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Condenado a trece meses de cárcel un mosso d’esquadra por robar el móvil y los auriculares a un muerto en la calle

Control de los Mossos d'Esquadra

Oriol Solé Altimira

Barcelona —
1 de marzo de 2026 22:23 h

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Acudió vestido de uniforme a la calle donde un hombre había muerto, robó el móvil y los auriculares al finado y volvió a la comisaría a terminar su turno. Así lo ha sentenciado la Audiencia de Barcelona, que ha condenado a un agente de los Mossos d'Esquadra a 13 meses de prisión por apropiación indebida.

En su sentencia, a la que ha tenido acceso elDiario.es, la sección 3ª de la Audiencia de Barcelona no expresa dudas. “En el ejercicio de sus funciones policiales”, destaca la resolución, el agente “se adueñó” del móvil y los auriculares inalámbricos de un hombre que había fallecido en una calle de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). El fallo también impone al mosso una inhabilitación para ejercer de policía de 13 meses y una indemnización de 850 euros para la viuda del fallecido.

Los hechos se remontan al 27 de octubre de 2021. Junto a su compañero de patrulla, el agente, destinado entonces en la unidad de investigación de la comisaría de Mataró (Barcelona) en el turno de noche, acudió a Santa Coloma porque un hombre había muerto en plena calle. En el lugar ya estaba un policía local, sanitarios y otras dos dotaciones de la policía catalana, del turno de tarde.

Cuando sus compañeros mossos le entregaron la mochila del finado, en ella había un iPhone, unos auriculares inalámbricos, un anillo y un reloj, además de su documentación personal. Pero al llegar a la comisaría de Mataró, en el acta de custodia de los objetos del fallecido, el teléfono ya no estaba.

La maniobra no tardó en ser detectada: el jefe de la unidad de investigación de la comisaría de Santa Coloma solicitó al agente acusado y a su compañero un informe policial al considerar que la cadena de custodia no estaba bien hecha. El mosso condenado insistió en que no había teléfono ninguno y reseñó unos “auriculares blancos”, en vez de “auriculares inalámbricos”, como constaba en la primera acta.

Los problemas crecieron cuando, cinco días después, la viuda del finado se personó en comisaría para recuperar sus efectos personales. Allí se dieron cuenta de que faltaba su teléfono móvil y sus auriculares. Activaron en ese instante la aplicación que permite localizar el iPhone. Los resultados fueron reveladores.

La aplicación, como el algodón, no engañó: las últimas señales del iPhone del fallecido se localizaron en el repetidor que abarca la comisaría en la que trabajaba el acusado en Mataró a las 00:32 h y a las 03:35 h de la madrugada, esto es, durante su turno.

Los auriculares también dejaron rastro de su uso una vez muerto su dueño y acorralaron más al acusado, pues la última señal se situó a 40 metros del domicilio del mosso.

Para los jueces no hay otra explicación posible que el robo. A esa conclusión llegan tras haber escuchado al agente de la policía local, que fue el primero en acudir al lugar donde había muerto el hombre y vio que llevaba encima su teléfono. Es más, indicó a los mossos que entre las pertenencias del finado “había objetos de valor”.

El tribunal también escuchó al compañero del mosso, que explicó que la cadena de custodia no la redactó hasta llegar a la comisaría de Mataró, pero que quien había colocado la bolsa en el maletero del coche en Santa Coloma fue el acusado. También declararon agentes de Asuntos Internos que señalaron al uniformado como responsable del robo.

En su declaración exculpatoria, a la que el tribunal no da credibilidad, el agente alegó que no tocó la mochila del finado. Sobre por qué la localización del teléfono y los auriculares los situaba cerca de su casa, el mosso dijo desconocerlo. También dijo que no sabía cómo funcionaban unos auriculares inalámbricos como los del muerto.

El mosso, incide la sentencia, “se adueñó, con ánimo de enriquecimiento ilícito” del teléfono antes de que su compañero empezara a redactar el documento de cadena de custodia de los objetos del fallecido, y procedió además a sustituir los auriculares del muerto por otros de color blanco. El color de los auriculares no estaba en el acta de cadena de custodia.

“El acusado cometió el delito prevaliéndose de su carácter de agente de la autoridad y aprovechándose de esta circunstancia para una mayor facilidad al no levantar, en principio, sospechas de su actuación en el ejercicio de sus funciones profesionales para su comisión”, asevera el tribunal.

La sentencia es recurrible ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), que deberá confirmar si, como ha concluido la Audiencia, el mosso pasó de policía a ladrón.

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