compatible, y le voy a poner otro ejemplo. No siempre estamos de acuerdo con todo lo que hace e impulsa el Partido Socialista. Para mí, uno de los elementos más sangrantes es la ley de extranjería: no solo la que tenemos aprobada en el Estado español, sino la propia ley de migraciones y asilo de la Unión Europea, que el Partido Socialista votó a favor. Es una ley que se pasa los derechos humanos por cierto sitio, que permite que existan centros de reclusión a las puertas de la Unión Europea y que externaliza y paga a países limítrofes para no ver la cuestión migratoria. Eso produce cosas tan contradictorias como que estés pagando a Marruecos para gestionar tu frontera sur y que, al mismo tiempo, sea el encargado y el favorecido a la hora de permitir que sucedan cosas como las que pasaron en Ceuta.

El Govern de Salvador Illa está teniendo dificultades en la gestión de servicios públicos como el transporte o la educación. ¿Cómo vive eso un partido que es socio de legislatura del PSC?

Catalunya tiene un problema permanente con Rodalies, que es el medio de transporte que utiliza la mayor parte de los catalanes y catalanas, y del que Illa se olvida continuamente. Hace escasos días hizo una gran conferencia y ni siquiera apareció la palabra Rodalies. No se acordó. Un presidente que quiere hablar de la Catalunya del futuro tiene que explicarnos cómo salimos de la situación de Rodalies, dejando a un lado el aeropuerto y centrándose donde realmente tenemos el problema. En el ámbito educativo, Catalunya no está funcionando, y es una crisis que no tiene que ver solo con este gobierno, porque vivimos en un país y en un mundo que ha cambiado y el sistema educativo debería adaptarse a esos cambios. Son obvios los retos que tenemos por delante, y también es evidente que el Govern no está sabiendo encontrar ni la fórmula.

Un presidente que quiere hablar de la Catalunya del futuro tiene que explicarnos cómo salimos de la situación de Rodalies, dejando a un lado el aeropuerto y centrándose donde realmente tenemos el problema.

A diferencia de lo que ocurre en el Congreso y en el Parlament, en el Ayuntamiento de Barcelona los Comuns han optado por ser oposición a Collboni durante toda la legislatura. ¿Por qué esa diferencia?

En la lógica municipal, todo el mundo sabe que hay alcaldes que, independientemente de su partido, funcionan en su pueblo porque son ellos. Pues en Barcelona el alcalde es socialista, pero es el señor Collboni. Que ha dado absolutamente la espalda a una Barcelona que intentaba construirse frente a un reto climático mayúsculo, y ha dado marcha atrás: en lugar de ampliar todas esas medidas climáticas que favorecían que la ciudad redujera, por ejemplo, el nivel de un aire que es tóxico y que mata todos los años a más de dos mil personas en Barcelona, ha decidido hacer todo lo contrario.

No hay más superilles, pero sí nos trae la Fórmula 1. No es capaz de poner sobre la mesa la necesidad de aprobar una ley que permita poner freno a los fondos buitre que se están comiendo y arrasando nuestra ciudad, y, en cambio, se permite hacer el espectáculo dándose la mano con el señor Mamdani. Si se quiere parecer a algo de izquierdas, que haga algo de izquierdas, y entonces tendrá el voto favorable de los Comuns.

¿Qué tiene que aprender la izquierda y los Comuns de la victoria de Die Linke que vimos este fin de semana en Berlín?

Mucho. Y creo que en parte también estamos andando por ese camino; nunca lo hemos dejado de hacer. Hay una novedad en su caso, y es que no estaban gobernando. Ahora tendrán la oportunidad, y lo hacen con medidas muy parecidas a las que nosotras hemos puesto en marcha. Berlín es una ciudad con la que Barcelona, por ejemplo, mantenía una relación muy estrecha. Creo que han sido valientes, con una propuesta muy clara y un discurso limpio, no solo contra la extrema derecha, sino propositivo, que es precisamente lo que estamos intentando hacer nosotras: no solo mirar por el retrovisor y decir “qué viene el lobo”. La virtud que han tenido tanto Mamdani como Die Linke es entender el poder de la comunidad.

Vídeo completo de la entrevista a Aina Vidal: