Vendimia
Un verano más, llega la vendimia. La recogida de la uva viene marcando el discurrir de la vida en una gran parte del medio rural de nuestro país, y, particularmente, en Castilla-La Mancha. Así sigue siendo en las zonas más vitivinícolas de España, entre ellas, de manera muy relevante, en la comarca natural de la Mancha, donde se concentra la mayor superficie de viñedo del mundo, y, también, la mayor producción de vino.
Sin embargo, algunos elementos avisan desde hace años de un cambio. España tiene ya menos de un millón de hectáreas de viña, poco más de 900.000, y Castilla-La Mancha, la principal región productora, apenas alcanza las 430.000 hectáreas. La caída del consumo y la pérdida de rentabilidad del secano están detrás de este cambio productivo que, en Castilla-La Mancha, se traduce en menos viña, y más superficie de olivar y pistacho, cultivos leñosos alternativos y con rentabilidad más segura.
A pesar de ello, el sector es muy relevante en térmicos económicos, alcanzando una facturación global en España, de más de 22.000 millones de euros, creando puestos de trabajo en el sector agrario, y en la industria transformadora, en la elaboración de mosto, vino y alcohol en el medio rural.
Uno de los elementos que más están influyendo en los cambios en la estructura del sector es de los hábitos de consumo, que han evolucionado radicalmente en los últimos años.
La demanda de vinos blancos, de vinos jóvenes en general, suaves, afrutados y con menos grado alcohólico, beneficia a regiones como Castilla-La Mancha, especializada en jóvenes y, particularmente blancos, en detrimentos de zonas históricamente muy valoradas, como La Rioja o, incluso zonas de producción francesas, especializadas en vinos tintos envejecidos en barrica.
Es en estas zonas donde la crisis del sector es más grave, y las organizaciones agrarias y los viticultores y bodegas, apuestan por el arranque de viñas, y las ayudas públicas al vino inmovilizado en barricas.
Todavía es pronto para anticipar una previsión de cosecha, tras años en los que esta fue muy baja. No obstante, no parece que la producción, aun siendo seguramente ligeramente más alta que la campaña pasada, sea especialmente grande, lo que podría -y debería- suponer precios rentables para los viticultores, particularmente en Castilla-La Mancha, donde los vinos jóvenes, fundamentalmente el blanco, están conquistando el mercado.
Mientras tanto, y con el aroma a mosto ya en muchos de nuestros pueblos, buena vendimia para todos.
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