OPINIÓN | Cuando el 155 terminó, el independentismo todavía estaba allí, por IGNACIO ESCOLAR
Dos meses después, el 155 ha dejado para el presidente del Gobierno que lo firmó el peor resultado posible, un triple fracaso. Su enemigo, el independentismo, mantiene la mayoría absoluta en el Parlament. Su rival, Ciudadanos, se convierte en la fuerza más votada en Catalunya. Y su partido, el PP, se desploma y pierde hasta el grupo parlamentario propio. Es todo un éxito de Mariano Rajoy.
Los dos bloques en los que sigue dividida Catalunya apenas se han movido, a pesar de la histórica participación. Esa supuesta mayoría silenciosa en contra del procés que pronosticaban algunos análisis no ha logrado arañar más que unas pocas décimas en el marcador. El sistema electoral –que, al igual que en las generales, prima a las provincias menos pobladas– mantiene al independentismo con mayoría absoluta parlamentaria. Ni la fuga de empresas ni la falta de apoyos internacionales han hecho mella en esos dos millones de catalanes que hoy, igual que hace dos años, se quieren marchar.