Después de la tormenta, no olvidemos el horizonte
Dicen que después de la tormenta llega la calma, y es desde esa calma desde donde quiero escribir estas líneas.
Soy consciente de que ahora mismo somos muchas las personas de izquierdas que sentimos incertidumbre, tristeza y desconsuelo por no haber conseguido, pese a la voluntad de hacerlo, una candidatura unitaria de la izquierda para las próximas elecciones generales. Pero estos sentimientos, por legítimos que sean, no pueden hacer que nuestros horizontes se difuminen ni que perdamos de vista aquello por lo que llevamos tanto tiempo luchando.
Cuando hacemos política desde los territorios, hay decisiones que se toman lejos de nuestras ciudades y pueblos, desde realidades que no siempre reflejan las necesidades ni el trabajo que se construye desde abajo. Pero lo que sí podemos es decidir cómo seguimos trabajando juntas, cómo cuidamos los espacios compartidos y cómo respondemos a la gente que nos acompaña y confía en el proyecto colectivo.
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