La crisis en el Puerto de Valencia que debe resolver Pérez Llorca: una presidenta señalada y luchas por estar en el consejo
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Los efectos del maremoto desatado en el Puerto de Valencia a cuenta del informe de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) que apunta al posible amaño de procesos selectivos de altos cargos, destapado por elDiario.es, han llegado al Palau de la Generalitat.
La crisis que vive la Autoridad Portuaria de Valencia (APV), permanentemente en el foco de la polémica por el mencionado documento, pero también por el goteo de dimisiones en su cúpula y por las irregularidades que investigan tanto el Tribunal de Cuentas como la Oficina de Conflicto de Intereses (OCI), han debilitado sensiblemente a su presidenta, Mar Chao, nombrada por el expresidente del Gobierno valenciano, Carlos Mazón.
Una situación que no es ajena al actual jefe del Consell, Juan Francisco Pérez Llorca, quien deberá abordar sin demora la situación empujado también por los posibles cambios puedan darse en el consejo de administración del organismo, en el que la Generalitat Valenciana cuenta con cuatro representantes.
Sobre la presidenta Mar Chao, Pérez Llorca solo puede tomar dos caminos: mantenerla y reforzarla, con el riesgo que puede conllevar si alguno de los asuntos que se investigan se complican con el paso del tiempo, o apostar por el recambio con una persona de su confianza, una opción que ha venido sonando con fuerza en las últimas semanas. El presidente de MSC España, Francisco Lorente, adjudicatario de la nueva terminal norte cuyos muelles están ya en obras, amenazó recientemente con dejar el Puerto de Valencia si Pérez Llorca la cesaba, una amenaza poco creíble pero que redobla la presión sobre el jefe del Consell.
En cuanto a los cuatro consejeros de la APV por designación, la decisión tampoco es sencilla y podría afectar de rebote incluso a Vicente Boluda, presidente del lobby empresarial AVE, pero consejero por designación de la Confederación de Empresarios Valencianos (CEV). El presidente de la patronal, Salvador Navarro, le cedió su puesto y él fue uno de los cuatro consejeros nombrados por la Generalitat, junto al alcalde de Gandia (pendiente de renovar su nombramiento), y junto a José Luis Díez, director de Proyectos Estratégicos cuando entró en el consejo y ahora vicepresidente segundo del Consell, y Ester Olivas, directora de Internacionalización cuanto fue nombrada consejera y ahora directora de Proyectos Estratégicos de la Generalitat.
De todos ellos, los únicos que a priori seguirán como consejeros por designación del Palau son el alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, y Olivas. Está por ver la decisión que adopta Pérez Llorca con Navarro, también vicepresidente de la APV, pero quien ya no ostenta la presidencia de la CEV.
Una opción sería que entrara en su lugar el nuevo líder de la patronal, Vicente Lafuente, lo que permitiría a Boluda seguir como consejero en representación de la CEV. O cederle el puesto de José Luis Díez, ahora con más competencias como vicepresidente del Gobierno valenciano. De lo contrario, Lafuente podría reclamar su puesto en el consejo como presidente de la CEV, lo que podría generar un conflicto con Boluda. Todo un juego de tronos que a buen seguro se está negociando fuera de los focos y del que muy pronto se conocerá el resultado.
Consultadas fuentes del Palau por elDiario.es, reconocieron que son conscientes de todas estas situaciones, pero prefirieron no manifestarse por el momento.