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Las presas de Brians 1, al Papa: “Nos alegra que esté aquí porque muchas veces nos sentimos olvidadas”

Montse López abraza a León XIV durante su visita a Brians

Oriol Solé Altimira / Jesús Bastante

Barcelona —
10 de junio de 2026 11:14 h

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El papa León XIV ha realizado uno de los actos de mayor simbolismo en su viaje a España. El pontífice ha visitado la cárcel de Brians 1 (Sant Esteve Sesrovires, Barcelona), donde ha escuchado las breves palabras que le han dedicado dos internas, Montserrat López y Josefina.

“Nos alegra que esté aquí porque muchas veces nos sentimos olvidadas”, ha expresado, a escasos metros del pontífice, Montserrat López, que ha confesado a Robert Prevost que no siempre fue creyente.

“He experimentado la muerte de las personas que más quería, y me he enfrentado al silencio de Dios. No entendía por qué Dios se habia llevado a mi hijo, para mí era el culpable de todo, pero hoy pido perdón a Dios por todo”, ha aseverado López.

Josefina, la otra interna que ha hablado ante el Papa, ha señalado: “Aquí en la prisión no estoy sola, Jesús me da fuerzas y vida lo siento dentro de mí. Si no fuera asi no sé como habría podido soportar todo esto, pero esto pasará, retomaré mi vida y seguiré dando gracia a Dios”.

La parada en Brians 1 ha sido una de las sorpresas del viaje del Papa a España. Una visita anunciada a última hora, y que León XIV pidió expresamente. Es la primera vez que un Papa acude a una cárcel en España, aunque Robert Prevost ya había visitado un centro penitenciario en su viaje a Guinea del pasado abril.

“Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, ha enfatizado el pontífice, que ha acompañado con sus palabras el simbolismo de una visita que es una forma de visibilizar a un colectivo, los presos y presas, a menudo olvidados por buena parte de la sociedad.

En la selección de los 80 presos que han acudido al auditorio de la cárcel para el acto con el Papa no se ha discriminado a nadie por el tipo de delito cometido, sino que se ha primado la antigüedad en la asistencia a la eucaristía, que en Brians se celebra el sábado y el domingo a cargo de los sacerdotes Jesús Bel (para los hombres) y Jesús Roi (mujeres).

El director de la cárcel de Brians 1, Jordi Pons, ha dado la bienvenida al Papa, y le ha explicado que los 80 presos y presas asitentes al acto, provinentes de los centros penitenciarios de Birans 1, Brians 2 y Wad Ras, “representan la comunidad cristiana de Catalunya”.

“Gracias por mirarnos con ojos de misercordia y por decirle al mundo que existimos, sufrimos y que queremos levantarnos y seguir adelante”, ha dicho el padre de Brians 1, Jesús Bel.

La quinta etapa del viaje del Papa a España, que sucede íntegramente en Catalunya, continuará con una agenda de marcado carácter religioso, simbólico y social: la visita al milenario monasterio de Montserrat, la iglesia de Sant Agustí del Raval de Barcelona, que atiende a colectivos vulnerables, y el plato fuerte de su viaje, la bendición de la Torre de Jesús de la Sagrada Família.

Este miércoles acompañaban al Papa el president de la Generalitat, Salvador Illa, muy emocionado con el recibimiento de Catalunya ha dado al pontífice; el conseller de Justicia, Ramon Espadaler; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella; y el obispo de Sant Feliú, Xabi Gómez, que desde hace años trabaja con las realidades de la migración y la marginación, y que ha sido uno de los impulsores de esta visita.

Tras escuchar los impactantes testimonios de las presas, el Papa ha lanzado un llamamiento al futuro, también, al que existe (porque existe) fuera de lo muros de la prisión. “Ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”, ha subrayhado el pontífice.

“Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, ha repetido León tras escuchar las palabras de Montse y Josefina, y el trabajo del padre Jesús Roi, el capellán del centro penitenciario. Ante ellos, el Papa ha recalcado uno de los mantras que van marcando su pontificado, el de la dignidad de toda persona, venga de donde venga, con sus heridas, su pasado y sus oportunidades.

“Todo ser humano es 'digno' por el mero hecho 'de haber sido querido, creado y amado por Dios'”, ha subrayado el pontífice, quien ha insistido en que “no existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada”.

Esta es, para León XIV, “una verdad consoladora que nos acompaña en todo momento y que nos recuerda cómo su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho”, pero especialmente para aquellos que “lleváis el peso de estar lejos de vuestros seres queridos y sufrís, además, a causa de vuestra actual condición”.

“Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, ha agregado, insistiendo en que “”en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones“.

“Hagamos espacio al Señor en nuestro corazón y busquemos su rostro. Dejémonos acompañar por su amor. Aferrémonos a Él, que nos invita continuamente a la esperanza y nos muestra un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar”, ha añadido el Papa, quien ha invitado a los reclusos y reclusas a “seguir soñando el sueño de Dios”, finalizó.

Toda la información en www.religiondigital.org

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