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Periodismo pirata

La tecnología abre nuevas rutas al periodismo. Composición libre a partir del emblema de The Pirate Bay y una fotografía sobre pantalla con código CSS. (cc) P.Ll.

¿He leído bien? ¿Periodismo pirata? Durante muchos años ya, y todavía hoy, buena parte de los medios de comunicación tradicionales traen en su menú informativo este adjetivo, pirata. Es común encontrarlo servido con invisibles virutas de intereses privados (por ejemplo, que la empresa editora tenga intereses en la industria audiovisual o musical) y sobre grueso lecho de conexiones P2P, cuyos usuarios comparten sus copias, con lo mal visto que está pedir un plato a medias. Esos tres caracteres, P2P (peer to peer, de igual a igual), constituyen quizá la guarnición más común del plato pirata. Ocurre que de un tiempo a esta parte esos medios y su forma cerrada y vertical de construir ese tipo de periodismo están en crisis, y que nuevas formas de hacer periodismo van surgiendo y precisamente se parecen cada vez más a ese P2P que viejos portadistas ilustran con parche en el ojo y pata de palo.

Hace casi siete años, en una entrevista para mi entonces recién estrenado blog, le preguntaba a Dan Gillmor (padre del término 'periodismo ciudadano') por la posibilidad de un "periodismo P2P". Esto es lo que me contestó: "Es esencial para el futuro de la distribución de noticias. Necesitamos proteger el P2P de ser destruido por los grandes medios y por los intereses del copyright". Aunque no todo ha ido a la velocidad que soñábamos algunos (en la entrevista -2006- le pongo en escenarios de 2010...), el P2P no sólo ha sobrevivido, pese a que Gillmor acertó en las intenciones de los grandes medios y del lobby de los derechos de autor, sino que su influencia no ha parado de crecer. Ya se puede hablar de una dinámica humana que va más allá de un tipo concreto de conexiones entre redes de telecomunicaciones, que hace que The Economist escriba hace unas horas que "es tiempo de preocuparse sobre la economía del compartir" y que la música o los libros no sean ya los nichos casi únicos, llegando al transporte, la educación, el alojamiento, los electrodomésticos y hasta las finanzas. ¿Cómo no llegar a ese ejercicio que es contar, precisamente, todo eso?

Bien, ¿pero qué hacemos realmente cuando adjetivamos P2P a algo? Según Michael Bauwens, teórico de redes y cofundador de la P2P Foundation, estamos diciendo que ese algo produce valor de uso mediante la libre cooperación de productores (por ejemplo, programadores) que tienen acceso al capital distribuido (por ej, el conocimiento). Su producto (p.ej, un software, WordPress) no es valor de cambio para un mercado, sino valor de uso para una comunidad de usuarios (los blogueros). Además, ese algo está dirigido por la propia comunidad de productores (los propios desarrolladores), y no por la distribución del mercado o la jerarquía corporativa. Y por último, hacen al valor de uso libremente accesible sobre una base universal, mediante nuevos regímenes de propiedad común (en este ejemplo, la GPL). Se trata de un "tercer modo de propiedad", diferente de la propiedad privada o la propiedad pública o estatal.

Ahora pensemos en el periodismo. Primero en el de los aquellos medios del menú informativo pirata. Se trata de un periodismo concebido para competir en un mercado, donde además de un valor de uso, los medios están produciendo un valor de cambio, con lo que venden un producto con el objetivo de generar una ganancia. Este esquema, que es perfectamente lícito y que de hecho ha posibilitado hasta hoy que hubiera un (mejor o peor) periodismo (más o menos) libre, ya no funciona. Y ya no lo hace porque el valor de cambio se ha desplomado debido al imposible encaje del modelo de negocio de estos medios (basado en la escasez de información y el control del canal de difusión) en la socioeconomía digital actual, de la que son absolutamente dependientes (más que un fabricante de chocolatinas, que se comen) al producir un bien intelectual.

No obstante, la de los medios es una industria que todavía atesora mucha influencia en la política tradicional (que pasa por un proceso similar) y por ello nos encontramos cosas como que haya editores que se arroguen la propiedad de la realidad, de los hechos mismos. Es el caso de los editores alemanes, que después del "éxito" de sus colegas franceses, le están dando vueltas a intentar hacer pagar por la cita breve, titular y entradilla, que hacen servicios como Google News, pero también como Menéame, donde podemos -además de jerarquizar la información- discutir aquellas noticias cuyos medios nos niegan la posibilidad de comentar en sus propios sitios, o como Fixmedia, que nos permite corregirlas si tienen errores o ampliar si van escasas de datos o fuentes (disclaimer: soy parte del equipo impulsor de Fixmedia). El titular y el lead de una noticia, si ésta está bien hecha, deben condensar las famosas '5 W' (quién, qué, dónde, cuándo y por qué). Son los hechos en sí mismos. Es lo mínimo indispensable para que, a partir de ahí, entre todos podamos reconstruir de la forma más contrastada y verídica posible lo sucedido. Al arrogarse algo tan básico como "propiedad", esos medios tratan de privatizar un bien común indiscutible: la realidad. La vida. Lo que pasa.

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Una invitación a pensarnos en común

Una invitación a pensarnos en común

Este artículo no informa sobre algo que ya ha sucedido, sino que es una invitación a sumarse a un proceso para que algo suceda. Algo en lo que el qué y el cómo son las dos caras de una misma moneda, una pescadilla que se muerde la cola. Esta es una invitación a un proceso de trabajo para pensar-proponer-practicar formas de articularnos colectivamente y hacer sostenible la colaboración. ¿Y qué mejor lugar que el Colaboratorio para lanzar esta invitación?

Pero ¿de qué va esto? Se trata de #meetcommons, un encuentro orientado a las prácticas, a experimentar modelos; que pretende explorar nuevos contextos para el aprendizaje, la interdisciplinariedad, el trabajo colaborativo y la cultura libre. Un evento en el que no hay público y ponentes, sino que todo el mundo es organizador y participante, en base a un plan de trabajo horizontal y distribuido. La primera edición de #meetcommons tuvo lugar en abril de 2012 durante dos días en Lanave, en el barrio de la Elipa en Madrid. Ahora se está comenzando a cocinar la segunda edición, que en esta ocasión sucederá en Bilbao, en junio, alrededor de la pregunta ¿Nos pensamos en común?

Pensarnos en común: un reto inalcanzable, un anhelo al que no terminamos de dar forma; o por incapacidad para lograrlo o porque quizá, ni siquiera deseamos del todo que llegue a hacerse realidad. Un juego sin reglas claras, un rompecabezas en el que se combinan relaciones y recursos, gestión de capitales, niveles-tipos de implicación, comunidades y sistemas emergentes, sostenibilidad económica, afectos y cuidados, agendas particulares y proyectos comunes, sinergias entre agentes, proyectos y plataformas…

Un montón de cuestiones a las que tratar de encontrar respuesta o cuando menos sofisticar y/o centrar algunas preguntas: ¿Cuál puede ser la estrategia de ‘federación’ que mantenga la diversidad, la complementariedad y el complejo equilibrio biopolítico entre agentes en un mismo ecosistema, haciéndolo operativo? ¿La precariedad de nuestros modelos es un síntoma, un efecto, un arma, una trampa, una posibilidad, un nuevo sentimiento de clase? ¿Cómo desarrollar dinámicas más ecológicas, integradoras y cooperativas? ¿Cómo asegurar el equilibrio entre la incidencia política, social y económica de nuestras iniciativas? ¿Cómo gestionar-abrir-compartir-producir-distribuir los múltiples intereses, roles, marcas, egos, proyectos, capitales simbólicos, relacionales, financieros…? ¿Desprenderse de ellos o ponerlos en juego de modo radical?



Encontrarnos, organizarnos, sostenernos

#meetcommons se dirige a, busca agentes de ámbitos diversos, que cuestionan y problematizan sus propias prácticas, desde la acción cotidiana, conscientes de las fuertes conexiones-tensiones, oportunidades-peligros que les atraviesan en el contexto de una sociedad manierista, en medio de una esquizofrénica crisis de identidad, avocada a la autodestrucción postcapitalista o a reinventarse colectivamente, desde el reconocimiento a todas las personas, de la posibilidad de comprometerse para transformar el entorno y las condiciones en que se reproduce la vida.

Así, este proceso se articula alrededor de dos temas en construcción. Dos bloques interrelacionados desde los que partir para ir generando debates, reflexiones, materiales y herramientas, para ir configurando de forma colectiva lo que será el encuentro de junio.


Por un lado, un debate ya en marcha en torno a los #modelos_organizativos: la búsqueda propositiva de nuevas o resituadas formas de relaciones y trabajo entre agentes; la identificación y adaptación práctica de sistemas abiertos y emergentes, de redes distribuidas y plataformas; la adopción y el desarrollo de herramientas y procedimientos que propicien la co-creación, la hibridación o la interconexión entre agentes diversos. Por otro, un debate por venir alrededor de los #modelos_sostenibilidad: el equilibrio entre lo productivo y reproductivo, poniendo en el centro de los afectos y los cuidados; la necesidad de establecer agendas comunes, sin fagocitar o anular completamente las agendas particulares; la promoción de redes de apoyo mutuo; o la gestión de la complejidad entre los distintos niveles de implicación, la acción remunerada vs la militancia. En ambos casos, una oportunidad para ser más conscientes de que el trabajo por hacer, probablemente tiene que ver con activar sistemas que más allá de nosotr*s (como agentes-autores-promotores), contribuyan a configurar ecosistemas sostenibles desde la reciprocidad y el equilibrio de capitales, entre todos los distintos agentes implicados a lo largo de todo el desarrollo de los procesos, en toda la cadena de valor.

Proceso abierto autorganizado

El #meetcommons es en si mismo un prototipo desde el que poner en práctica las propias cuestiones sobre las que se reflexiona. Un proceso abierto y distribuido, dividido en fases, articulado en grupos autorganizados, facilitado gracias a herramientas de trabajo colectivo y redes sociales que esperamos nos ayuden a avanzar de manera colaborativa.

Una hoja de ruta que actualmente está centrándose en el debate para definir el marco teórico-práctico, la recogida de información, y el diseño del programa-dispositivo del encuentro de junio. El trabajo se ha comenzado a articular a través de reuniones temáticas mediante la plataforma #thinkcommons los jueves de 19:30 a 21:00 horas. El pasado 28 de febrero se celebró la primera reunión, dedicada a una introducción y presentación de intenciones. Este jueves 7 de marzo el debate se centrará en desentrañar los intereses y posibilidades alrededor de los #modelos_organizativos. El 21 de marzo el tema girará sobre #modelos_sostenibilidad. Y a partir de abril comenzarán reuniones operativas dedicadas a cuestiones prácticas.

En definitiva, #meetcommons es un llamamiento, una cita para pararnos a reflexionar colectivamente, coger distancia y plantear de manera práctica cómo queremos continuar.

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Economía del Bien Común: la utopía congruente

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“¿Desea usted un nuevo orden económico?” La respuesta del 88% de los alemanes (del 90% en Austria) en una encuesta de la Fundación Bertelsmann –ligada al establishment político-económico germano- fue “sí”. Y es que el shock de la crisis ha mostrado un abismo que está desgastando exponencialmente la marca capitalismo. Distanciándose de los ríos de tinta que analizan las causas, los culpables y el futuro cortoplacista, el profesor de Economía en la Universidad de Viena Christian Felber (Salzburgo, 1972) propone dar un paso al frente en busca de una solución, a la par que plantear un itinerario: la Economía del Bien Común (EBC). Un “sistema económico alternativo completo” que deja atrás la economía planificada comunista, pero también los excesos del capitalismo financiero desregulado.

¿Por qué los valores que nos hemos otorgado constitucionalmente y que, además, son los que todos impulsamos en nuestras relaciones humanas –honestidad, aprecio, confianza, responsabilidad, solidaridad y generosidad-, se comprueban radicalmente opuestos –avidez, envidia, desconfianza, irresponsabilidad, desconsideración y egoísmo- a los que rigen en la economía? Para Felber y su equipo, se debe legislar en pos de que las coordenadas de la gráfica –que suele expresar moviendo los brazos- que perfilan el actual “orden económico legal” -afán de lucro y competencia- dejen de ser seductoras para los empresarios, y enfocar y recompensar el éxito económico remplazando (con el desarrollo de leyes que serán explicadas en las próximas líneas) dichas coordenadas por las de la contribución al bien común y la cooperación: las reglas del juego económico en la EBC.

¿Utopía? Felber, que se adelanta a esta pregunta recurrente, afirma que sólo pretende hacer “congruente” el comportamiento económico según lo que dictan las constituciones democráticas (cita el artículo 151 de la Constitución de Baviera -“Toda actividad económica sirve al bien común”- y el preámbulo de la Constitución española -“La Nación española, deseando (….) promover el bien de cuantos la integran (…) proclama su voluntad de garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo”) respecto a la contribución al bien común, un término acuñado por Tomás de Aquino y de cuyos beneficios sociales ya hablaba Aristóteles.

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Logins presenciales: contraseñas de carne y hueso para un turismo hasta el fondo

Login_presencial para descubrir el comercio creativo. En la foto, los participantes en el Taller Puntera, en el barrio madrileño de Malasaña. (CC-By-SA Login_Madrid @Flickr)

¿A qué llamamos turismo? Quizá podemos decir que es lo que hacemos cuando salimos temporalmente de nuestro contexto físico habitual. Y para dejar fuera los viajes de trabajo, también de nuestro contexto 'mental' diario. En Colaboratorio hablamos a menudo de cómo la tecnología impacta y cambia para siempre muchas cosas. Cualquier experto-barra-gurú te dirá que el turismo es una de esas cosas irreconocibles tras el advenimiento 2.0. ¿Pero realmente ha cambiado tanto? ¿O el impacto se ha limitado a la forma en que se comercializa, ahora más rápido, más barato, más cómodo... pero para hacer lo de siempre? Descubrimos en Madrid un hackeo en toda regla a una actividad que hasta hoy hubiéramos llamado turismo, pero que tras hablar con dos promotoras de Login_Madrid vamos a tener que resetear, como hacemos con las contraseñas olvidadas.

Como explican Eva Aguinagalde y Marga Padilla, dos miembros de Login_Madrid, "un Login_presencial es un viaje organizado para acercarse a una realidad compleja e interesante a la que es difícil acceder si nadie te proporciona las claves que te permitan atravesar esa complejidad". Hasta aquí, uno podría pensar: "bien, eso se llama 'viaje organizado con guías, ¿no?'". Pues no exactamente: "Muchas excursiones o rutas turísticas intentan ofrecerte un lugar a la medida de tus expectativas, convertido en producto y que seguramente reforzará todos los estereotipos. En ellas sueles ir a buscar lo que ya sabes que vas a encontrar. Un Login_presencial intenta romper los estereotipos, salir de lo obvio, mostrar relaciones que no están explicitadas, entre personas y realidades que se tocan pero no siempre se hablan", puntualizan. Y ponen un ejemplo: "Un grupo de arquitectos y de madres que están gestionando un solar abandonado en un barrio y que se preguntan si ese solar es un espacio público o es un espacio privado pueden querer hacer un Login_presencial para conocer la gestión comunal de los montes en Galicia. Posiblemente en él se mezclarán saberes experienciales con saberes expertos, detalles con generalizaciones, anécdotas con conceptos, etc. Nunca será lo mismo que una reunión o una conferencia, y tampoco será lo mismo que una escapada al monte para desconectar de la ciudad".

Eva y Marga dejan muy claro que respetan "otros enfoques" y que preferirían no comparar la experiencia de los Login_presenciales con otras, pero quien escribe cree que, aunque quizá no estamos hablando de turismo, lo hacemos de algo todavía por aprehender y a los que nunca oímos hablar de esto antes nos resulte más sencillo entender si vamos estableciendo pequeñas comparaciones.

Contraseña recibida
Pensemos en la web. Algunos sitios nos permiten, sin registrarnos ni entrar, ver y hacer algunas cosas, pero siempre muchas menos que tras hacer login. Eva y Marga aclaran que "la realidad a la que nos acercamos con un login_presencial puede estar al alcance de cualquiera. No se trata de un viaje exótico. Por ejemplo, un barrio de Madrid que está en transformación y quieres captar la complejidad de esas transformaciones. El barrio está ahí todo el tiempo y tú puedes pasear por él libremente. Sin embargo ¿cuánta complejidad vas a poder captar en ese paseo? Lo que hace el Login_presencial es ofrecerte claves para ir más allá de la evidencia o del estereotipo". "Tomamos la metáfora de las passwords de los ordenadores. Si tienes la password puede llegar 'más hondo' en el programa, puedes interactuar más y mejor que si no la tienes. Si tienes la password puedes 'entrar', hacer el login. Siguiendo esa metáfora, un Login_presencial te da unas passwords, unas contraseñas para 'entrar' en la complejidad. Esas contraseñas también son presenciales: personas implicadas en esa realidad, que te darán acceso a una mayor complejidad".

Otra diferencia del Login_presencial con cualquier otra actividad turísitca convencional es que todas las personas que participan son responsables de lo que suceda. No es un pago por recibir unos servicios, disfrutarlos, y ya. Hay bidireccionalidad. "Quienes los organizamos los preparamos mucho y buscamos la mejor manera de acceder a un conocimiento, vivencia, sensación o relato, pero nada asegura que todo vaya a funcionar", explican Eva y Marga. "Es necesaria una actitud de escucha y cierta generosidad" por parte de los participantes. De hecho siempre buscan una productividad posterior: "Aspiramos que un Login_presencial sea un viaje de ida y vuelta productivo: de vínculos pero también de resultados tangibles como mapas, audiovisuales, guías, ideas, iniciativas y más".

Acercamiento sensible: qué te llevas... y qué te dejas
Por otro lado, generalmente nada se espera del turista convencional más allá de que gaste cuanto más, mejor. En un Login_presencial "se persigue", en cambio, "un acercamiento sensible, no solo consciente o teórico", según Eva y Marga. "Esto significa que muchas de aquellas passwords van a ser saberes no expertos, activistas, experienciales, mezclados con saberes expertos en pie de igualdad. Por ejemplo, una ruta por un barrio me puede ofrecer una visión desde el urbanismo y eso puede ser muy interesante. Pero en un Login_presencial, además, subiríamos a casa de alguna vecina para ver cómo vive y charlar con ella. Y esto no sería un añadido exótico o costumbrista al discurso urbanista. Sería disponer de más claves, más passwords para 'entrar' en ese barrio. Quizás la vecina contradiga o matice lo que se da por bueno desde el urbanismo".

"Cuando vas a acercarte a una realidad compleja no solo debes pensar qué te vas a 'llevar': ideas, conocimiento, goce, etc. sino también qué puedes 'dejar', qué necesitan, cómo apoyas, cómo intercambias, para que aquello a lo que te acercas no quede cosificado, no se seque. En un Login_presencial eso que dejas no será dinero, pero es importante. Cuando visitas algo de alguna manera haces de espejo, estás diciendo qué ves ahí. Y eso tiene un impacto" señalan Marga y Eva. Y puntualizan: "No buscamos visitas compasivas o solidarias". Y ya que hablamos de dinero: los Logins_presenciales tienen un coste, pero siempre es transparente y además cualquiera puede proponerles la organización de un login concreto. También organizaciones: los han hecho por encargo ya para la Escuela de Organización Industrial (EOI) y para el MediaLab Prado.

"Me sentí informado e informador"
Bien. Ya sabemos qué es un Login_presencial de mano de dos de sus organizadoras, y tenemos ya claves que sin duda hemos visto antes aquí: apertura, transparencia, acción distribuida (cualquiera puede copiar la metodología de Login_Madrid, "estaríamos encantadas de saber que se está replicando"). ¿Pero cómo lo ven algunas de las 200 personas que han participado en alguno de los siete que ha realizado Login_Madrid? Patricia Larrondo, gestora cultural de 33 años, asegura que se llevó una "grata" sorpresa. "Me sorprendió la manera de visualizar ciertos aspectos que damos por hecho sin más. Se hicieron las preguntas adecuadas y los diálogos eran muy constructivos. Son viajes muy amenos, alejados de las típicas visitas a las que solemos estar acostumbrados". Patricia asegura que le gustaría repetir y que ha recomendado la experiencia a familiares y amigos.

Otro 'turista' ha sido César Gómez, Ingeniero Técnico Forestal y socio-trabajador de cooperativa Heliconia. César vive en Alcobendas, tiene 35 años y tras participar en un Login_presencial nos dice que  fue  "una experiencia de conocimiento multidireccional, me sentí partícipe: informado e informador". Por su parte, María, de 36 años e investigadora viviendo en Berlín, explica que aunque sabía muy bien a lo que iba -"es lo que cuentan que va a ser"-, igualmente quedó sorprendida: "A medida que avanza te das cuenta de que la experiencia en realidad es bastante atípica, más de lo que crees. No es solo ir a visitar un sitio y que te cuenten cuatro cosas al respecto. Es participar en una experiencia de conocimiento y hacerlo a la vez con el cuerpo y con la cabeza, con las emociones, con la percepción, con la memoria. Y además con más gente". María nos ofrece su propio razonamiento al respecto: "Normalmente los procesos de aprendizaje son individuales, mentales e inmóviles. El del Login_presencial es colectivo y en movimiento, y eso transforma la experiencia. Es conocimiento en situación, en acción, en contexto. Me gusta el Login porque se situa ahí. Es una experiencia de inmersión".

Les pregunto a Eva y Marga si existe algo como Login_Madrid en otras partes del mundo: "Llamados Login_presencial creemos que no. Los paseos de Jane tiene semejanzas aunque también hay algunas diferencias. Si alguien lee esto y conoce algo parecido nos gustaría que nos lo dijera".

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El nombre del juego es ‘Cooperación’

Para avanzar hacia la cooperación libre, debemos conocer nuestros propios monstruos individuales y colectivos, que nunca se ven, sólo se vislumbran.

‘Reglas… Algunas puedes saltártelas, otras pueden romperse, unas te pueden matar, otras defenderte. Están por todas las partes. Te dan poder, seguridad, libertad, bueno, algunas no. No son solo herramientas, son armas. Recurres a ellas cuando te despiertas y está oscuro y peligroso. Te hacen daño. La mayoría están en tu contra. Llevan aquí más tiempo que tú. Tú no las has creado. Te dicen que son neutras, o racionales. Es mentira. Todas son una locura. Las examinas como un monstruo. Entras en el juego y ya estas muerto’.

Así comienza ‘On rules and monsters – An introduction to free cooperation, de Christoph Spehr y Jörg Windszus, un ensayo audiovisual sobre los monstruos que habitan el camino de ida y vuelta entre la cooperación forzosa y la cooperación libre. Un transito por el mundo de las reglas, sin atajos simplistas, sino afrontando la complejidad de actuar libremente, desde estructuras de relación y toma de decisiones más igualitarias y co-responsables. Porque quizá el problema no sean las reglas, sino cuales son estas y sobre todo, como llegamos a decidirlas colectivamente en comunidades abiertas.

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Hacia un periodismo libre y de código abierto

Hacia un periodismo de código abierto y sostenible. Ilustración creada y cedida al dominio público por Carla Boserman

Hablar de 'periodismo libre' es algo así como compartir una especie de chicle mil y una veces masticado. De puro romántico el término se nos quedó vacío, como la transparencia a los políticos o el 'te quiero' a tantas parejas. Y, sin embargo, me resisto a aparcar la palabra, como me resisto a dejar de creer en la democracia o en el amor. El periodismo al que me quiero aproximar en este artículo tiene algo de los tres ingredientes: es -un poco- más libre, -algo- más transparente y es idealista e irracional como un enamorado. Pero es una realidad que empieza a hacerse corpórea en la forma de una infinidad de proyectos sacados adelante por osados emprendedores -muchos les llamarían locos-. La arquitectura de su 'alma' tiene mucho que ver con la de las llamadas comunidades de software libre.

Existen ciertas tendencias que, de formas diversas, apuntan a la redefinición del periodismo en la línea marcada por estas comunidades (apertura, accesibilidad, edición y libre difusión). Raramente, sin embargo, todos estos puntos confluyen a la vez en el caso del periodismo -las palabras no son software-. Sea como sea, la moraleja del cuento es clara: los espacios cerrados -podríamos llamarlos espacios profesionalizados- se están abriendo, y no por casualidad. Las masas silentes se han transformado en públicos activos, comprometidos y participativos. Los consumidores han dejado paso a los 'usuarios'. En algunos casos la apertura llega a tal punto que pone en cuestión la figura misma del 'periodista' tal y como la veníamos entendiendo hasta ahora. La apertura y el consiguiente diálogo entre prosumidores -todos producen, todos consumen- genera comunidades de usuarios dispuestos a pagar no a cambio de un 'bien' sino porque desean involucrarse en aquello que consideran que se hace bien y 'hace bien'. En los siguientes párrafos trataré de reflejar la reflexión que sobre estos aspectos se ha desencadenado en ciertos círculos de la 'profesión'. La cuestión esencial es: ¿Cuál es el código del periodismo?

"Las producciones 'nobles' del ser humano" (como el conocimiento, los conceptos o las ideas), proclamaba David Boyle en 'El Dominio Público', deben ser "libres como el aire". "La información", nos decía McKenzie en 'Un manifiesto Hacker', "es el potencial del potencial".  Una fuerza que "cuando es desencadenada, libera las capacidades latentes de todas las cosas y de la gente (…) cuando la información no es libre la clase que la posee  controla o revierte su capacidad hacia sus propios intereses". Desde esta perspectiva el periodismo -entendido como el relato veraz e independiente de los hechos en pro de la igualdad y la democracia- es un derecho fundamental de las sociedades que no debería ser gestionado, o al menos no solo, en 'espacios cerrados' (grandes empresas o estados). Relegar su ejercicio a esos espacios implicaría colmarlos de un poder tan inmenso que, como nos advertía McKenzie, podría volverse en contra del 'bien común', como efectivamente está pasando.

Pero, ¿qué significa exactamente 'ser libre como el aire'? El término, tal y como ha sido acuñado en las comunidades de software libre (SL) tiene un carácter último y absoluto e implica que para que algo sea genuinamente libre debe ser -en términos generales- abierto, accesible, versionable y difundible. Llevada a su grado máximo la libertad abarcaría también el derecho del usuario a comercializar versiones modificadas (o no) de los bienes libres. Este punto es determinante ya que, como insiste Richard Stallman -padre del sistema operativo GNU y del movimiento de SL-  "libre no es [necesariamente] igual a gratis" ("free as in freedom, not as in free beer"). Según Stallman un programa es SL sí:

¿Qué ocurre cuando trasladamos estas prácticas al ámbito del periodismo? El ejercido bajo copyright queda automáticamente excluido del campo de la libertad -no es ninguna sorpresa-, pero el 'periodismo Creative Commons' (bajo licencias copyleft) tampoco sale mucho mejor parado. Como veremos, no todas las licencias CC contemplan los derechos citados por Stallman. Ni siquiera las más abiertas -como la CC BY SA- garantizan que los cuatro puntos anteriores serán respetados. Los aspectos más conflictivos son la accesibilidad y la apertura: en el software estos conceptos están muy claros, pero en el periodismo no tanto. ¿Qué es un periodismo 'accesible? ¿Y uno abierto?

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Fuego abierto: ejemplos de tecnologías libres para bienes comunes naturales (4/4)

Mapa interactivo del proyecto de periodismo de visualización de datos 'España en llamas'

Para acabar con esta serie de cuatro entregas sobre tecnologías libres y bienes comunes naturales, nos acercamos al elemento del fuego (después del agua, la tierra y el aire). En esta ocasión como excusa para hablar de diversas iniciativas que tratan de prevenir el  impacto del fuego sobre nuestro entorno (como por ejemplo en el caso de los incendios forestales), pero por extensión mirando más allá, en soluciones y aproximaciones a la energía y la problemática global y compleja del cambio climático.

Open hardware

Arduino es el mensaje, parafraseando a McLuhan, en tanto que paradigma del hardware libre que está desarrollándose a manos de una vibrante comunidad que cada día le añade nuevos usos. En ese sentido, representa una oportunidad para el monitoreo de la energía doméstica (esto es, conocer y controlar mejor el consumo de electricidad en nuestras casas) como en el caso de Open Energy Monitor. Pero es también un buen campo de experimentación para estudiantes y amateurs en dispositivos de prevención contra el fuego de bajo coste, desde alarmas contra incendios a micro estaciones automatizadas para apagarlos en su inicio, como muestra el ejemplo del vídeo.


Otro proyecto a destacar en ese sentido, combinando la experimentación DIY o “háztelo tú mismo” de base tecnológica y el aprendizaje significativo, orientado a un bien social (como puede ser en este caso el combate de incendios forestales) sería la iniciativa EyeCopter actualmente en campaña dese Goteo, donde dos estudiantes de secundaria convierten su trabajo de curso en oportunidad para que lo repliquen otros y a la vez hacer viable un primer prototipo cubriendo los costes de modo colaborativo... ¡Aprendizaje triple! :)

Colaboración distribuida

Siguiendo con ejemplos que conocemos bien desde Goteo, otra iniciativa interesante en este caso desde el punto de vista del open data, sería España en llamas, una propuesta de periodismo de investigación basado en la visualización de datos. Impulsada por la Fundación Civio (entidad que constituye el mejor y más destacado grupo de presión y desarrollo en torno a los datos abiertos en este país), la propuesta ha logrado cofinanciar una serie de reportajes multimedia basados en un mapa interactivo de los incendios en España, gracias al acceso a la base de datos nacional sobre incendios forestales del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. De ese modo, y pudiendo seguir agregando datos e interpretaciones desde su plataforma, la iniciativa se propone investigar quiénes son los culpables de los incendios y qué ocurre con ellos, cuánto se gasta en prevención o extinción, si los montes españoles están cuidados o si su mal estado ayuda a propagar las llamas, si el fuego se utiliza ilegalmente para recalificar el terreno o si se cumple la ley para prevenir incendios.

Otras iniciativas open source interesantes, en este sentido, serían el modelado 3D de cómo crece y evoluciona la combustión del fuego según diversos factores, pero también la irrupción de soluciones tecnológicas como el mapeado colaborativo. Un buen ejemplo de esto último sería Crowdmap, mapa abierto basado en la tecnología de Ushahidi, que entre muchos otros usos ha encontrado en la coordinación comunitaria en casos de incendio la utilidad de informar de su avance en tiempo real,  como por ejemplo (entre muchos otros) los de este último verano en el incendio en el estado de Montana en Estados Unidos.

Para acabar, en un sentido más amplio, otro frente que nos parece interesante conocer e ir desarrollando es el de tecnologías colaborativas para ayudar a combatir el cambio climático. Desde las bases de datos abiertos del Banco Mundial sobre climatología del planeta, que se remontan a los años sesenta, hasta esfuerzos globales de concienciación mediante herramientas y mensajes audiovisuales, como la Coallition of the Willing, pasando por comunidades de acción coordinadas mediante Internet como las que impulsa 350.org desde 2007.

¿Sabes de más proyectos de open hardware o colaboración digital abierta en torno al fuego y la energía? Explícalos o deja el link en un comentario, ¡queremos conocer más!

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“Dentro de cinco años todo el mundo se habrá cambiado”

La energía es el típico sector donde uno cree que no hay alternativas a las "grandes", pero en Mecambo.net proponen unas cuantas. Imagen (CC)

¿Teléfono? Pues Telefónica, Orange, Vodafone... ¿es que hay más? ¿Energía? Pues Iberdrola, Endesa, Gas Natural... ¿Es que hay otras? ¿Bancos? Sí, hay muchos, pero todos son iguales... Un grupo de personas se hartaron hace unos meses de este juego de preguntas y respuestas que, aunque forzado en su literalidad, es un reflejo real del reparto del mercado nacional de servicios básicos.

Se cansaron, se juntaron y crearon Mecambio.net, una web que recopila alternativas justas, sostenibles y éticas a la hora de buscar desde un proveedor de telecomunicaciones a un seguro bancario o una web para ver películas.  Y lo que les empujó a actuar fueron dos cosas: el conocimiento de alternativas a ese oligopolio de facto en la prestación de servicios ineludibles, y la potencialidad y sencillez de uso de Internet, cómo no la mejor herramienta para probar a que salga cara en la moneda.

Hablamos en entrevista con Amets Aldatxeko, portavoz figurado del grupo de personas que impulsan Mecambio.net. La verdadera persona con la que he hablado ha consensuado con el resto las siguientes respuestas y asegura que Amets "es un nombre genérico y unisex que permite que todos y todas seamos portavoces. En euskera significa 'sueños de cambio'".

Amets Aldatxeko asegura que Mecambio.net ha recibido 57.328 visitas únicas desde el 18 de diciembre, cosechando 302.000 páginas vistas y 473 sugerencias recibidas.


Las eléctricas, las 'telecos', la banca, los seguros... conforman los sectores más grandes del mercado de servicios básicos y con mayor capacidad de inversión en publicidad, sin embargo vosotros creáis una web donde tratáis de facilitar al ciudadano y consumidor que ejerza un poco más de lo primero. ¿Por qué? ¿Qué os impulsa y os inspira a hacerlo? Por lo que decís en la web no es por dinero, ¿no?

No, no es por dinero. Vivimos un momento de cambio y queremos participar de ello. Estamos inmersos en un contexto en el cual muchísimas personas se están activando, cada una desde sus competencias y sus talentos particulares, y eso nos ha empujado a ser también parte activa de este cambio, quizás no tanto desde redes ya establecidas en las cuales varios de nosotros ya militamos, sino desde la mezcla entre personas con perfiles muy diversos. La idea empezó porque nos llegaba información sobre proveedores alternativos de fuentes muy diversas y en general difícilmente asequibles para la mayoría de las personas: amigos que trabajan en entidades de economía social, periódicos con poca difusión, charlas en las que íbamos conociendo a gente. Nos parecía una pena que proyectos potentísimos que personas y colectivos están sacando con mucho esfuerzo no tuvieran más repercusión. Nos fuimos agrupando desde el pasado julio varios amigos y de allí fuimos buscando personas con competencias diversas que nos pudieran ir ayudando hasta llegar a un equipo de unas 15 personas. Nos pusimos manos a la obra, buscando dar una información la más práctica, clara y asequible posible, y cuidando mucho la estética. Sacamos la web el 18 de diciembre 2012, 6 meses después de haber empezado.

¿Cuál es el modelo de sostenibilidad de Mecambio.net? ¿Lo vais a seguir manteniendo y haciéndolo crecer indefinidamente solo con vuestro trabajo y vuestro dinero?

Tuvimos claro desde que empezamos que si conseguíamos crear la herramienta como la estábamos imaginando, y que si tenía éxito llegando a públicos muy diversos, iba a ser difícil mantenerla desde el voluntariado y que tendríamos que buscar alianzas con entidades consolidadas y de referencia en este campo. Por eso hemos iniciado desde ya conversaciones con REAS, la red estatal de economía social y alternativa, y van por buen camino; no sólo nos importa la continuidad de la web, sino que pueda ir desplegando el enorme potencial que tiene.

¿Cuáles son los requisitos para que un servicio o producto se recomiende en vuestra web? ¿Quiénes y cómo deciden si aparece o no? ¿Tenéis pensado que en algún momento sean los propios usuarios quienes gestionen también esa faceta?

De momento a cada apartado le corresponde un responsable que es a la vez parte del equipo de Mecambio.net; en caso de dudas consulta con el resto del equipo. Creemos que una de las claves del éxito ha sido que no hemos querido tener discusiones infinitas sobre criterios a seguir y tampoco hemos querido que esos criterios fueran muy puristas. Hay personas que no están de acuerdo con algunas recomendaciones. La mayor crítica la está teniendo Triodos en el apartado de banca ética, por ejemplo. Pero para eso existen los comentarios: los usuarios se pueden hacer su propia opinión a partir de la ficha que hemos escrito y a partir de los comentarios que aparecen. De hecho en el apartado Cultura hemos tenido en cuenta las críticas que se hacían a Cuevana y lo hemos quitado de las recomendaciones. En todo caso, sí que queremos, de cara a futuro, pensar y potenciar un sistema en el cual los propios usuarios tendrán cada vez más peso a la hora de seleccionar y valorar los proveedores.

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Periodismo y crowdfunding contra la corrupción

Marta Sibina (izq) y Albano Dante han logrado con sus vídeos y su periodismo sin concesiones financiar en tiempo record una investigación sobre la corrupción política en la sanidad catalana. Imagen: montaje captura de pantalla de YouTube más captura parcial del proyecto de Crowdfuning.

"Hola, ¿podemos seguir aportando para ayudar a financiar vuestros proyectos futuros? Es para saber si seguir dando difusión ;^)". Se lo pregunta un usuario de la plataforma de crowdfunding Verkami a Albano Dante, editor y único periodista a tiempo completo de la revista comarcal catalana Café amb Llet. El motivo es que el proyecto que colgó el pasado miércoles solicitando 10.000 euros llevaba ya recaudados en ese momento más de 14.000, apenas 24 horas después. Un proyecto que nace como un salto adelante frente a una sentencia que les condenó hace tres meses a pagar 10.000 euros por "daños al honor" de un político catalán supuestamente corrupto, una condena que seguramente supone el primer 'efecto Streisand' judicial que logra en horas anular de facto la pena de la misma.

Mientras escribo esto son ya 611 las personas que se han rascado el bolsillo para financiar por su cuenta un proyecto netamente periodístico cuyo nombre, como los buenos titulares, va al grano: 'Artur Mas: ¿dónde está mi dinero?'. ¿Su objetivo? "poner sobre la mesa 30 años de opacidad, connivencia política y corrupción, los verdaderos responsables de la ruina sanitaria actual" en Catalunya, afirman. Pese a las cifras, esta campaña de crowdfunding no es la más exitosa de la historia en España, lo es todavía la de #CowdFundpaRato, que recaudó en Goteo.org 16.000 euros en un día. Sí es, en cambio, el proyecto periodístico de mayor y más rápida aceptación social con dinero de por medio hasta ahora. Y eso que este último año ha sido rico en novedades al respecto.

Hay ejemplos de emprendimientos en periodismo al margen de la industria tradicional que han tenido y están teniendo también mucho éxito, como el imprescindible anuario de “los silencios mediáticos” que edita media.cat, posible gracias al dinero obtenido también en Verkami. O como Vía52, que financia su periodismo de investigación desde Goteo. Hay más. Si te interesa lo andado hasta ahora entre periodismo y crowdfunding en España, este post de Mirentxu Mariño titulado ‘los periodistas son flotadores, señora’ da buenas claves.

Pero, ¿qué tiene una publicación gratuïta comarcal, dotada de solo dos periodistas -una a media jornada-, para haber marcado este hito, superando incluso experiencias similares de proyectos mucho más grandes? ¿Es por el conflicto político mediante? ¿Porque les citaron antes en The Washington Post que en La Vanguardia? O quizá es el tema. ¿Cuál, la Sanidad y los recortes? ¿La corrupción política? ¿Ambos? La mejor manera de hacerse una idea de todo este affaire que mezcla periodismo independiente y de investigación, poquísimos recursos, muchísimas ganas, y algunos políticos supuestamente corruptos y supuestamente muy sinvergüenzas, es ver este magnífico Storify, que incluye los vídeos imprescindibles del caso. También es buena idea recorrerse la web especial sobre la demanda, donde está agrupada toda la información. También echar un ojo a esta mini-hemeroteca sobre el demandante, el asesor de Artur Mas, Josep Maria Via. O leerse la sentencia comentada por los sentenciados. O contar las firmas de apoyo recibidas por cientos de compañeros periodistas.

Quizá los medios tradicionales que tendrían que haber hecho su trabajo hace mucho que dimitieron de su responsabilidad de servicio público, quizá son ya instituciones. ¿Puede ser que la gente esté ya tan harta de que esas instituciones les fallen que esta es la mejor forma de atizarles? ¿O quizá -¿os imagináis?- estamos ante la primera puerta del implorado modelo de sostenibilidad económica del periodismo?

Son muchas preguntas, así que cogemos el teléfono y hablamos con Albano Dante Fachin, editor de Cafè amb llet y autor del que será el libro 'Artur Mas: ¿dónde está nuestro dinero?'.


ENTREVISTA

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Aire abierto: ejemplos de tecnologías libres para bienes comunes naturales (3/4)

Mapa del proyecto Safecast de mediciones de radioactividad en Japón mediante sensores distribuidos.

En esta tercera parte de la serie sobre desarrollos tecnológicos libres que se relacionan con bienes comunes naturales (en que ya nos hemos acercado al agua y luego la tierra) nos pasearemos en este post alrededor de ejemplos vinculados con el aire. Ya sea para velar por su calidad, o bien como medio del que obtener energía o movilidad, el aire es un elemento  que está permitiendo diversas aproximaciones desde la innovación libre y abierta.

Open Hardware

El diseño de generadores a partir de molinos de viento hace tiempo que permite la construcción artesanal y de bajo coste para personas o comunidades que quieran tener una fuente alternativa de energía a partir de ese medio. Pero de un tiempo a esta parte, gracias a Internet y las posibilidades de colaboración online, se ha producido un auge de soluciones de fácil apropiación y replicación bajo la filosofía del software libre, como por ejemplo de pequeña escala para familiarizarse con su construcción en el caso del molino Chispito o bien de bajo coste y reciclando materiales como el de Zoetrope hasta la turbina de viento modular para complementar el Kit de Iniciación de Civilizaciones que empezará a desarrollarse desde el proyecto Open Source Ecology, del que ya hemos hablado en otras ocasiones.

Otra comunidad emergente en torno a dispositivos vinculados con el aire es la de aficionados a la aeronáutica, que bajo la filosofía del “háztelo tú mismo” están desarrollando toda una serie de drones con dispositivos open source para diversas utilidades. Por ejemplo desde el portal, forja y punto de venta de dispositivos modulares de DIY Drones, impulsado por el antiguo editor en jefe de la revista Wired, Chris Anderson, o desde proyectos integrales como Open Pilot. O en torno a las posibilidades de la impresión 3D, que ya está propiciando prototipos fabricables a escala personal que pueden volar del modo espectacular que muestra este vídeo, vía Shapeways:



El potencial de drones o vehículos aéreos no tripulados, ya sean abiertos como estos ejemplos o propietarios, no está exento de polémica cuando es para usos militares o de control social, pero también permite su uso en la vigilancia en entornos naturales como por ejemplo para la prevención de incendios, o la cartografía y estudio del medio ambiente. Igual que las discusiones que suscita la impresión 3D cuando ha sido usada para la fabricación de artefactos peligrosos o incluso armas, una de las principales cuestiones en torno a estos desarrollos tecnológicos abiertos es hasta qué punto permiten productos derivados al margen de la comunidad, o incluso generando otras cuyo propósito o valores son muy diferentes a la original.

Colaboración distribuida

Para medir la polución del aire hace tiempo que se plantean soluciones que permiten el acceso a datos generados por diversos organismos e instituciones, mediante redes de medición que sin embargo muchas veces pueden no tener el alcance o grado de detalle necesarios que todo el mundo quisiera. Una persona que quiera conocer con precisión el grado de contaminación atmosférica o acústica en su calle, lugar de trabajo o centro educativo (y compararlo con el de otros lugares próximos o lejanos) tiene actualmente la posibilidad de hacerlo mediante dispositivos de diseño abierto que puede construirse el mismo o acabar de ensamblar, configurar y conectar a redes de datos para compartir con más personas.

Uno de los ejemplos en ese sentido sería el proyecto Air Quality Egg, un sensor con forma de huevo (sí de huevo :) cuyo prototipo se financió colectivamente y que permite medir el dióxido de nitrógeno y concentraciones de monóxido de carbono en el interior o exterior de la casa, mediante un sensor de Arduino, y luego geolocalizar esos datos en un mapa a tiempo real. La comunidad que lo está desarrollando, además de facilitar la documentación y actualizaciones de modo regular, ha realizado talleres de construcción en centros de innovación tecnológica y ciudadana como Medialab-Prado. Dando un paso más allá, se está desarrollando impulsado por el FabLab de Barcelona otro ejemplo de dispositivo similar, pero que permite además de mediciones de humedad y sonido disponer de una red de datos y visualizaciones  que integre las mediciones y conversaciones de modo mucho más social e integrado. El proyecto, bajo el nombre de Smart Citizen, se cofinanció para su fase inicial mediante Goteo gracias a las aportaciones de más de 159 personas, y se integra para la recopilación y visualización de datos con la plataforma de base de datos de sensores Cosm.

Otro ejemplo de sensores diseñados, cofinanciados, construidos, desplegados y compartidos por ciudadanos para la medición del aire es Safe Cast, que principalmente permite dsplegar una red abierta de medición de radioactividad. Concretamente, la iniciativa tras el desastre provocado por el accidente nuclear de Fukushima, está desplegando en Japón cientos de  pequeños sensores con wifi que se conectan a Internet y actualizan regularmente sus mediciones, como se puede apreciar en estos diferentes mapas. En españa se está comenzando a desarrollar una iniciativa similar a través del portal Radiactividad.org, enfocado asimismo a la visualización de mediciones en tiempo real.


¿Sabes de más proyectos de open hardware o colaboración digital abierta en torno al aire? Explícalos o deja el link en un comentario, ¡queremos conocer más!

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